Monumentos y edificios históricos de Algeciras Los cuarteles de Caballería y de Escopeteros

  • Capítulo 3. En 1771 buena parte de las tropas de la ciudad se alojaban en casas particulares. Ambos acuartelamientos suplieron esta carencia

Plaza del General Martí Barroso. A la izquierda de la imagen aparece el antiguo Cuartel de Caballería convertido en Sede del Gobierno Militar, antes Comandancia General del Campo de Gibraltar. Plaza del General Martí Barroso. A la izquierda de la imagen aparece el antiguo Cuartel de Caballería convertido en Sede del Gobierno Militar, antes Comandancia General del Campo de Gibraltar.

Plaza del General Martí Barroso. A la izquierda de la imagen aparece el antiguo Cuartel de Caballería convertido en Sede del Gobierno Militar, antes Comandancia General del Campo de Gibraltar. / L. Roisín (1937)

A pesar de la construcción de acuartelamientos auspiciada por las reformas militares llevadas a cabo por Felipe V y continuada por los monarcas que le siguieron y de los proyectos que se redactaron para dotar de cuarteles a la guarnición asentada en la ciudad de Algeciras, todavía en el año 1771 buena parte de las tropas se hallaba alojada en casas particulares. Los cuarteles edificados en Algeciras durante los siglos XVIII y XIX aparecen nombrados en la documentación con los términos de “cuarteles bajos”, en referencia a los que se construyeron en torno a la Plaza Baja y “cuarteles altos”, los que se erigieron o se ubicaron en la parte alta de la ciudad, en el antiguo Convento de Nuestra Señora de la Merced y los levantados extramuros en el final de la calle Imperial, luego Alfonso XI.

A mediados del siglo XVIII los ingenieros militares Lorenzo de Solís y Pedro Moreau proyectaron unos edificios militares en la Villa Vieja que nunca llegaron a construirse. Otros cuarteles que se edificaron en la ciudad fueron el de Intendencia, en la calle Imperial, junto al Hospital Militar, el de los Barreros y Era de las Torres y el de Artillería ampliando las dependencias del Fuerte de Santiago.

El cuartel de Caballería

Se localizaba entre la Plaza Baja diseñada por Verboom y un descampado que luego se transformó en la llamada “Plazoleta de los Caballos” y, desde el 30 de marzo de 1917, plaza del General Martí Barroso, que había sido Gobernador Militar del Campo de Gibraltar entre 1915 y 1917. Se trataba de un edificio constituido, después de las reformas acometidas por el ingeniero Miguel Sánchez Taramas en 1725, por dos crujías que daban al Oeste y al Sur y otras tres más estrechas –una de ellas retranqueada– que miraban a la citada Plaza Baja y a la actual calle José Santacana.

Por Real Orden emitida en 1755 se mandó reedificar el cuartel según nuevas trazas, trabajos que se iniciaron al año siguiente, aunque consta en documentación conservada en el Archivo General de Simancas, que las obras quedaron paralizadas poco tiempo después, retomándose mediante un nuevo proyecto redactado por el teniente de ingenieros Antonio Donzel el 22 de enero de 1771. La planta baja del edificio se usó como caballerizas y los pisos altos como dormitorio para la tropa. Según noticias recogidas en las Actas Capitulares del Ayuntamiento, en el año 1820 el Consistorio corrió con los gastos de una nueva rehabilitación del edificio con el fin de que pudiera albergar a las tropas que aún se hallaban alojadas en viviendas particulares.

En 1872 el viejo edificio fue sometido a otra reforma con la finalidad de convertirlo en sede de la Comandancia General del Campo de Gibraltar, proyecto que realizó el maestro mayor Juan Carrasco y Tenorio. En palabras de Ana María Aranda, el resultado fue un edificio de dos pisos cubiertos por tejado –del que sobresalía una torre– y con las habitaciones ordenadas alrededor de un patio. La fachada respondía a la misma línea de la arquitectura doméstica contemporánea, con cierros de madera y rejería en los vanos y adornos de pilastras formadas por aplacados de ladrillos. Con este aspecto, como sede del Gobierno Militar, perduró el edificio hasta el año 1956 cuando fue de nuevo objeto de una reforma, que es la que ha llegado hasta el presente.

El cuartel de Escopeteros

A principios del siglo XVIII, para defender las costas del Estrecho de los ataques de piratas norteafricanos que, aunque esporádicamente, aún se producían, se crearon varias milicias armadas con el objetivo de vigilar el litoral desde Tarifa a Algeciras. Una de estas milicias estaba formada por voluntarios tarifeños y se hallaba establecida en los entornos de la playa de Getares cuando la escuadra anglo-holandesa se apoderó de la ciudad de Gibraltar en el mes de agosto de 1704.

En los momentos de su fundación, la Compañía estaba compuesta por cuarenta hombres al mando del capitán de milicias urbanas Gaspar Salado, como refiere Juan Antonio Patrón Sandoval, “siendo enviada al sitio de Getares y Punta Carnero que es el comedio del distrito que hay de esta ciudad (Tarifa) a la de Gibraltar y donde acuden por los correos y demás cosas ordinarias los barcos de la plaza de Ceuta”. A partir de esa fecha, a la misión de evitar los asaltos berberiscos, se unió la obligación de patrullar la costa para evitar posibles desembarcos de tropas inglesas y, años más tarde, de reprimir el contrabando. Estas milicias se integraron, desde 1705, en los cuerpos del ejército con el nombre de Compañía de Escopeteros de Getares.

Fotografía aérea tomada en 1955 perteneciente a la serie “Paisajes Españoles”. En la parte inferior de la imagen puede verse el claustro oriental del antiguo Convento de la Merced convertido en Cuartel de Escopeteros ya abandonado Fotografía aérea tomada en 1955 perteneciente a la serie “Paisajes Españoles”. En la parte inferior de la imagen puede verse el claustro oriental del antiguo Convento de la Merced convertido en Cuartel de Escopeteros ya abandonado

Fotografía aérea tomada en 1955 perteneciente a la serie “Paisajes Españoles”. En la parte inferior de la imagen puede verse el claustro oriental del antiguo Convento de la Merced convertido en Cuartel de Escopeteros ya abandonado

En 1717 su número se incrementó hasta alcanzar los setenta y siete soldados escopeteros bajo el mando de un capitán, un teniente y dos sargentos. Al principio estuvo establecida en el mismo lugar de la ensenada de Getares donde se habían alojado los voluntarios de Tarifa, pero en 1751 se trasladó al Fuerte del Tolmo. Años más tarde, una vez que Algeciras hubo adquirido un notable desarrollo poblacional y creció su importancia militar para el Alto Mando de la Armada y de las tropas que se asentaron en la zona con la intención de bloquear Gibraltar, pasaron a residir al llamado Cuartel de Escopeteros en la ciudad de Algeciras.

No sabemos donde se ubicó el edificio usado como Cuartel de Escopeteros en el siglo XVIII. Es probable que se usara alguna instalación de carácter provisional en la meseta de la Villa Vieja que estaba ocupada por el ejército, pero a partir de 1833 dicho cuartel estuvo establecido en la parte trasera del edificio que había pertenecido al desamortizado Convento de Nuestra Señora de la Merced, situado entre las calles Imperial y Munición. El llamado Cuartel de Escopeteros se estableció en la parte trasera del convento constituida por cuatro crujías que habilitaban un gran patio cuadrado en el centro y cuya puerta principal se abría a la calle Munición (véase la fotografía aérea de 1955 que se adjunta).

En el año 1845 el cuartel se amplió pasando a ocupar también la zona utilizada como cárcel, hasta que el Consistorio recuperó esa parte del edificio en 1861 para emplearla como Casa Consistorial provisionalmente. Del cuartel conocemos su estructura después de las reformas acometidas en el año 1863.

Con posterioridad se realizaron nuevas reformas, hasta quedar como aparece en la fotografía de 1955, cuando ya estaba abandonado. En esa fecha las cuatro crujías disponían de dos pisos cada una, presentando la del Oeste una galería en su parte baja sostenida por arcos carpaneles que descansaban sobre pilares y que, originalmente, debía rodear todo el patio. Los tejados eran de tejas árabes a dos aguas y la puerta principal que se abría a la calle Munición se cubría con un sencillo arco escarzano.

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