La imagen comentada: plano de la llamada Banda del Río de Algeciras en 1736 (y IV)

Observatorio de La Trocha

La cartografía histórica revela la estructura de El Realejo, el sistema de riego, el cementerio militar y las propiedades agrícolas que configuraban la periferia de la Algeciras del siglo XVIII

La imagen comentada: plano de la llamada Banda del Río de Algeciras en 1736 (III)

Con la signatura MPD,14,036, este conocido plano conservado en Simancas y también fechado en 1736, nos sirve para situar, con el número 1) el Hospital militar de la plaza Baja y con el 2) el cementerio militar del Realejo.
Con la signatura MPD,14,036, este conocido plano conservado en Simancas y también fechado en 1736, nos sirve para situar, con el número 1) el Hospital militar de la plaza Baja y con el 2) el cementerio militar del Realejo.

Doctor en historia, cronista oficial de Algeciras, presidente de la Asociación La Trocha y subdirector del Instituto de Estudios Campogibraltareños

Algeciras, 06 de marzo 2026 - 04:02

Dentro de Observatorio de la Trocha abrimos recientemente esta serie La imagen comentada dentro de la cual iremos estudiando una serie de planos, grabados, cuadros, fotografías, etc., de especial relevancia para la ciudad, pues representan momentos históricos importantes para Algeciras o bien pueden aportar conocimientos sobre su historia y evolución urbana.

En anteriores entregas hemos ido estudiando un plano fechado en 1736, custodiado en la Cartoteca Histórica del Archivo General de Simancas y con la signatura MPD,56,069, de fácil consulta en internet. Este notable documento se realizó en relación con el ofrecimiento de un importante algecireño, Juan Simón Varela, que ofreció la restauración del puente sobre el río de la Miel a cambio de poder explotar un terreno propiedad de la corona, El Realejo. Este lugar más tarde sería llamado Huerta del Ancla y estaba situado entre el río de la Miel, la avenida Gesto por la Paz y las desaparecidas murallas de Algeciras paralelas a la calle Alameda. Pero la cosa no era tan sencilla, había otros intereses en juego y ello dio lugar a una importante correspondencia, y el detallado plano que nos ocupa es parte de ella. Si continuamos con los elementos interesantes que contiene, vemos:

Canal de riego

Un canal de riego es perfectamente visible y se le ve discurrir a partir del ángulo superior derecho del plano, figurando en la cartela o ilustración como 9. Conducto de agua que riega las huertas de Josep López. Se va señalando con la cifra 9 y avanzaba paralelo al camino de las Huertas o de la Vega (actual Avenida de Agustín Bálsamo) pero en una cota mucho más alta, a fin de permitir tomar agua de el con facilidad para atender las necesidades de la citada vega. Este importante cauce artificial en su transcurso cortaba el arrecife o camino empedrado entre el puente y la puerta de Tarifa, luego la ronda del Secano, para, no muy lejos de la mencionada puerta, discurrir sobre un tramo de foso ya colmatado o relleno, paralelamente al muro bajo exterior o de la barrera.

Lo curioso es que aparece en ese tramo de foso un gran charco a modo de pequeña laguna de forma ovalada e inmediata al cauce de la acequia, pero sin que esta llegue en ningún momento a contactar con esta pequeña masa de agua. Esto lleva a pensar que la acequia no era una simple matriche con paredes de tierra compactada, sino un auténtico canal realizado con materiales sólidos, al menos en algunos sectores clave de su recorrido.

Tras pasar ante la entrada de la calle Tarifa y cerca de una de las casas propiedad de José López, este cauce de riego abandonaba el cegado foso, para sin más dilación atravesar los recintos exterior e interior de la muralla, e internarse en las extensas huertas propiedad de López, dividiéndose en dos ramales principales a fin de cumplir mejor su función de riego.

El cementerio militar del Realejo. Junto a la cifra 7, la puerta del recinto, mientras que la 6 nos sirve para marcar el camino de acceso. Vemos también que el sistema de cierre es idéntico al de las demás espacios agrícolas.
El cementerio militar del Realejo. Junto a la cifra 7, la puerta del recinto, mientras que la 6 nos sirve para marcar el camino de acceso. Vemos también que el sistema de cierre es idéntico al de las demás espacios agrícolas.

El Realejo

Recinto útil de El Realejo. El centro del plano lo ocupa este controvertido espacio agrícola, signado con la repetición de la cifra 6 y titulado en la cartela: Terreno y huerto que pide el que restablece el puente. De esa zona, en realidad una extensa franja periférica era inútil para la horticultura, al estar formada por terrenos fangosos cercanos al río y signados con la repetición del número 10. La huerta en sí está dividida en 18 parcelas de distinto tamaño, en cuya morfología domina la planta rectangular y separadas entre sí por una red de caminos. Esta finca se encuentra cercada por una pared de piedra seca, o más probablemente, con una hilera de pitas, como hay constancia en otras propiedades del siglo XVIII en Algeciras. Junto a la puerta del recinto hay dos casas, que pueden corresponder a las personas que ya cultivaban el Realejo y que entraban en colisión con las pretensiones de Juan Simón Varela, pero no queremos entrar en el pleito, que requiere un tratamiento detallado, lo cual no es posible en estas líneas.

Cementerio

Cementerio. Signado con el número 7, se dice de él en la cartela: Campo Santo donde se entierran los difuntos del Hospital, marcándose también en el plano con una cruz, para indicar que era un lugar sagrado, aunque rodeado de huertas. No se trata del Hospital de la Santa Caridad, cuya construcción dio comienzo 12 años más tarde, en 1748 y no se dio por terminada, en su fase del siglo XVIII, hasta1768, o sea, que se prolongó veinte años.

El lugar de enterramiento representado en el plano corresponde al primer hospital militar, que estaba en la plaza baja, en una manzana situada en la esquina de la citada plaza y la calle Pescadería. Hay constancia en la documentación existente de que continuó estando bajo control del ejército tras la creación del hospital militar que hoy conocemos en la calle entonces llamada Imperial y en la actualidad denominada oficialmente Alfonso XI, pero popularmente conocida como calle Convento.

La letra A indica el Realejo en si y la B las propiedades de Joseph López. Con números en amarillo hemos señalado:1. Trazado del canal de riego; 2. Casas de López en la calle Tarifa; 3. Puerta medieval de Tarifa; 4. Cementerio del Realejo; 5. Sector de la actual Villa Vieja; 6. Eje viario que comunicaba la calle de Tarifa con los restos del otro puente; 7. “Puente pequeño” que en la edad media comunicaba ambas villas; 8. Casas de López, junto al río; 9. Casas en el Realejo; 10. Camino entre la actual Villa Vieja y el río, antecedente de la actual calle Aníbal, el popular “Callejón de la Vieja”.
La letra A indica el Realejo en si y la B las propiedades de Joseph López. Con números en amarillo hemos señalado:1. Trazado del canal de riego; 2. Casas de López en la calle Tarifa; 3. Puerta medieval de Tarifa; 4. Cementerio del Realejo; 5. Sector de la actual Villa Vieja; 6. Eje viario que comunicaba la calle de Tarifa con los restos del otro puente; 7. “Puente pequeño” que en la edad media comunicaba ambas villas; 8. Casas de López, junto al río; 9. Casas en el Realejo; 10. Camino entre la actual Villa Vieja y el río, antecedente de la actual calle Aníbal, el popular “Callejón de la Vieja”.

Ese cementerio extramuros se adelantó muchas décadas a que las ideas ilustradas, que, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX hicieran prohibir los enterramientos dentro y alrededor de los lugares de culto, disponiéndose los cementerios en el extrarradio de las ciudades. El camposanto que aquí nos ocupa no era una agrupación desordenada de tumbas, sino un rectángulo perfecto, con eje NO-SE, a muy escasa distancia de la orilla del río, pero elevado sobre esta lo suficiente para no ser inundado por las crecidas del río, que, no obstante, eran capaces de anegar las calles que desembocaban en la banda del río, hasta época bien reciente.

Es perfectamente apreciable que las tumbas están ordenadas en hileras y estas eran paralelas a los lados menores de la planta. Estaba cuidadosamente cercado, con un procedimiento idéntico a las fincas inmediatas, y de su puerta, partía un camino que llegaba hasta la embocadura de las dos calles que exactamente en 1736 comunicaban la manzana del hospital militar con el río, o sea la de López (actual teniente Riera) y su paralela, la calle del río, (actual José Santacana). Pero lo más probable es que los cortejos fúnebres se realizaran a través de la plazoleta de los Caballos (actual general Martí Barroso) y la entonces llamada calle del cuartel del Pozo del Rey, que curiosamente se denomina hoy calle del río.

La regularidad y buena organización del cementerio que tratamos hace pensar en un diseño realizado por uno de los diversos ingenieros militares que tanto influyeron en el resurgimiento de la nueva Algeciras. Por otra parte, la morfología y tamaño de este lugar de enterramiento hace pensar que en origen era una parcela más en la huerta del Realejo, adquirida por los militares para cubrir las necesidades de un lugar de enterramiento para su hospital de la plaza baja. El ser el terreno de propiedad real facilitaría la creación del cementerio militar, por lo que la adquisición de la parcela pudo basarse en una simple expropiación.

Es tan importante la información que este plano aporta sobre la medieval Puerta de Tarifa, con la muralla, barrera y foso que la comunicaban con el río, que preferimos dedicarle la atención que merece en un próximo trabajo. Lo mismo haremos con el otro tramo paralelo al río y la Atalaya, en el ángulo resultante, así como el sector aquí visible correspondiente a la villa chica o actual villa vieja, que paradójicamente, corresponde en realidad a la villa nueva medieval o al-Buniyya. No hemos de olvidar que aquí también se representa un camino entre la meseta de la actual villa vieja y el río, que era el antecedente de la calle Aníbal, el popular callejón de la Vieja.

También es visible el principio de la calle Tarifa, antiquísimo camino que, desde la costa y el posible puerto existente en la plaza baja, conducía a la citada población. Es sorprendente como la hilera de edificaciones aquí representada entre la calle y las huertas es de una total regularidad, con estructuras de planta rectangular alternadas con otras de planta cuadrada provistas de patio y que, según el plano del Archivo de Simancas (signatura MPD,14,036) y fechado también en 1735, eran tres y llegaban desde la actual calle Alameda o Cayetano del Toro hasta la desembocadura de la calle del Ángel en la de Tarifa.

Proyecto, con planta, alzado y sección, del puente que seria restaurado a cambio de la explotación agrícola de El Realejo.
Proyecto, con planta, alzado y sección, del puente que seria restaurado a cambio de la explotación agrícola de El Realejo.

Trazado

Esa regularidad de trazado no es casual y puede corresponder a una urbanización planificada de viviendas en serie, de diseño totalmente homogéneo, al menos en planta. En el plano, aparecen como 8. Parte de casas y huertas de Joséph López, lo cual lleva a pensar que se trató de una inversión por parte de este magnate algecireño, que llegó a tener incluso una calle con su nombre.

Esto nos lleva a la extensa huerta que López poseía entre el río y la calle Tarifa, también marcada repetidas veces con la cifra 8, al igual que las casas antes referidas. Esta propiedad agrícola es muy semejante a las descritas, dividiéndose en numerosas parcelas, cuyo regadío parece más eficiente que el de ellas gracias al ya descrito conducto de riego y sus ramificaciones.

Esa propiedad de López estaba atravesada por un camino cerrado en sus bordes por una tapia y situado exactamente en el eje de la actual calle Duque de Almodóvar y su continuación, la calle Huerta del Ángel, por lo que fue el antecedente de estas. Esa extraña vía también aparece en el otro plano de 1736 y partiendo de la calle Tarifa, se dirigía al rio para girarse bruscamente en 90º y conectar con la actual calle del Rio, sin que este tramo se conserve hoy. Justo en el quiebro mencionado aparece una puerta para acceder a las huertas y al rio por medio de un ancho camino entre ellas.

También junto al río aparece otra edificación propiedad de López y muy cerca de ella, los arranques de un destruido puente, referidos en la cartela como 12. Ruina y vestigios de puente que servía de comunicación de una a la otra villa que es villa chica. Por lo tanto, queda explicado el origen de ese camino que atravesaba la propiedad de López: había sido en la edad media una comunicación, ya fuera camino o calle, entre la calle Tarifa y el puente que comunicaba las dos villas por el punto en el que estaban más cercanas.

El registro o apartado inferior en el que se divide este plano, corresponde entero a la representación del puente proyectado, en planta, alzado y sección. Su escala no está en toesas, como en la sección central de este plano, sino en varas de Castilla, ya que servían para dar con mayor exactitud las dimensiones de un edificio. Se utiliza lavado de color amarillo para representar los restos entonces existentes del puente medieval, y los del que se pretendía reconstruir o levantar, en un rosa de tonos violáceos. La sección del terreno es en gris y para el agua del río se empleó un azul verdoso. La sección del puente va en marrón rojizo. Esa sección del plano se titula Explicación del plano y perfil del puente y lo que costará. Del puente primitivo se conservaban los arranques y en uno de ellos se conservaba un pequeño arco, que no estaba sobre la corriente, sino que era un aliviadero para las crecidas. Curiosamente, en el dibujo no es de medio punto, o sea semicircular, como los proyectados, sino que parece apuntado. Si esto no se debe a impericia del dibujante, cosa que dudamos, este dato reforzaría un origen medieval. Los machones o pilares sobre el cauce del río en sí, son de planta cuadrada, y sobre estos, voltean arcos de medio punto. Se proyectaba reforzar los pilares o machones primitivos por tajamares o defensas en ángulo al estilo romano y el tablero o paso superior era a lomo de asno, o sea formado por dos planos inclinados coincidentes sobre el arco principal. Se cuidaba el aspecto ornamental con una barandilla de pasamanos entre pequeños pilares y, sobre todo, con unos balconcillos sobre la corriente. Una pequeña cruz coronaba el punto más alto.

Sobre la tasación de la obra, la Explicación del plano nos habla de mil doscientos pesos, sin considerar el coste que suponía el detener o sea desviar el agua del río durante las obras.

Ante toda la información que sobre un sector de la antigua Algeciras nos aporta este valioso documento gráfico, imaginemos todo lo que supondría el disponer de más planos tan detallados y exactos como sobre el resto del casco histórico. Quedamos a la espera de algún otro hallazgo afortunado por parte de los excelentes historiadores comarcales que trabajan sobre los archivos históricos. Hace décadas, todos estos planos de Simancas y otros archivos eran totalmente desconocidos y hoy día han supuesto un paso de gigante en la investigación sobre la comarca.

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