Monumentos y Edificios Históricos de Algeciras El Hospital Militar de Algeciras

  • Capítulo 58. Una vivienda que pertenecía al gibraltareño Sebastián de Velasco en la calle Imperial, hoy Alfonso XI, fue vendida por sus nietos a la Corona para habilitar un hospital

  • El edificio para asistir a los militares en las campañas de Gibraltar estuvo terminado en 1779

Postal coloreada realizada en el año 1915. Al fondo y a la izquierda de la imagen puede verse el edificio del Hospital Militar Postal coloreada realizada en el año 1915. Al fondo y a la izquierda de la imagen puede verse el edificio del Hospital Militar

Postal coloreada realizada en el año 1915. Al fondo y a la izquierda de la imagen puede verse el edificio del Hospital Militar

La presencia inglesa en Gibraltar desde el verano de 1704 provocó la consiguiente militarización de la bahía de Algeciras al compás de los prematuros e infructuosos intentos por reconquistar la perdida ciudad. Aunque la zona de conflicto directo se hallaba situada en las proximidades del istmo y en las cercanas aguas de Guadarranque y del futuro Campamento, Algeciras, que acababa de resurgir después de trescientos treinta años de abandono, por su extraordinaria situación geoestratégica y su lejanía a la acción de la artillería enemiga, se convirtió pronto en un enclave que había que fortificar y en el puerto base de la Armada Española encargada de asediar Gibraltar.

Pronto se redactaron proyectos para fortificar el litoral algecireño (Batería de San Antonio, Fuerte de la Isla Verde, Fuerte de San García, etc.) y se procedió a establecer en la ciudad cuarteles para la tropa que, en gran número, comenzaba a asentarse en el arco de la Bahía, sobre todo en Algeciras y San Roque.

El hacinamiento de soldados en campamentos y las campañas militares desarrolladas en torno al Peñón (la primera en el otoño de 1704 y la segunda en 1727) producían centenares de enfermos y heridos que necesitaban instalaciones hospitalarias adecuadas para su cuidado y curación. La primera instalación de uso sanitario de Algeciras data de 1726. Se trataba de unas casas situadas en la Plaza Baja, junto al cuartel de caballería, alquiladas a los frailes que acababan de llegar a Algeciras, donde el Capitán Ontañón les estaba construyendo un convento. Estas casas, sin duda alguna muy modestas, fueron reformadas y adaptadas para hospital por el ingeniero Miguel Sánchez Taramas. Disponía de su propio cementerio en una parcela situada junto al río.

El primer Real Hospital Militar de Algeciras estuvo ejerciendo las labores para las que fue instituido hasta el año 1775, cuando se trasladó a una casa que disponía de más espacio y mejores condiciones en la llamada calle Imperial, hoy Alfonso XI. Se trataba de una vivienda que pertenecía al gibraltareño Sebastián de Velasco, el cual la había construido para su residencia después de la expulsión de 1704.

Según ha investigado Ana María Aranda, sus nietos la vendieron en 1775 a la Corona para que se convirtiera en el Real Hospital Militar que debía dar asistencia a la guarnición de todo el Campo (entonces Algeciras y San Roque). Sin embargo, las reformas de la casa para adaptarla a las necesidades del nuevo hospital fueron lentas por falta de recursos, no estando finalizadas hasta que comenzó el Gran Sitio de Gibraltar en 1779.

Consta que el Ayuntamiento de Algeciras y el propio vecindario tuvieron que aportar cantidades de dinero para poder continuar las obras. En 1786 se hizo cargo de los trabajos de adaptación del edificio el maestro Alonso Barranco. Treinta años antes, en 1745, viendo las autoridades la perentoria necesidad de contar con un hospital de nueva planta para atender a la creciente población militar de la zona, el ingeniero Lorenzo de Solís había diseñado un hospital y un cuartel en la Villa Vieja, proyectos que nunca se hicieron realidad.

Patio trasero del antiguo Hospital Militar de Algeciras ampliado en la reforma de 1996 y sembrado de naranjos, rememorando el aspecto que debió tener en los siglos XVIII y XIX cuando se hallaba ajardinado. Patio trasero del antiguo Hospital Militar de Algeciras ampliado en la reforma de 1996 y sembrado de naranjos, rememorando el aspecto que debió tener en los siglos XVIII y XIX cuando se hallaba ajardinado.

Patio trasero del antiguo Hospital Militar de Algeciras ampliado en la reforma de 1996 y sembrado de naranjos, rememorando el aspecto que debió tener en los siglos XVIII y XIX cuando se hallaba ajardinado.

Durante la Guerra de África de 1859 y 1860, el Hospital Militar de Algeciras recibía los heridos y enfermos del ejército expedicionario, dando los vecinos un ejemplo de solidaridad y amor al prójimo, pues siendo insuficientes las dependencias del edificio hospitalario, muchos heridos eran asistidos en dependencias municipales o en casas de particulares.

En este hospital, durante el Sitio de Gibraltar de 1727, estuvo destinado ejerciendo como cirujano ayudante, el famoso médico, fundador del Real Colegio de Cirujanos de la Armada en Cádiz, Pedro Virgili y Bellver. Hallándose en Algeciras contrajo amistad con el cirujano francés Jean La Combe, que sería llamado por el rey Felipe V para que proyectara una escuela de cirugía en el Real Hospital de la Armada de Cádiz.

Según Pascual Madoz, en 1845 su servicio se mantenía por contrata, estando dotado, por real nombramiento, de un contador, un comisario de entrada, un primer ayudante de medicina, otro de cirugía, otro de farmacia y dos capellanes castrenses. En aquel año la institución podía acoger 150 camas, llegando a 200 en caso de necesidad.

En 1931 comenzó a ejercer en el hospital algecireño el médico oftalmólogo, nacido en Manila, Rafael Power Alesson, que llegó a ser director de dicha institución. Persona muy querida en la ciudad, se dio su nombre a una de las calles de la barriada Santa Teresa Jornet.

En la noche del 18 de agosto de 1946 falleció en este centro hospitalario el novillero mejicano Eduardo Liceaga, que había sido herido en la plaza de toros de San Roque aquella tarde. Fue trasladado al quirófano del hospital donde sería sometido a una operación de urgencia por el doctor Pérez Esplá asistido por el director del centro Tomás Martínez Zaldívar sin que nada pudieran hacer por salvar la vida del infortunado diestro.

El hospital estuvo atendido por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl y contaba con farmacia militar. En 1996, abandonado su antiguo uso hospitalario, el edificio fue cedido por el Ministerio de Defensa al Ayuntamiento de Algeciras, el cual procedió a su reforma para adaptarlo a centro universitario adscrito a la Universidad de Cádiz.

Descripción del edificio

Tiene planta rectangular con la fachada principal mirando a la actual calle Alfonso XI. Se articula en torno a dos patios, el delantero o principal, de forma casi cuadrada, estuvo rodeado de una galería abierta sostenida con arcos de medio punto rebajados de ladrillos apoyados sobre columnas de piedra que debieron ser similares a la que todavía se conserva en la escalera de acceso al segundo piso, situada a la derecha de la puerta-galería de entrada. Actualmente dicha galería ha sido sustituida por ventanas.

La escalera principal del edificio es, sin duda, el elemento más característico y de más destacados valores arquitectónicos de los conservados. Se articula en dos tramos y se cubre con elegantes bóvedas de arista. La escalera principal del edificio es, sin duda, el elemento más característico y de más destacados valores arquitectónicos de los conservados. Se articula en dos tramos y se cubre con elegantes bóvedas de arista.

La escalera principal del edificio es, sin duda, el elemento más característico y de más destacados valores arquitectónicos de los conservados. Se articula en dos tramos y se cubre con elegantes bóvedas de arista.

Las dependencias que dan al patio principal presentan dos plantas en altura, mientras que las que rodeaban el patio trasero tenían sólo una. En torno a ese patio se hallaban la capilla, la cocina, la lavandería y los almacenes. Actualmente este segundo patio es de mayor amplitud que el primero y, desde la última restauración del edificio, se ha adornado con naranjos. La construcción se cubría con tejados de tejas árabes a dos aguas sobre armadura de madera.

La planta tercera que aparece, en la fachada principal, en fotografías de 1906 en adelante, debió añadirse en las reformas realizadas, bien en el año 1861, o con mayor seguridad, en la del año 1901.

En la fachada principal se abrían balcones con rejas de hierro y ventanas con cierros volados apoyados en poyos y rematados con capialzados en forma de pirámides de lados curvos. Estos detalles han desaparecido en la actualidad. La escalera principal es el elemento más destacado arquitectónicamente del edificio. Sus dos tramos se cubren con elegantes bóvedas de arista que descansan sobre los muros laterales y sobre una columna de piedra de orden dórico que se apoya en un potente basamento. La puerta principal se abre en el centro de la fachada que da a la calle Alfonso XI y se dispone a modo de galería comunicando el exterior del edificio con el antiguo patio. Actualmente está enmarcada con grandes losas de mármol gris en jambas y dintel.

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