Misiva a Luis Soler

In Memoriam

Aunque eres dos años menor que yo, siempre te he considerado mi hermano mayor. Un hermano que me ha enseñado muchas cosas de la vida y, naturalmente, de nuestro querido flamenco

Muere Luis Soler, reconocido flamencólogo que formó parte del gobierno municipal de Algeciras entre 1979 y 1983

Luis Soler muestra su Palma de Plata Ciudad de Algeciras. Junto a él, José Luis Vargas.
Luis Soler muestra su Palma de Plata Ciudad de Algeciras. Junto a él, José Luis Vargas. / ERASMO FENOY
José Luis Vargas Quirós
- Presidente emérito de la Sociedad del Cante Grande de Algeciras

Algeciras, 05 de febrero 2026 - 19:19

Querido amigo, como no pude estar contigo en tu último viaje, he pensado mandarte esta misiva a modo de despedida. Hay tantos recuerdos en mi mente que supongo que harían falta unas cuantas cartas para exponerlos. Así que iré a hechos concretos.

Resulta que aunque eres dos años menor que yo, siempre te he considerado mi hermano mayor. Un hermano que me ha enseñado muchas cosas de la vida y, naturalmente, de nuestro querido flamenco. Ahora quiero referirme a tu talante tan ecuánime, es decir, a tu sentido de la justicia, generosidad y bonhomía, que han hecho de ti una persona especial.

Ya en una oportunidad te escribí una carta donde explicaba que para mí fue un gran acontecimiento el haberte conocido (por cierto, nos presentó Andrés Rodríguez) y, sobre todo, entablar esta amistad de la que me siento un privilegiado.

Y mis recuerdos, que eran muchos, hoy, debido a mi memoria, son bastante menos. No obstante, tengo presentes y frescos muchos viajes en tu compañía buscando datos para la elaboración de esa joya flamenca sobre el árbol genealógico de las familias cantaoras. Este magnífico trabajo supongo que estará en uno de tus cajones, sin terminar, debido a la falta de apoyo oficial.

Viajes a Jerez, Lebrija, Utrera, Sevilla, Morón, Cádiz y un largo etcétera. En estos viajes aprendí mucho flamenco y es evidente que no pude tener mejor maestro.

Recuerdo infinidad de fiestas con nuestro querido Canela. En ellas, paladeamos a fondo la pureza de nuestros cantes en la voz de ese fenómeno que fue Alejandro

Recuerdo infinidad de fiestas con nuestro querido Canela. En ellas, paladeamos a fondo la pureza de nuestros cantes en la voz de ese fenómeno que fue Alejandro. Y recuerdo las vicisitudes acaecidas para escribir el libro que le dedicamos al genio sanroqueño. También te asocio en la memoria a ese buen hombre y excelente guitarrista que fue el Quino.

He sido fiel lector de tus libros y artículos (centenares) sobre el flamenco. Y hago mención especial a los dos dedicados a la figura de Antonio Mairena, que yo llamo “el libro verde” y “el libro negro”. Son dos tesoros que, en unión de Ramón Soler, habéis dejado a los buenos aficionados flamencos para la posteridad. Y tus interesantes artículos, como ya he dicho, son muchísimos en distintos periódicos y revistas especializadas.

Conferencias

He estado presente en muchas de tus conferencias y en la retina conservo una en Málaga en el Colegio Oficial de Licenciados en Filosofía en mayo de 1995. Allí hablaste de “El flamenco en el Campo de Gibraltar”. La ilustró Canela de San Roque con la guitarra de Manuel de Palma, y fue todo un éxito.

Dictaste otra en Jerez, en la Peña El Garbanzo, donde pusiste firme a la gente que pensaban que solo se canta bien en Jerez. Traías un guión pero lo cambiaste sobre la marcha. Fue una lección espectacular.

Siento mucho tu partida y, aunque la idea era despedirme, lo he pensado mejor y no me voy a despedir sino que te digo un “ya nos veremos hermano”

Se me olvidaba traer a esta carta el recuerdo de los años (no recuerdo cuántos, quizás cinco o seis) que trabajamos juntos en la Fundación José Luis Cano del Ayuntamiento de Algeciras. Fue una etapa llena de proyectos y actividades flamencas. Sobre todo gracias a ti y tus conocimientos. Hicimos realidad el 29º Congreso Internacional de Arte Flamenco en Algeciras, año 2001 del nuevo siglo. Fue genial.

En estos últimos tiempos hemos ido a verte algunas veces a tu casa. Y siempre hemos regresado a Algeciras con el agradecimiento del trato cercano recibido de Isabel y ver en tus ojos una luz de alegría al reconocernos.

Bueno, Luis, estos son solamente unos breves comentarios sobre una cantidad importante de años vividos cerca tuya. Por mencionar aparte de las experiencias, las muchas enseñanzas recibidas de ti.

Siento mucho tu partida y, aunque la idea era despedirme, lo he pensado mejor y no me voy a despedir sino que te digo un “ya nos veremos hermano”.

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