MONUMENTOS Y EDIFICIOS HISTÓRICOS DE ALGECIRAS El muelle pesquero

  • La flota de Algeciras empezó a modernizarse a principios del siglo XX

  • En 1933 se inició la construcción de una dársena solo para los barcos de pesca, que concluyó el 22 de julio de 1946

Fotografía del muelle Pesquero con las lonjas antigua y nueva y el edificio de Armadores, el ensanche del primer tramo del Paseo Marítimo o muelle de Ribera y la Plaza de la Marina en el año 1972. Fotografía del muelle Pesquero con las lonjas antigua y nueva y el edificio de Armadores, el ensanche del primer tramo del Paseo Marítimo o muelle de Ribera y la Plaza de la Marina en el año 1972.

Fotografía del muelle Pesquero con las lonjas antigua y nueva y el edificio de Armadores, el ensanche del primer tramo del Paseo Marítimo o muelle de Ribera y la Plaza de la Marina en el año 1972.

A mediados de la centuria dieciocho, el Puerto de Algeciras volvió a recuperar parte de la tradición pesquera que había tenido Gibraltar en los siglos XVI y XVII, y que se había perdido tras la toma de la ciudad por los anglo-holandeses en 1704. A lo largo del siglo XIX, las barcas de pesca fondeaban en el cauce bajo del río de la Miel, exponiendo las capturas para su venta en la playa cercana y, desde los años veinte de dicha centuria, en la primera Pescadería situada al final de la Marina.

En la primera década del siglo XX la actividad pesquera había vuelto a adquirir un cierto auge, aunque la inexistencia de obras de defensa frente a los temporales y de un muelle abrigado y con instalaciones adecuadas, representaba un grave inconveniente para el desarrollo de tan importante actividad. A partir del establecimiento del Protectorado Español en Marruecos en 1912, la flota pesquera con base en Algeciras se fue modernizando, dotándose de embarcaciones de vapor capaces de faenar en los caladeros marroquí y canario-sahariano.

Está documentada, desde esa fecha, la Sociedad Pesquera Viguesa Hijos de J. Barreras, que con barcos propios dio un notable impulso a la actividad pesquera local. Esta empresa ocupaba parte de la superficie del muelle de la Galera con depósitos de carbón y almacenes. No obstante, el desarrollo del sector pesquero estaba lastrado por enormes carencias, como la inexistencia de un muelle dedicado en exclusiva a esta actividad, de una dársena lo suficientemente abrigada para dar resguardo y seguridad a los barcos y de un varadero donde poder repararlos. Hasta el año 1934 los pescadores compartían con los comerciantes y los pasajeros el muelle de la Galera.

Una vez finalizada la construcción de la Prolongación del muelle de la Galera en 1932, la Junta de Obras del Puerto entendió que se había de acometer la construcción de un nuevo muelle donde pudieran atracar con facilidad y en exclusiva los barcos de pesca y establecerse los almacenes y otras instalaciones necesarias para las labores de preparación, clasificación y exportación de las capturas. Desde que se trasladó la línea del ferrocarril al muelle de la Galera en los años 1925-26, la pesca desembarcada era clasificada y preparada en el citado muelle para, luego, ser exportada hasta ciudades del interior de la Península por vía férrea.

El 28 de diciembre de 1933 el Ingeniero Auxiliar, Francisco Eiriz Beato, firmó el Proyecto de Muelle Pesquero con el que se proponía construir un muelle en dirección noroeste que se iniciase en el ensanchamiento donde arrancaba la prolongación del muelle de la Galera, con el fin de habilitar una superficie de uso, una dársena de 2,95 Ha y una línea de atraque de unos 600 metros destinada a barcos de pesca. Al día siguiente el proyecto se remitió a la Superioridad para su aprobación.

Por Orden Ministerial de 9 de abril de 1934 se aprobaba el proyecto con un presupuesto total de contrata de 1.816.598,64 pesetas. Se acordó llevar a cabo la obra dividida en tres trozos. El día 30 del citado mes se presentaba a la Junta el proyecto del Primer Trozo del Muelle Pesquero, que consistía en la construcción del arranque del mismo y de un muro de atraque de 50 metros de anchura y una longitud de 51 metros, lográndose un calado de 3 metros.

Dado que urgía el inicio de las obras para poder dar trabajo a los obreros que estaban quedando en paro por la finalización de otros proyectos, el Ingeniero Director viajó a Madrid donde consiguió 600.000 pesetas como aportación extraordinaria del Estado para la ejecución del tramo primero del muelle. Por Orden Ministerial de 7 de mayo de 1934 fue aprobado el proyecto del primer trozo del muelle pesquero y el 25 de junio se ordenaba la celebración de la subasta. Las obras fueron adjudicadas a la empresa Pavimentos Asfálticos SA. A principios del mes de octubre de 1934 se alquilaron a la empresa adjudicataria los medios auxiliares que eran propiedad de la Junta y se aprobó la prolongación de la vía del tren de obras hasta el citado muelle.

En primer término, el muelle de Villanueva. Detrás, la dársena pesquera y parte del muelle pesquero. Fotografía tomada en 1960 cuando todavía era el puerto algecireño uno de los primeros de España en pesca fresca desembarcada. En primer término, el muelle de Villanueva. Detrás, la dársena pesquera y parte del muelle pesquero. Fotografía tomada en 1960 cuando todavía era el puerto algecireño uno de los primeros de España en pesca fresca desembarcada.

En primer término, el muelle de Villanueva. Detrás, la dársena pesquera y parte del muelle pesquero. Fotografía tomada en 1960 cuando todavía era el puerto algecireño uno de los primeros de España en pesca fresca desembarcada. / APBA

Por Orden Ministerial de 1º de septiembre de 1934 fueron aprobadas las prescripciones técnicas del proyecto de los trozos 2º y 3º del muelle pesquero, propuestas por el Ingeniero Jefe de la Provincia, ratificadas poco después por la Superioridad. Como la subasta de las obras se retrasaba, en la sesión de la Junta celebrada el 29 de marzo de 1935 se acordó que viajara a Madrid una Comisión, encabezada por el Ingeniero Director, con el fin de gestionar la rápida resolución del expediente de subasta de los nuevos trozos del muelle pesquero.

El 22 de junio se comunicó a la Junta que días antes había sido visado favorablemente por el Consejo de Estado, estando a la espera de su aprobación definitiva. Por fin, las obras de los trozos 2º y 3º salieron a subasta el 3 de agosto con un plazo de ejecución de tres años y unas consignaciones que ascendían a 500.000 pesetas para el año 1935, 700.000 para los años 1936 y 1937, y 293.981,29 pesetas para el año 1938. El 24 de septiembre se procedió a la adjudicación definitiva de las obras a la empresa de don Mariano Aznares Tován. Los trabajos dieron comienzo el 10 de diciembre de 1935.

A partir de esa fecha son escasas las noticias que se tienen de las obras del muelle Pesquero. En las actas de la Junta de los meses siguientes aparecen los gastos generados que ascendieron, entre marzo y octubre de 1936, a 351.629,31 pesetas.

Sin embargo, las subvenciones del Estado para las citadas obras habían dejado de llegar a partir del levantamiento militar del 18 de julio. La documentación conservada en la Autoridad Portuaria nos permite asegurar que durante los años de la Guerra Civil los trabajos continuaron varios meses más, aunque con algunas dificultades propias de la situación de conflicto armado en la que vivía la Nación.

El 14 de diciembre de 1936, el contratista de las obras del muelle Pesquero solicitó un anticipo de 39.000 pesetas para poder abonar los salarios de los 200 obreros que trabajaban en las citadas obras y la adquisición de materiales. La Junta le respondió que no podía acceder a lo solicitado, quedando las obras paralizadas a partir del mes de abril de 1937.

El contratista, señor Aznares, se hallaba en territorio dependiente de la República. A pesar de los enormes obstáculos de todo tipo con que se encontraban la institución portuaria y el contratista, las obras se reiniciaron en el mes de octubre de 1937, pues está documentado el abono de una certificación por valor de 41.681,92 pesetas en la reunión de la Comisión Permanente de la Junta del mes siguiente; aunque fueron de nuevo abandonadas a principios de enero de 1938 por falta de financiación y de materiales.

Finalizada la Guerra Civil, la situación comenzó a normalizarse. En el mes de agosto de 1940 los trabajos se habían reanudado, continuando, aunque con frecuentes paralizaciones y prórrogas de ejecución, hasta que se aprobó la recepción definitiva de las obras del muelle pesquero el 22 de julio de 1946.

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