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El museo de Historia Militar, un caso de justicia histórica

  • La creación de este espacio está absolutamente justificada por la historia de la ciudad y porque el origen y existencia de la actual Algeciras se debe en un principio a necesidades bélicas

El edificio del antiguo Gobierno Militar de Algeciras. El edificio del antiguo Gobierno Militar de Algeciras.

El edificio del antiguo Gobierno Militar de Algeciras. / Erasmo Fenoy

El pasado sábado, Europa Sur publicaba cómo el pleno del Ayuntamiento de Algeciras ha dado luz verde a un protocolo con el Ministerio de Defensa para la cesión al estamento civil de dos edificios clave en la historia de Algeciras: el antiguo Gobierno Militar y la Comandancia de Ingenieros. El deseo del Ayuntamiento es dar un uso mixto al primero de ellos como sede para colectivos sociales y museo de historia militar, lo cual es perfectamente posible dado el tamaño del histórico inmueble. Con ello se revitalizaría el barrio de la Caridad, atendiendo por una parte a las necesidades de diversos colectivos y por otra se reforzaría el tejido cultural de una ciudad que aún no está a la altura que merece por su peso demográfico y dinamismo económico.

No olvidemos que Algeciras, primer puerto del Mediterráneo y uno de los de mayor crecimiento del mundo, tiene un destacado lugar en el conjunto de las llamadas “ciudades intermedias” españolas, pero, a pesar del esfuerzo de los últimos años, aún tiene importantes carencias en materia de museos. Los trabajos para dar forma a nuestro museo municipal arrancan de 1963, dando lugar en varias fases a la digna institución actual, perfeccionable como toda obra humana, pero legítimo orgullo para la ciudad. Esta, por su entorno natural y peso histórico, necesita entre otros nuevos museos, uno de ciencias naturales, otro de temas marítimos y oceanografía, en conexión con un acuario y por supuesto, este museo dedicado a historia militar. Materia para todos ellos hay más que suficiente, así como personal que colaboraría con entusiasmo. En cuanto a los aspectos técnicos, económicos y de infraestructuras, se trata de crear voluntad colectiva e institucional para buscar soluciones poco a poco.

Ahora se ha dado la señal de salida para el museo de historia militar, y hemos de saber aprovechar la afortunada confluencia de varios factores: voluntad político- institucional, disponibilidad de inmueble receptor y oportunidad de aplicación en un entorno ciudadano concreto, el barrio de La Caridad. La creación de la institución está absolutamente justificada, no solo por la historia de la ciudad, sino porque el origen y existencia de la actual Algeciras se debe en un principio a necesidades bélicas, como veremos. La temática a representar es extensa, y nos limitamos a exponer algunos ejemplos.

Según recientes investigaciones, durante la invasión musulmana de 711, la decisiva batalla del Guadalete o de la Janda, realmente tuvo lugar en el área de Algeciras, según la fuente más antigua, la Crónica Mozárabe de 754. Otro gran acontecimiento, el asedio de Algeciras en 1342-1344, fue el más importante del siglo XIV y cuya fama se reflejó incluso en los Cuentos de Canterbury. Esta empresa internacional fue objeto de una cruzada, a la cual concurrieron Castilla, Aragón, Navarra, Portugal y Génova con participación de cruzados alemanes, ingleses y franceses, registrándose aquí por primera vez el uso efectivo de las armas de fuego.

Algeciras había sido arrasada por los granadinos en 1375 y no inició una tímida reconstrucción hasta la pérdida de Gibraltar en 1704. Esta fue desastrosa para Ceuta, que, asediada por los marroquíes, dependía de los suministros proporcionados desde Gibraltar, que fue sustituida en esa función por el fondeadero de Algeciras. La actividad económica atrajo a repobladores y la ciudad resurgió de sus ruinas, en gran medida gracias a un importante ingeniero militar, el Marqués de Verboom. Llegado en 1721, fue el mayor impulsor de la ciudad, proyectando un gran recinto fortificado con baluartes y organizando el trazado urbano de la nueva población, empresas frustradas por el asedio a Gibraltar de 1727.

Ilustración de un escopetero. Ilustración de un escopetero.

Ilustración de un escopetero.

A principios del siglo XVIII se creó la Compañía fija de Escopeteros de Getares, que mantuvo el orden en nuestras costas. Su éxito aumentó su número y categoría militar, trasladando su sede a Algeciras y perdurando su existencia hasta el siglo XIX.

También Algeciras fue importante en los asedios para la recuperación de Gibraltar, siendo cuartel general del famoso almirante Barceló y construyéndose en los astilleros locales tanto las eficaces lanchas cañoneras, como las desdichadas baterías flotantes. En ese siglo la Comandancia Militar del Campo de Gibraltar era muy importante al ser la llave del Estrecho y el sur peninsular, abarcando desde Conil a Fuengirola. A principios del siglo XIX fue trasladada a Algeciras por el General Castaños, por lo que la ciudad alcanzó el rango de capital de la comarca, importancia mantenida y reforzada hasta la actualidad.

En 1801 se libró la batalla naval de Algeciras, siendo derrotada una escuadra inglesa por una agrupación naval franco-española, gracias a los fuertes costeros algecireños.

Tras el alzamiento de 1808 contra la invasión napoleónica, el más numeroso y mejor pertrechado ejercito era el estacionado permanentemente contra Gibraltar y dirigido desde Algeciras por el General Castaños. Estas tropas fueron las primeras movilizadas contra los franceses alcanzando la gran victoria de Bailén. También fue importante la participación de Algeciras en la Guerra Civil de 1936-1939 e incluso su papel durante la II Guerra Mundial, con un ejército posicionado permanentemente.

La arquitectura militar cuenta con los recintos medievales de las villas Vieja y Nueva en el mismo Algeciras y las fortificaciones subsidiarias de arroyo del Lobo, Adalides o Botafuegos, mientras que de los siglos XVI y XVII provienen las torres vigías de Guadalmesí, Fraile, Cuatro Esquinas o Punta Carnero, San García, Don Rodrigo y Torre Almirante. En el siglo XVIII se edificaron los fuertes de Arenillas o San Diego, El Tolmo, Punta Carnero, San García. Isla Verde, San Antonio, Santiago y Punta Carnero. Siguiendo la tradición, en la citada II Guerra Mundial se levantó un inmenso conjunto de fortificaciones, la Muralla del Estrecho, como defensa ante una invasión que nunca tuvo lugar. 

Imposible referir aquí las unidades militares relacionadas con Algeciras o la fuerte imbricación del estamento militar en la vida de una ciudad que resucitó en gran medida gracias al ejército, que configuró no solo parte de su forma urbana sino los más importantes acontecimientos de su pasado.

Es de estricta justicia el que la ciudad investigue, proteja y divulgue ese pasado, que constituye un patrimonio cultural para cuyo tratamiento es muy oportuna esa idea de crear un museo de historia militar, que será además un nuevo atractivo turístico y crearía puestos de trabajo.

Hemos hablado de voluntad institucional, espacio continente, oportunidad sociológico-urbana y temática justificativa. Más adelante reflexionaremos sobre su posible contenido.

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