Algeciras

El Trienio Liberal en Algeciras (VI)

  • El Puerto de Algeciras se beneficia de la incesante actividad comercial impulsada por las decisiones liberalizadoras de la nueva administración

Francisco Milans del Bosch. Francisco Milans del Bosch.

Francisco Milans del Bosch.

Siguiendo con la conmemoración del doscientos aniversario del levantamiento del General Riego en Las Cabezas de San Juan, dando comienzo al periodo histórico conocido como Trienio Liberal (1820-1823), comentar sobre su incidencia en nuestra ciudad, lo siguiente: la presencia del Jefe Político de la zona en Algeciras determinaba la autonomía de los cabildos del resto de municipios del Campo de Gibraltar, según para qué asuntos, a saber: “Por conducto y recomendación del Sr. Gefe Político subalterno del Partido de Algeciras (sic), remite el Ayuntamiento de San Roque una exposición en que solicita permiso para hacer 30 corridas de Novillos con objeto á invertir su producto en la construcción de un Cementerio y reparación del cuartel nombrado de Barracones, habiendo acordado […], pasase a la Comisión de Proyectos de Obras”.

Por su parte el Ayuntamiento de Algeciras a través de sus síndicos: “Solicitan al Gefe político del Partido la habilitación del Puerto para la entrada de buques de América y del extranjero”. Prácticamente la gran pérdida del imperio aún no había comenzado, y de ahí la distinción de no considerar “extranjeros” a los navíos provenientes de ultramar, aún bajo la soberanía española.

Mientras los ayuntamientos prosiguen con su actividad administrativa, la represión contra los sospechosos de ser absolutistas continua: “Ignacio Fernández, vecino de esta ciudad, que por cuanto haberse formado causa criminal de oficio en el Juzgado de primera Instancia de este Partido, y por ante mí, contra Antonio Pérez, vecino de esta ciudad y otros, por haber proferido expresiones contra los individuos del Batallón de la Milicia Nacional de la misma, tratándolos de ladrones, y otras subversivas contra la Constitución y actual sistema; en cuya causa se ha abierto providencia, por la que entre otras cosas se ha mandado y declarado por preso a dicho Antonio Pérez, que se purgue en la cárcel pública con embargo de sus bienes hasta la cantidad suficiente á cubrir las resultas del juicio, y que se suspendiese las practicas de otras diligencias siempre que en este mismo día prestase fianza de cárcel segura [...], en su consecuencia y para que se liberte en referido Pérez de aquellas vejaciones y perjuicios que ha sus intereses deben interferirles, en la forma que más haya á lugar en derecho. El compareciente otorga; que hace y recibe en fiado, preso, como carcelero comentariense al referido Antonio Pérez, del cual se daba por entregado á su voluntad, sobre lo que renunció a las Leyes de la entrega, obligándose a tenerlo en su poder, de pronto y manifiesto y de presentarlo en la cárcel pública, cuando sea requerido por el Sr. Juez que compete”.

Coincidiendo con los diferentes procesos abiertos a los absolutistas en Algeciras, un oscuro asunto denunciado en las lejanas tierras levantinas, se resolverá aplicando la jurisprudencia resultante en caso análogo dado en nuestra ciudad: ”El subdelegado de rentas de Alicante da cuenta del escabroso contrabando que se hace por la villa de Benidorm […], el Consejo de Estado en otro expediente de caso igual en la ciudad de Algeciras en que se declaró que lo practicado por el comandante interino del resguardo de dicha ciudad en haber conocido una casa en donde aprehendió un fraude no se ha quebrantado el expresado artículo, se ha servido declarar que el Alcalde o justicia de Benidorm ha hecho mal en no haber permitido el allanamiento de las casas...”.

Siguiendo con los fraudes e ilícitos, comentar que en la Comisión Provincial de Agricultura, se leyó: “Escrito del Gefe Político del Partido de Algeciras relativo á la solicitud que hacen algunos labradores de aquel distrito quejándose de la introducción fraudulenta de los trigos extranjeros pidiendo su remedio”. Además de abaratar los precios, aquel contrabando de cereales perjudicaba directamente a la hacienda real.

Al mismo tiempo que la introducción del contrabando e ilícitos preocupan a las autoridades de la provincia, desde el gobierno central se pone un especial interés en crear una serie de normas para establecer la relación del clero dentro del contexto con el nuevo sistema constitucional. A la secularización incentivada, de la cual nos hemos ocupado en capítulos anteriores, le sigue: “Real Orden relativa á que el Tribunal Supremo de Justicia conozca en tercera instancia de los negocios contenciosos sobre diezmos procedentes de nuevos riegos y rompimientos de tierras incultas”. Otra, sobre: “La Real Orden de S.M. para que suspenda toda profesión en las comunidades religiosas, y que no puedan vender, ni permutar, ni enajenar ninguna finca de las que les pertenezcan, dándose por nulas las que se hayan hecho desde el 9 de Marzo del corriente. Acordándose se hiciese presente á S.M. que convendría que dichas Corporaciones Religiosas diesen noticias exactas de las fincas de toda clase que tenían de su propiedad en la fecha que indicada la citada Real Orden”.

Muere en Algeciras el popular panadero y propietario Juan Jiménez Simoneta

Los religiosos avecindados en Algeciras, se encontraban en una situación de claro-oscuro, con respecto al nuevo rumbo que tomaba el país. Valga como por ejemplo la toma de decisión para asegurar una importante posesión patrimonial: “Antonio Meléndez, Presbítero de la Ciudad de Algeciras y poseedor legitimo del Patronato en la de Medina Sidonia, que fundó Mateo de Guevara y que en la actualidad esta detentándolo persona á quién de modo alguno le pertenece [...] tengo por conveniente ceder á José Diosdado mi sobrino, vecino de la Ciudad de Alcoy de la Frontera, el derecho que me asiste para litigar y adquirir el insinuado Patronato”.

Otra R.O. de S.M. pedía que a través de los Consejos de la Nación, y a través de los órganos provinciales: “Procuren desengañar á los Pueblos y les haga respetar á las fincas y derechos Propios de la Encomiendas (institución unida al pago de rentas sobre un territorio otorgado por razones históricas), de los Sres. Infantes”. De todo lo cual se dio por enterado el pueblo de Algeciras, una vez se dio lectura de tales reales ordenes en su sala capitular y así impedir actos contra los derechos de la citada institución histórica.

En otro orden de asuntos, a través del Jefe Político subalterno, el vecino de Algeciras Miguel Colety de la Calle, remite el presente a las altas instancias de la provincia: “Manifiesta el haber servido desde el año 1803 el empleo de Escribano de este Ayuntamiento, y en la época anterior constitucional, y aún en esta el de Secretario, y que ha sido suspenso de él sin motivo y sin el orden que la Constitución previene. Solicita que el Ayuntamiento lo reponga en su destino, y en el caso de que después tratare de separarle, dé cuenta antes de los motivos que para ello tenga”. Está documentada la actividad de este escribano desde el año que expresa en su solicitud (1803), hasta 1858; como así también que mantuvo tal actividad durante el Trienio Liberal, por lo que la suspensión de funciones a la que hace referencia duró bien poco.

El escribano Miguel Colety, no sería el único vecino de nuestra ciudad que presentaría ante los órganos superiores sus peticiones o solicitudes, de igual modo procedieron los siguientes: “Romualdo Liaño, Juan Sameño, Isidro Linares y Matías Egea, vecinos de Algeciras, solicitan: el primero se le conceda el destino de comandante de la partida ó partidas que se formen para vigilar contra los malhechores y conservar el orden público, y los tres ser destinados á dicha partida”. Semanas después los solicitantes recibieron respuesta de la administración a través del Jefe Político subalterno, en los siguientes términos: “Que dichos individuos se arreglen á lo dispuesto por S.M. en el Reglamento publicado para el modo y objeto de formarse la Milicia Nacional, así de Ynfantería como de Caballería”.

En referencia nuevamente al puerto algecireño, durante aquellas jornadas partió del mismo: “El bergantin español San Manuel, comandado por el capitán Francisco Bombar, cargado de aguardiente Jabón y papel, con destino al puerto de Cádiz”. Para igual destino y en el mismo día partió el también bergantín llamado Santo Cristo del Buen Viaje, comandando por el capitán Joaquín Gomila, cargado de frutos para América”. También entró en el fondeadero algecireño: “Un falucho procedente de Barcelona cargado de cebada, vino, aceyte y otros efectos”. Lo que viene a demostrar una incesante actividad comercial impulsada por las decisiones liberalizadoras de la nueva administración.

Desembarca en el muelle el general Francisco Milans del Bosch y su familia

Un hecho luctuoso acapara la atención de los algecireños por aquellos días, muere en nuestra ciudad el popular panadero y propietario Juan Jiménez Simoneta. Al fallecer tenía 73 años estando domiciliado en la Plaza Baja (hoy, Plaza Palma). Había estado casado con María Rosa Saavedra y había sido propietario del conocido horno “de pan cocer” establecido en el no menos popular Callejón de Escopeteros. Su única hija, de nombre María de las Mercedes estaba casada con el capitán de las Milicias Manuel Miciano. También tenía varios inmuebles repartidos entre las calles: Sacramento, Real y Gloria. Esta última casa se la había comprado al también algecireño Antonio Rodríguez Tapia.

Mientras el vecindario algecireño despide al panadero y propietario, Juan Jiménez, el jefe político del Partido, a raíz de una denuncia de las autoridades municipales sanroqueñas contra un religioso de aquella ciudad, promueve un expediente que sería enviado a las autoridades gaditanas, acordando estas: “Que el subdiácono Don Antonio Fuentes es necesario se someta a las órdenes del Sr. Obispo de la Diócesis, y que si se considera con derecho de reclamar, promueva recurso de fuerza en el Tribunal Superior del territorio”. Se ha de suponer, por denuncias análogas, que la conducta del religioso pudiera ser contraria al nuevo orden constitucional.

Por aquellos días, un militar rehabilitado en su alto rango llegó a la zona del Campo de Gibraltar: “El día 15 del corriente entre las 4 ó 5 de la tarde desembarcó en este muelle el general D. Francisco Milans del Bosch (militar español liberal que junto al general sanroqueño Lacy, se sublevó en 1817 en Cataluña contra Fernando VII) con su familia, fue recibido con el afecto y la cordialidad de los hombres buenos. En aquel momento pasó la noticia á Algeciras desde donde ayer vinieron a convidarle para que fuese allí, pues sus compañeros de armas querían verle y obsequiarle. Ha fuerza de instancias ha accedido y marchará esta tarde para pasar la noche con ellos”. Más de un siglo y medio después, y por motivos acontecidos un 23 de febrero de 1981, un descendiente de aquel militar constitucionalista visitaría de modo “forzado” nuestra ciudad. Pero esa es otra historia.

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