Entrevista | Manuel Gutiérrez Luna, ex presidente de la Sala de Apelación Penal del TSJA “Siempre he dormido tranquilo porque he hecho lo que creía justo”

  • El magistrado se retira de la judicatura tras 42 años con muchos proyectos en perspectiva

  • Se va reivindicando dos secciones para la Audiencia y penas más duras para el narcotráfico

Manuel Gutiérrez Luna. Magistrado, ex presidente de la Sala de Apelación Penal del TSJA y de la sección de Algeciras de la Audiencia Provincial

Manuel Gutiérrez Luna. Magistrado, ex presidente de la Sala de Apelación Penal del TSJA y de la sección de Algeciras de la Audiencia Provincial / Erasmo Fenoy

Tras 42 años de servicio de la judicatura, Manuel Gutiérrez Luna comienza su jubilación entre el aplauso de quienes han conocido su trabajo en el Campo de Gibraltar. Una de las figuras destacadas en la lucha contra el narcotráfico, en este caso desde el ámbito judicial, el hasta ahora presidente de la sala de Apelación Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía también ha sido durante sus veinte años al frente de la sección algecireña de la Audiencia Provincial una de las voces que reivindicado una mejora de la Justicia en la comarca.

–Se retira usted con un sinfín de mensajes de alabanza.

–Lo primero que quería hacer es agradecer a todas esas personas que me han llamado y se han hecho eco de mi jubilación, sus palabras, y también a los medios de comunicación. Cuando hablan bien de ti eso te gusta y me ha llenado de ilusión de seguir haciendo más cosas por Algeciras y el Campo de Gibraltar.

–Tras cuatro décadas en la judicatura, ¿qué es lo que se plantea ahora?

–Siempre he sido una persona muy activa, siempre en los sitios más conflictivos desde el punto de vista jurídico. Si hubiera querido estar tranquilo me hubiera ido a Ávila o Soria, por ejemplo. En primer lugar me gustaría dedicarme a realizar informes de tipo jurídico, tanto a empresas como a profesionales del derecho. También me planteo tratar de impulsar la Ley de Arbitraje de 2003, que permite que cuando se trate de contratos privados en derecho civil o mercantil, las empresas y particulares puedan decidir someterse a arbitraje. Es una forma de desatascar los juzgados civiles y la Audiencia Provincial que no ha tenido relevancia hasta ahora en la zona. También me he ofrecido a la coordinadora Barrio Vivo para colaborar con ellos. Y hay otra propuesta que me gustaría abordar, la creación de un observatorio euromediterráneo de la inmigración, con personas de aquí, de prestigio, que haga informes periódicos, estudios.

–Durante su carrera ha destacado por su trabajo contra el narcotráfico. ¿Qué cambios destacaría en esta materia?

–Hasta que llegué aquí en el año 86 no había tocado ningún caso de narcotráfico. Empezó a desarrollarse entonces. Los métodos al principio eran primitivos y ahora ya son muy sofisticados. Cada vez se descubren más casos, hay más personas dedicadas a la investigación. Por eso es necesario incrementar los medios con los que cuenta la Audiencia Provincial en Algeciras, se debería dividir en dos secciones. La falta de medios es una constante, en 21 años ni siquiera se ha pintado el edificio.

–¿Qué casos le han quitado el sueño o le han marcado?

–Siempre he dormido tranquilo porque siempre he hecho lo que he creído que era justo. El caso que más me impactó fue un juicio por asesinato donde un señor vivía con una señora y esta tenía una niña. Él no trabajaba y se encargaba de cuidarla y en uno de los llantos de la niña, la zamarreó y la mató. Al final condenamos al acusado y a la madre de la bebé, porque en la autopsia se descubrió que la pequeña había sufrido malos tratos durante mucho tiempo, tenía marcas en el cuerpo. Los de tráfico de drogas forman parte de tu haber profesional, pero sí recuerdo uno cuando era juez de instrucción en el que nos encontramos con que el acusado, que había sido condenado a cinco meses de cárcel, pidió que subiésemos la pena a seis. El motivo era que así tendría derecho a una prestación cuando saliera de prisión; la pena se quedó en cinco meses, claro. Recuerdo también otro condenado, un violador de 23 años que solo atacaba a señoras mayores de 70 porque decía que las jóvenes se le podían resistir. Era una persona con una enfermedad mental. Como también otro joven que me causó mucha impresión, porque fue a casa de su profesor y le disparó. Lo dejó inválido. Decía que le habían dicho que tenía que matarlo, si no, lo matarían a él.

–Durante muchos años ha estado reivindicando la mejora de la infraestructura judicial en el Campo de Gibraltar. ¿Se va satisfecho con lo conseguido o con alguna espinita clavada?

–Siempre queda por hacer. Cuando estaba en el decanato conseguí en su época una terminal de antecedentes penales. Se consiguió también un intérprete de árabe/francés. Y hace poco se concedió el sexto magistrado, ahora habría que lograr partir la sección de Algeciras en dos. En Vigo y en Gijón ya tienen dos secciones desde hace tiempo a pesar de que partieron con una sola como aquí. Pero sin medios va a ser imposible, hay que conseguir una segunda sala para juicios para que dos secciones puedan celebrar a la vez. También debemos conseguir un juzgado de lo Mercantil, no es lógico que Algeciras carezca de él, que con la cantidad de empresas que hay aquí tengan que ir a Cádiz a resolver sus problemas. Juzgado de familia hay uno solo y creo que tenemos números suficientes para un segundo. Y habría que dar algún tipo de aliciente también a los jueces, porque aquí tienen un nivel 4 de retribución, en la Audiencia el 3. En cambio, en otras zonas con mucho menos trabajo tienen un nivel superior. Hay que ir luchando con los políticos con competencias en justicia todos los días, hasta el final he estado luchando.

–Y en cuanto al sistema judicial español, ¿qué reformas deja pendientes?

–La forma de enjuiciar. A la Ley de enjuiciamiento criminal se le han hecho muchos retoques, el último de 2018, pero se ha mantenido en esencia la ley del siglo XIX. No se puede permitir que cada vez que un juez de instrucción emite una resolución esta sea recurrible ante la Audiencia, eso hace que el trámite de instrucción se eternice. Hay que hacer una ley nueva, se está elaborando una por parte del Ministerio de Justicia que en mi opinión tiene un problema, que es la eliminación de la figura del juez instructor. El grave inconveniente que tiene el fiscal instructor es que los fiscales no son independientes como los jueces, en la cumbre está el fiscal general que designa Gobierno. Mientras no cambien esa designación por cada Gobierno que entra… Otra cosa es que lo nombren las Cortes por un período de cinco años. Y en cuanto al Código Penal, lo que no se puede hacer es que cada vez que haya un escándalo lo cambiemos, se tiene que actualizar pero con mesura y determinación. Y es necesario por ejemplo en las penas de narcotráfico, que son muy bajas y no proporcionales, tiene la misma pena el que cogen con 2,5 kilogramos de hachís que con 500. Las reformas hay que madurarlas, si no, hay tantas que eso crea inseguridad jurídica.

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