El sol tumba la Gran Ada en Algeciras y corona a la Inesperada
Carnaval Especial 2026
La Plaza Alta se queda a medias mientras Fuente Nueva rebosa ambiente en la XXXIII Inesperada Popular de Cine Cómico
Los therians aterrizan en todos los rincones de Andalucía: adolescentes que se sienten animales desatan el debate en redes
El Carnaval, como las mareas, tiene sus caprichos. Este sábado, 21 de febrero, el de Algeciras amaneció con una claridad insolente, de esas que obligan a elegir entre el disfraz y la sombrilla. Y la ciudad, que lleva semanas mirando al cielo con ceño fruncido, eligió la playa. El resultado fue un Carnaval Especial partido en dos: una Gran Ada desangelada en la Plaza Alta y una Inesperada que, fiel a su nombre, terminó siendo la más concurrida.
La teoría decía que a las 13:00 la Plaza Alta se convertiría en ese ágora donde el aceite caliente y la vecindad forman alianza. Las asociaciones estaban llamadas a demostrar, una vez más, que freír también es una forma de identidad. Pero a las 14:00 la escena tenía algo de ensayo general: grupos dispersos —muy dispersos—, conversaciones en voz baja y la Casa Regional de Ceuta en el Campo de Gibraltar repartiendo langostinos desbigotados con una dignidad que merecía banda sonora.
En los corrillos, siempre más informados que los boletines oficiales, se deslizaba una explicación casi económica del asunto: no se habían instalado más barras porque los hosteleros del centro, castigados por la lluvia y los temporales de las últimas semanas, habrían pedido al Ayuntamiento contención logística. Mejor que la poca gente que quedaba en el centro consumiera en los bares de siempre.
Desde el Ayuntamiento, el relato era otro. El alcalde José Ignacio Landaluce hablaba de “magnífica respuesta del público” y de calles “llenas de vida y alegría”, pero la alegría se había mudado a Getares y El Rinconcillo.
Muy distinta era la película en la calle Fuente Nueva. Allí, la Peña Cine Cómico celebraba su XXXIII Inesperada Popular y lo hacía con el ambiente que a la Plaza Alta le faltó. La cerveza circulaba con alegría bajo el sol, las agrupaciones afinaban gargantas y el gentío convertía la calle en una verbena con acento propio. Hubo pregón, a cargo de Rafael Castro Maillo ‘Yiyo’, y hubo paseo institucional: el alcalde y buena parte de sus concejales se dejaron ver para irradiar alegría al pueblo. Durante la celebración también se realizaron las entregas de las figuras del carnaval algecireño, así como a la teniente de alcalde delegada de Urbanismo, Yéssica Rodríguez, en reconocimiento a su apoyo a las fiestas populares de la ciudad.
Cine Cómico, conviene recordarlo, no es una peña improvisada al calor del calendario. Nació del eco de aquella agrupación que en 1983 ganó la final del Teatro Florida y alcanzó la del Teatro Falla. Desde entonces, su Inesperada es una certeza anual: no se sabe qué manjar se servirá, pero sí que habrá ambiente.
Entre tanto, el sábado dejó otra estampa curiosa. Entre disfraces de toda la vida y máscaras de cartón piedra, asomaba el fenómeno therian: jóvenes —y no tan jóvenes— que se identifican espiritual o psicológicamente con animales no humanos y adoptan sus movimientos o accesorios. El Carnaval, que siempre fue territorio híbrido, los acogió sin necesidad de explicación. No estaba claro si eran lobos, gatos o simplemente adolescentes felices, que es una especie en sí misma.
La jornada, en cualquier caso, no ha dicho su última palabra. Cuando el sol se esconda y la humedad recupere terreno en la playa, el centro tendrá una segunda oportunidad. A partir de las 23:00, la Plaza Alta espera llenarse para recibir a la chirigota del Yuyu, con Los que van a coger papa, dispuesta a demostrar que el Carnaval puede perder una batalla al mediodía, pero siempre se reserva la revancha nocturna.
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