La Junta mantiene activado el protocolo de atención a un estudiante tras sufrir una crisis suicida en un colegio de Algeciras

La administración especifica que las medidas de acompañamiento estaban ya en marcha por situaciones ajenas al centro educativo

Un pupitre en un centro educativo.
Un pupitre en un centro educativo. / E. S.

La Junta de Andalucía mantiene activado el protocolo de atención para atender las necesidades de un estudiante que sufrió una crisis suicida el pasado viernes, 23 de enero, mientras se encontraba en un colegio de Algeciras.

El joven, menor de edad, ya estaba siendo tratado desde antes de este episodio por presentar riesgos de conducta suicida. La Subdelegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en el Campo de Gibraltar ha especificado, a consultas de Europa Sur, que la activación previa del protocolo en su caso se debió a "situaciones ocurridas fuera del ámbito escolar". De manera que, precisan estas mismas fuentes, el estudiante no ha sido objeto de situaciones de acoso escolar o bullying.

El protocolo de atención a disposición del estudiante incluye atención psicológica y otras medidas de acompañamiento que involucran a profesionales en la materia, así como a la comunidad escolar a la hora de detectar posibles conductas de este tipo.

Prevención de las conductas suicidas

El suicido es actualmente uno de los problemas de salud pública y mental más graves y preocupantes de la sociedad. El continuo aumento en las cifras, el descenso en la edad de las personas que intentan suicidarse, la concienciación social de la realidad del problema y la disponibilidad real de estrategias asistenciales que han demostrado su efectividad en reducir el impacto del suicidio, hacen que la prevención del suicidio sea un objetivo prioritario dentro del plan andaluz de salud mental. Así lo defiende Benedicto Crespo, Coordinador del Plan Integral de Salud Mental de Andalucía, en el Programa de prevención de la conducta suicida en Andalucía.

La prevención de las conductas suicidas en el ámbito educativo deber ser una prioridad de salud pública, subraya la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los estudiantes, estas conductas no aparecen de forma repentina, sino que suelen estar precedidas por señales de alarma vinculadas al malestar emocional, la depresión, la ansiedad, el acoso escolar o situaciones de vulnerabilidad social y familiar e, incluso, una suma de factores. Y al presentarse en edades cada vez más tempranas, es importante desarrollar estrategias y programas de promoción y prevención en diferentes contextos, como el educativo.

El suicidio nunca es el resultado de un factor único o un acontecimiento. El suicidio no es un diagnóstico de trastorno mental, el suicidio es una conducta y, por lo tanto, puede presentarse en múltiples trastornos o procesos. La OMS subraya la importancia de actuar de manera temprana, promoviendo el bienestar emocional, reduciendo el estigma asociado a la salud mental y facilitando entornos escolares seguros donde pedir ayuda sea posible y normalizado.

Atención en los centros educativos

La formación a los profesores es fundamental como herramienta preventiva. La OMS (2011) considera "el ámbito educativo como un lugar excelente para desarrollar actividades preventivas adecuadas". Los docentes deben recibir la capacitación específica para reconocer señales de alerta, actuar con sensibilidad y derivar adecuadamente los casos, evitando respuestas punitivas o minimizadoras.

Los orientadores, por su parte, cumplen una función esencial en la evaluación del riesgo, el apoyo psicológico, la coordinación con las familias y la conexión con los servicios especializados. La acción conjunta y coordinada de familias, docentes y orientadores, basada en la prevención, la detección precoz y el acompañamiento continuo, es uno de los pilares más eficaces para reducir las conductas suicidas entre estudiantes y promover una cultura de cuidado y protección de la salud mental.

La familia, alerta temprana

A su vez, las familias desempeñan un papel clave al ser, en muchos casos, el primer espacio donde pueden detectarse cambios de comportamiento, aislamiento, alteraciones del estado de ánimo o expresiones de desesperanza. La OMS recomienda fortalecer las habilidades parentales para la escucha activa, la comunicación empática y el acompañamiento emocional, así como fomentar que las familias conozcan los recursos de apoyo disponibles y colaboren de forma estrecha con los centros educativos y los servicios de salud cuando se identifiquen situaciones de riesgo.

Recursos de asistencia

En caso de crisis, las personas tienen a su disposición una serie de recursos para ser asistidos conforme a los protocolos de prevención y actuación ante el suicidio.

  • Emergencias 112
  • Salud Responde (Junta de Andalucía) 955 54 50 60
  • Línea de atención a la conducta suicida 024
  • Teléfono de la Esperanza 717 003 717
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