MONUMENTOS Y EDIFICIOS HISTÓRICOS DE ALGECIRAS La ermita de Nuestra Señora de los Milagros

  • Pascual Cervera Jácome levantó el edificio en El Rinconcillo en recuerdo de su hijo y de sus compañeros, los marineros que murieron con él tras el hundimiento del `Baleares'

Fotografía realizada en el año 2012 de la ermita de Nuestra Señora de los Milagros en la que se pueden apreciar los elementos arabizantes que presenta el edificio. Fotografía realizada en el año 2012 de la ermita de Nuestra Señora de los Milagros en la que se pueden apreciar los elementos arabizantes que presenta el edificio.

Fotografía realizada en el año 2012 de la ermita de Nuestra Señora de los Milagros en la que se pueden apreciar los elementos arabizantes que presenta el edificio.

En la noche del 6 al 7 de marzo del año 1938, en plena Guerra Civil, los cruceros Baleares, Canarias y Almirante Cervera, de la flota Nacional, que patrullaban las costas del Mediterráneo, se enfrentaron a los destructores republicanos Sánchez Barcáiztegui, Almirante Antequera y Lepanto a setenta millas del cabo de Palos.

El diario madrileño La Libertad, en su edición del 8 de marzo de 1938, escribía lo que sigue: “Enfrentadas las dos escuadras, en el acto se entabló violento duelo de artillería a distancia de entre 4.000 y 5.000 metros. Los destructores republicanos recibieron orden de atacar con torpedos, haciéndolo en forma fulminante. El Sánchez Barcáiztegui lanzó cuatro torpedos, cinco el Almirante Antequera y tres el Lepanto. A las dos y veinte horas se produjo en el segundo buque, de la línea enemiga (probablemente el Canarias), porque es de suponer que ocupaba el primer lugar el Baleares, como buque Insignia, (se trataba en realidad del crucero Baleares) una formidable explosión. Un torpedo de los que dispararon los destructores lo había alcanzado. El resplandor de la explosión iluminó perfectamente la silueta del Almirante Cervera, que era el tercero en la línea. Cesó el fuego del enemigo y cesó también el nuestro en evitación de posibles confusiones entre nuestros propios barcos.” El Baleares se hundió rápidamente arrastrando a la muerte a cerca de ochocientos hombres, entre ellos a Rafael Cervera y Cervera, sobrino nieto del famoso Almirante Cervera que mandaba la escuadra española en Cuba cuando fue derrotada por la flota estadounidense en 1898 e hijo del capitán de navío Pascual Cervera Jácome. En el hundimiento también perecieron el contraalmirante Manuel de Vierna Belando y el capitán del navío Isidro Fontenia Maristany. Lograron salvarse 435 hombres que fueron rescatados del mar por dos destructores de la Royal Navy, el Boreas y el Kempenfelt.

El 8 de septiembre de 1945 se inauguró la capilla de Nuestra Señora de los Milagros, situada en unos terrenos pertenecientes a la familia Cervera cerca de la playa del Rinconcillo, en aquellos días un lugar tranquilo y aislado rodeado de arboledas, y hoy circundado por modernas urbanizaciones. Había sido construida por Pascual Cervera Jácome en recuerdo de su hijo y de sus compañeros, los marineros que murieron con él tras el hundimiento del Baleares. El nombre de la ermita se le puso en memoria de su esposa, Milagros Abreu Herrera, fallecida en 1940. En 1942 se iniciaron los trabajos de construcción de la ermita que fue inaugurada tres años más tarde, en septiembre de 1945. El diario ABC de Sevilla recogió con todo detalle el desarrollo de la ceremonia inaugural celebrada en la ermita y en sus alrededores en una crónica publicada el día 9 de septiembre que, en resumen, decía lo siguiente: “A las diez y media de esta mañana se ha inaugurado la capilla construida en Algeciras en memoria de los marineros caídos con el hundimiento del crucero Baleares. Se halla enclavada en un lugar que da frente a la bahía. En representación del ministerio de Marina asistió el capitán general del Departamento Marítimo de Cádiz. Estuvieron presentes también los generales Sáenz de Buruaga y Yuste, el ilustrísimo señor obispo de Gibraltar, alcalde accidental de la ciudad, señor Cardona… Concurrieron también familiares de algunos de los caídos en el glorioso crucero… La banda de música del regimiento de Infantería de Marina de San Fernando, con escuadra de tambores y trompetas, precediendo a nutrida formación de marineros de la Armada, hizo un desfile muy lucido… Bendijo la capilla el obispo de Cádiz, oficiando en un precioso altar levantado frente al muro donde están inscritos los nombres de todos los caídos, desde el almirante al último marinero… Se desarrollaron conmovedoras escenas entre los familiares allí presentes. Se rezó un responso y el ilustrísimo señor obispo de Cádiz, en frases muy sentidas y elocuentes, glosó el acto que se estaba celebrando, dedicando un vibrante recuerdo a las heroicas víctimas del Baleares, en cuyo honor se había erigido la ermita inaugurada, cuya iniciativa corresponde al capitán de navío don Pascual Cervera y Jácome, que también perdió un hijo en el hundimiento del Baleares…”

Pero la ermita erigida en recuerdo de los héroes del Baleares no fue la única obra llevada a cabo por Pascual Cervera en Algeciras. Al mismo tiempo que se construía la ermita, creaba una fundación social que tenía como principal misión favorecer y atender a los hijos de la gente del mar que vivían en la barriada del Rinconcillo. Esta fundación construyó, también, el colegio que de Nuestra Señora de los Milagros y la parroquia del mismo nombre ubicada junto al centro de enseñanza.

En la ermita, cuyo patrono era su fundador, don Pascual Cervera, además de los bautizos de hijos de la familia, se celebraron otros eventos relacionados con la vida social y religiosa de los Cervera, como la boda que tuvo lugar el 30 de julio de 1969 entre Milagros Álvarez Cervera y José Núñez Cervera.

Descripción del edificio

La ermita es una elegante construcción de planta octogonal constituida por un cuerpo central cubierto con una cúpula de media naranja que culmina en una cruz y que presenta una hilera de óculos de iluminación que recuerdan los tragaluces de los baños árabes. Este cuerpo central está rodeado de una galería-pórtico poligonal perimetral sostenida por arcos de herradura apuntada ―tres en cada cara del octógono― con las impostas muy voladas que descansan sobre pilares de sección rectangular. La galería esta rematada por un pretil con merlones en forma de pirámide escalonada que imita modelos califales cordobeses.

El templo sigue los esquemas, en planta, alzados y color de los paramentos de la ermita de Santa Ana de Chiclana de la Frontera, obra del arquitecto gaditano Torcuato Cayón de la Vega que fue erigida entre los años 1772 y 1774. En esencia, el estilo de la ermita algecireña es neomudéjar o, más bien, imitación del arte colonial del Protectorado Español de Marruecos tan de moda en la posguerra y del que tenemos buenos ejemplos en la cercana ciudad de Tarifa. Su interior es muy simple, destacando la blancura de sus muros enjalbegados, lo que le proporciona una gran luminosidad, lo mismo que en el exterior. Sobre una de las paredes se halla situado un gran mural con los nombres de los marinos muertos en el hundimiento del crucero Baleares y una maqueta del citado navío. También existe un cuadro, realizado en azulejos sevillanos, que representa a la Virgen de los Milagros; un Cristo crucificado de buena factura y un salvavidas donado por la Armada Española. En un lateral se halla situada la pila bautismal donde reciben este sacramento los hijos de la familia Cervera. Como decoración de la galería exterior, es necesario hacer hincapié en el excelente y artístico Vía Crucis de cerámica de Triana, realizado por la prestigiosa casa Cerámica Santa Ana, que se localiza en las paredes exteriores en torno a la citada galería, sin duda alguna el mejor ejemplo de los existentes en las iglesias algecireñas.

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