Un certificado desde Melilla hasta Algeciras frena el concurso de la plaza de toros de Las Palomas
El Ayuntamiento de Algeciras espera un documento oficial que aclare si el coso melillense es de segunda o de tercera categoría, una duda técnica que mantiene en pausa la adjudicación
Tres empresarios se disputan oficialmente la gestión de la plaza de toros de Algeciras
El futuro inmediato de la plaza de toros de Las Palomas ha quedado en suspenso por una cuestión aparentemente técnica, pero con consecuencias decisivas: la categoría oficial del coso de Melilla. El Ayuntamiento de Algeciras ha solicitado formalmente a la ciudad autónoma un certificado que aclare si su coso está catalogado como plaza de segunda o de tercera categoría, una respuesta que se ha convertido en pieza clave para desbloquear —o no— el concurso de adjudicación del recinto algecireño.
Mientras llega esa confirmación oficial, el procedimiento permanece congelado. Y con él, la decisión sobre quién gestionará Las Palomas durante las temporadas 2026, 2027 y 2028, con opción de prórroga hasta 2029.
Una candidatura bajo la lupa
El origen de la duda está en la candidatura presentada por Enrique Luján, al frente de la empresa Euro Tauro Luján, que concurre al concurso junto a otras dos firmas: Espectáculos Carmelo García y Circuitos Taurinos, con Carlos Zúñiga al frente. Aunque la oferta de Luján fue registrada dentro de plazo, su admisión definitiva depende de si cumple los estrictos requisitos fijados en el pliego.
El documento es especialmente claro en el apartado técnico: los aspirantes deben acreditar haber gestionado, sin incidencias y con todos los pagos al día, al menos una plaza de toros de segunda categoría durante los últimos tres años. Y ahí surge el problema.
Euro Tauro Luján tiene una trayectoria consolidada en plazas de tercera categoría como Baeza, Tudela o Íscar, además de actuaciones puntuales en cosos similares como Ubrique. Esa experiencia, por sí sola, no sería suficiente para optar a Las Palomas, considerada una plaza de segunda categoría y uno de los referentes taurinos de la provincia de Cádiz.
Para salvar ese obstáculo, Luján ha presentado su oferta en asociación con Jorge Arellano, matador retirado, apoderado y empresario taurino. Arellano también acumula experiencia mayoritaria en plazas de tercera, con un único antecedente que ha pasado a ser determinante: la organización de un festejo en la plaza de toros de Melilla el 3 de septiembre de 2025, a través de la empresa Loyjor. Aquella corrida mixta contó con Morante de la Puebla, Juan Ortega y la novillera Olga Casado.
La pregunta clave es si ese festejo puede computar como experiencia en una plaza de segunda categoría.
Melilla, una plaza en terreno gris
Según la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (Anoet), la plaza de toros de Melilla está catalogada como de segunda categoría, tal y como figura en su página web oficial. La entidad empresarial —que agrupa a la mayoría de las plazas del país y representa a los organizadores de espectáculos taurinos— define el coso melillense como una plaza de segundo orden, con un aforo aproximado de 6.000 espectadores y declarada Bien de Interés Cultural.
Sin embargo, en la práctica, Melilla se mueve en una zona gris. El reglamento taurino establece que son de segunda categoría las plazas de toros de las capitales de provincia, y Melilla, como ciudad autónoma, no encaja del todo en esa definición. Además, hay aspectos operativos que alimentan las dudas: por ejemplo, en las plazas de segunda es obligatorio pesar los toros a su llegada y reflejarlo en la tablilla, un trámite que no se realiza en Melilla.
Esa ambigüedad es la que ha llevado al Ayuntamiento de Algeciras a solicitar un certificado oficial que despeje cualquier interpretación y permita tomar una decisión con plena seguridad jurídica.
A la espera de una respuesta decisiva
Hasta que Melilla no responda, el Consistorio algecireño no moverá ficha. Si la plaza es reconocida oficialmente como de segunda categoría, la candidatura de Euro Tauro Luján podría seguir adelante y el concurso se resolvería entre tres aspirantes. Si no, quedaría fuera del proceso y la adjudicación se decidiría entre dos empresas.
Lo que está en juego no es solo el nombre del adjudicatario, sino el modelo de gestión de Las Palomas. El sistema de puntuación del concurso prioriza claramente la calidad de la programación: solo 20 puntos corresponden al canon económico —con un mínimo de 6.000 euros anuales— frente a los 80 reservados a criterios subjetivos, de los que 55 valoran la calidad de los carteles, 15 la colaboración con la Escuela Municipal de Tauromaquia Miguel Mateo ‘Miguelín’ y 10 las acciones de promoción y actividades culturales.
Por ahora, todo depende de un certificado. Un papel que debe llegar desde Melilla y que tiene en vilo el futuro taurino de Algeciras.
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