EL PUERTO DE ALGECIRAS A TRAVÉS DE LA HISTORIA

El puerto entre los siglos XII y XIV: la pesca, el tráfico comercial y el de pasajeros

  • La especialización en los distintos oficios relacionados con el mar era poco común en al-Andalus

  • Numerosos vocablos propios de estas actividades como jábega o almadraba tienen raíces árabes

Pescadores musulmanes (Miniatura de las Cantigas, Biblioteca de El Escorial).

Pescadores musulmanes (Miniatura de las Cantigas, Biblioteca de El Escorial).

En al-Andalus, la existencia de marineros especializados en las diversas labores relacionadas con las actividades portuarias era poco frecuente. De acuerdo con los tratados de “hisba” y los escasos documentos mercantiles relaciones con las labores portuarias conservados, los marinos que se dedicaban al sector pesquero (exceptuando los jabegueros) acostumbraban a reciclarse y ser contratados como marinos mercantes o, cuando era necesario, como marinos de guerra.

Según el geógrafo ceutí al-Idrisi (siglo XII), sólo existía un tipo de pescadores especializados: los jabegueros, que trabajaban en las almadrabas pescando atunes que, una vez capturados, eran llevados a las factorías situadas en Ceuta, Algeciras o Tarifa para ser salados y vendidos en barricas de madera. La tradición pesquera y la existencia de almadrabas desde la antigüedad en el sur de la península se mantuvo en el litoral andaluz y en la orilla africana del Estrecho durante la Edad Media, lo que explicaría el auge que tomó esta actividad desde la conquista cristiana y los términos de origen árabe que se conservan en el vocabulario referido a las labores de las almadrabas.

Términos de origen latino para designar a tipos de embarcaciones, aparejos, técnicas de pesca y especies de pescados se arabizaron y se unieron a otros nuevos, propiamente árabes o que se habían tomado de otras regiones del Islam, configurando un “corpus” de aportaciones que ha pasado a la lengua española, como almadraba, jábega, arráez (patrón de una almadraba), almokaenes (patrones de barcas), almoceros (encargados de llevar los alimentos a los pescadores), etc.

Clases de peces en el “Libro de las utilidades de los animales”, de  Ibn al-Durayhim, Siglo XIV (Manuscrito de El Escorial). Clases de peces en el “Libro de las utilidades de los animales”, de  Ibn al-Durayhim, Siglo XIV (Manuscrito de El Escorial).

Clases de peces en el “Libro de las utilidades de los animales”, de  Ibn al-Durayhim, Siglo XIV (Manuscrito de El Escorial).

En la zona del Estrecho, como en época fenicia y romana, era la captura de los túnidos en los meses que cruzaban desde el Atlántico al Mediterráneo y su preparación industrial como salazón, el tipo de pesca a la que se dedicaría la mayor parte de los pescadores establecidos en Gibraltar, Tarifa, Algeciras y Ceuta. Para la pesca del atún rojo se usaban dos tipo de artes: la red larga o almadraba de tiro (sabaka), de donde procede el término jábega, y la almadraba propiamente dicha (al-madraba) que se colocaba fija en medio del mar unida a la playa.

En el siglo XII, el ya citado al-Idrisi, que por ser natural de Ceuta conocía bien este método de pesca, describe con estas palabras la pesca de atunes en una almadraba: “Se cuentan más de cien especies de peces diferentes, dedicándose principalmente a la pesca del gran pez que llaman atún y que abunda por allí. Se le pesca a golpe de lanzas, la punta de éstas tiene forma de alas abiertas que se enganchan en el pez y ya no lo sueltan. En el extremo de las astas se amarran largas cuerdas de cáñamo. Estos pescadores son tan experimentados y hábiles en su oficio que no tienen rival en el mundo”.

Cargando mercancías en un barco (Miniatura de Las Cantigas. Siglo XIII). Cargando mercancías en un barco (Miniatura de Las Cantigas. Siglo XIII).

Cargando mercancías en un barco (Miniatura de Las Cantigas. Siglo XIII).

Al-Zuhri, también en el siglo XII, señala varios lugares del Estrecho donde se pescaban los atunes, tanto cuando pasaban del Atlántico al Mediterráneo, como cuando volvían (pesca “del revés”). Escribe este geógrafo que “se capturaban en un lugar llamado Hayar al-Ayyil (Peña del Ciervo), al oeste de Algeciras; en Tarifa en Taraf al-Fajj; cerca de Gibraltar y en Tamizan, en la jurisdicción de Ceuta. No hay en el mar -señala al-Zuhri- un pez más grueso ni más sabroso que él, ni se come fresco más que en al-Andalus. A veces se seca, se guarda y se exporta como mojama a todos los lugares de la tierra”.

Del relato de al-Zuhri se deduce que, aunque parte de los atunes capturados se consumía en fresco, la mayoría de ellos se secaban y salaban como en la antigüedad para ser exportados como salazón o mojama. La pesca del atún rojo y su comercialización como mojama está documentada en el siglo XIII en Algeciras. Por una carta enviada por el Vizconde de Castellnou al rey Jaime II de Aragón durante el cerco de Algeciras de 1310, sabemos que uno de los defensores de la plaza asediada se había pasado al bando cristiano y comunicado al rey de Castilla que en la ciudad “no había cosa alguna de comer, sino solamente pan, ni aceite, ni higos, ni manteca, ni atún salado del que solía haber mucho, pero que por causa de vuestras galeras no habían podido pescar”.

Maqueta de una carraca medieval. Embarcación dedicada al tráfico de mercancías y pasajeros en los puertos musulmanes y cristianos (Museo Naval de Madrid). Maqueta de una carraca medieval. Embarcación dedicada al tráfico de mercancías y pasajeros en los puertos musulmanes y cristianos (Museo Naval de Madrid).

Maqueta de una carraca medieval. Embarcación dedicada al tráfico de mercancías y pasajeros en los puertos musulmanes y cristianos (Museo Naval de Madrid).

Otras de las actividades relacionadas con la pesca consistía en la recogida de ámbar gris y de coral rojo. El ámbar gris era una sustancia excretada por los cetáceos que abundaba en las costas del Estrecho y se utilizaba para fabricar perfumes. Al-Maqqari refiere que “el más aromático ámbar de la tierra está en Sidonia”. En cuanto al coral rojo (maryan), era otro de los productos de lujo que se extraía del mar en los entornos de Ceuta, cuyos habitantes eran consumados artesanos en la preparación de joyas a partir de este preciado material, joyas que, a través del puerto de Algeciras, se vendían en los zocos y alcaicerías de este lado del Estrecho. Al-Idrisi señala que “en Ceuta hay un mercado donde el coral es tallado, pulido y con el que se hacen perlas que se perforan y se ensamblan. Finalmente se exportan en todas direcciones”.

En cuanto al tráfico de pasajeros por el puerto de Algeciras entre los siglos XII y XIV, se documentan numerosos casos de personajes ilustres que usaron dicho puerto para embarcar o desembarcar. Aunque sólo representan un pequeño porcentaje de los, sin duda, numerosos viajeros anónimos que debieron partir o arribar al puerto algecireño, se pueden mencionar, a modo de ejemplo, los viajes de sabios, ulemas, poetas y hombres de religión que aparecen reflejados en los diccionarios biográficos, como el poeta algecireño Ben Abi Ruh que se vio obligado a exiliarse a Oriente, el literato Hasán ben Ahmad, el poeta Muhammad ben al-Rabbihi y los sabios Murayya al-Yazirí y Yudami al-Yazirí, entre otros.

Comerciantes musulmanes pesando sus mercancías (siglos XI-XII) (Museo de Arte Islámico de El Cairo). Comerciantes musulmanes pesando sus mercancías (siglos XI-XII) (Museo de Arte Islámico de El Cairo).

Comerciantes musulmanes pesando sus mercancías (siglos XI-XII) (Museo de Arte Islámico de El Cairo).

En lo que se refiere al comercio marítimo desarrollado por el puerto de Algeciras, aunque en las etapas almorávide, almohade y nazarí era frecuentado por embarcaciones procedentes de otros puertos andalusíes, de Oriente e, incluso, portugueses, catalanes, mallorquines e italianos, por su excelente situación geográfica debía canalizar la mayor parte de su tráfico de pasajeros y de mercancías hacia los vecinos puertos de Ceuta y Tánger. Del norte de África se importaba plata, hierro, trigo, caballos, pieles, cueros al pelo, lana, cinturones con nielados, joyas de coral, etc. Según Cristóbal Torres Delgado, estos productos “entraban en el reino nazarí a través del estratégico puerto de Algeciras”. Desde nuestro puerto se exportaban frutas (higos y pasas de uva), pescado en salmuera y mojama de atún, sal, cerámica de lujo (tinajas y pilas de abluciones estampilladas) y miel. Una denigrante “mercancía” que se embarcaba durante el período meriní en el puerto algecireño con destino a los puertos del norte de África eran los cautivos cristianos capturados en el transcurso de sus expediciones por tierras de Sevilla, Córdoba y Jaén, como Esteban de Marera, Juan Martínez y Domingo Bono, entre otros, mencionados por Pero Marín, en 1283, en sus Miráculos romaçados.

El puerto de Tánger con el que Algeciras realizaba intensos intercambios comerciales (Según el 'Civitates Orbis Terrarum'). El puerto de Tánger con el que Algeciras realizaba intensos intercambios comerciales (Según el 'Civitates Orbis Terrarum').

El puerto de Tánger con el que Algeciras realizaba intensos intercambios comerciales (Según el 'Civitates Orbis Terrarum').

Sin embargo, uno de los principales productos de importación tradicionales desde el norte de África hacia al-Andalus, que entraba por los puertos de Algeciras y Málaga, a lo largo de toda la etapa musulmana, fue el trigo. Al parecer, comerciantes musulmanes o cristianos (genoveses) establecidos en el puerto de Ceuta eran los intermediarios encargados de transportar esta mercancía -deficitaria en el reino nazarí- hasta los puertos de Algeciras o Málaga. Los marineros percibían, por regla general, un salario variable que dependía del valor de la carga transportada y de la distancia a la que se hallaba el puerto de destino, teniendo acceso, para su manutención, a una parte de los productos alimenticios que transportaban. Las embarcaciones de comercio establecidas en el puerto de Algeciras estaban mandadas por un patrón que recibía el nombre de “sahib al-safina”. Era obligatoria la presencia del “musrif” o Capitán del Puerto, encargado de cobrar los derechos de aduanas a los mercaderes que arribaban a Algeciras y requisar los productos cuya importación estaba prohibida.

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