Historias de Algeciras El Diente de la Vieja

  • El paraje de la ensenada de Getares conocido como Diente de la Vieja acogió a finales del siglo XIX instalaciones del Cuerpo de Carabineros

  • Era un punto estratégico para la vigilancia

Cartografía de época en la que se sitúa el paraje conocido como Diente de la Vieja. Cartografía de época en la que se sitúa el paraje conocido como Diente de la Vieja.

Cartografía de época en la que se sitúa el paraje conocido como Diente de la Vieja. / E. S.

Los escasos y habituales visitantes de la playa de Getares, cuando aún la zona estaba por urbanizar, accedían al extremo norte de la playa, por un pendiente camino de cabras que una vez abandonada la estrecha carretera que seguía hasta el faro, hacía primero parada en el nido o bunker aún existente, dejando al puesto de la Guardia Civil a la izquierda, según se descendía hasta llegar a la rubia arena; dejando a la derecha junto a la orilla un insalvable camino de piedras que incomunicaba aquel extremo norte con el resto del playazo, quedando a lo lejos los arroyos del Pícaro y del Lobo y por último el extremo sur, con las ruinas del cuartel de Carabineros coronando la llamada Punta de Getares. De regreso, buscando alivio al denso calor veraniego, los usuarios de la playa aún con el salitre en el cuerpo, intentaban saciar su sed aprovechando unos hilillos de agua que surgían incomprensiblemente de las entrañas de la montaña sobre la que se construyó el reseñado puesto de la benemérita. Aquella bolsa de agua subterránea, bastantes décadas atrás, sirvió de motivo para que un importante vecino de nuestra ciudad pudiera expresar su patriotismo con la donación de un terreno para la construcción de un pozo. Esta es la historia...

Todo comenzó en 1899, concretamente el 5 de mayo, cuando el vecino de Algeciras e importante propietario local domiciliado en el número 2 de la calle San Pedro (hoy oficialmente Joaquín Costa y popularmente callejón del Rit) D. Francisco España Pardo, había vendido al Cuerpo de Carabineros un pedazo de tierra de una finca de su propiedad de nombre Cortijo de Ceuta, y sita al Sur de la playa de Getares y en el sitio denominado Diente de la Vieja. Mucho tiempo después a comienzos de la década de los noventa del pasado siglo XX, el autor del presente, aún con el recuerdo de su niñez poniendo sus manos en forma de cuenco para beber de aquellos hilillos que surgían de los más profundo de la tierra junto al citado bunker al norte de la playa de Getares, y movido por la curiosidad -que nunca ha de faltar-, me entrevisté con una entrañable vecina nonagenaria de aquella zona llamada Ángelita, la cual me informó generosamente sobre la toponimia de la playa que había sido su hogar desde que vino al mundo, coincidiendo con la venta que España Pardo había realizado al cuerpo de Carabineros en aquel lejano 1899; indicándome con una claridad mental digna de elogio, como los pescadores habituales de la Ensenada de Getares, llamaban al promontorio sobre el que actualmente se encuentra el reseñado puesto, como: El Diente de la Vieja. Siendo tomado por estos humildes marineros, dada su altura, como referencia cuando se encontraban en sus pequeñas embarcaciones ganándose la vida en aguas de la bahía.

En 1904, concretamente el 25 de febrero de aquel año, un joven llamado Francisco España Rojas (hijo de España Pardo, también como su padre: vecino y domiciliado en el número 2 de la calle San Pedro), había llegado a un importante acuerdo económico con el Cuerpo de Carabineros a través del representante de esta institución armada, don Agustín Villar y Llinas, a la sazón Teniente Coronel Jefe de la Comandancia de Carabineros de nuestra ciudad y por el cual: “Que teniendo convenido el Sr. Villar la compraventa de otro pedazo de tierra del Cortijo para ampliar la caseta de carabineros que existe en el punto de San García (de ahí la denominación de aquel acuartelamiento, aunque realmente la Punta de San García queda al noreste), de acuerdo previamente con el Jefe de la Comandancia de Yngenieros de esta plaza”.

El céntrico callejón del Rit, en Algeciras. El céntrico callejón del Rit, en Algeciras.

El céntrico callejón del Rit, en Algeciras. / E. S.

Por tanto: “D. Francisco España Rojas, vendía al Cuerpo de Carabineros un pedazo de tierra del Cortijo Dehesa de Ceuta de este término municipal conocido por Diente de la Vieja, el cual mide 71 m de largo por 28 m de ancho, que forma un cuadrilátero de 1.704 m2 lindando por los cuatro vientos con terrenos del mismo Cortijo”. Aquella venta para don Francisco España Rojas, se enmarcaba dentro de su actividad como importante propietario de nuestra ciudad que había recibido en herencia de su -en aquel momento-, difunto padre un gran patrimonio en inmuebles urbanos y rústicos, destacando entre los segundos el Cortijo del Campanario (a la derecha de la subida hacia Punta Acebuche), una suerte de tierras en la Dehesa de Las Abiertas y el Laurel (zona de Punta Acebuche), la denominada Viña Ariza (Dehesa de la Punta-Punta Acebuche), suerte en la Dehesa del Novillero (Montes de Getares-Dehesa de Ceuta) ó Vegas de las Cuevas, junto a la ribera del Río de la Miel (hoy, zona denominada popularmente las Vegas).

Aquel trozo de terreno vendido al Ramo de la Guerra, formaba parte de la gran propiedad de la familia España integrada en: “Un Cortijo llamado de Ceuta, en la dehesa del mismo nombre […], lindando por Poniente con la vereda que vá a la Dehesa de la Punta (hoy, Carretera al Faro), el Peñón de los Boyeros y la Loma de Espanta Cucos; al Sur con la propiedad de don Julián Navarrete y el sitio nombrado Diente de la Vieja y al Levante tiene su limite por el Mar […], existiendo dentro de sus límites un caserío compuesto de tres habitaciones, cuadra y pajar, todo ello cercado de piedra seca con una cantera bien designada (hace referencia a una pequeña extracción de piedra existente a la altura de la actual calle Caballa, no en vano en la cercanía se encuentra Cala Cantera), y estando enclavada dicha pieza de tierra al Cortijo del Sr. España Rojas. Estando gravado el último trozo de tierra con una peseta á favor de los Montes de Propios de esta Ciudad”.

Con la construcción de la caseta por el Cuerpo de Carabineros en el promontorio Diente de la Vieja, al norte de la playa de Getares se cerraba la vigilancia sobre aquella conflictiva ensenada, pues el otro extremo al sur contaba con otro destacamento sobre el también promontorio conocido como la Punta de Getares y perfeccionándose la vigilancia con sendas garitas diseminadas por la playa, como la conocida popularmente con la denominación de garita del Bollo (a la altura actual de un pequeño parque infantil), dado que junto a ella se situaba la humilde vivienda del padre de la referida nonagenaria Angelita, conocido popularmente en la zona como “El Bollo”; ó también, la no menos conocida como la garita de la Tonta, frente a la actual cafetería Hela2.com.

Dos años más tarde en 1906, nuevamente acude el Ramo de la Guerra al vecino de Algeciras con domicilio familiar en el número 2 de la calle San Pedro, para previa consignación presupuestaria, entablar conversaciones a fin de poder adquirir una nueva extensión de terrenos junto o en el promontorio del Diente de la Vieja por “razón de necesidad” para con los carabineros allí destinados. Y nuevamente el Sr. España Rojas, tal y como hizo dos años antes, llegó a un acuerdo con el Cuerpo de Carabineros, el cual le hizo saber la necesidad de abrir un pozo en el Diente de la Vieja que cubriera las necesidades de los carabineros de servicio en el lugar.

En el número 2 de la calle San Pedro (Joaquín Costa) estaba el domicilio de Francisco España

Concretándose la negociación en un acuerdo que permitiría al Sr. España Rojas, demostrar su patriotismo y generosidad para con los carabineros y sus familias, según se demuestra en el documento siguiente: “Que teniendo necesidad el Cuerpo de Carabineros de terreno suficiente para construir un pozo conque abastecer de agua á la fuerza de dicho Ynstituto que presta servicio en la caseta situada en el sitio nombrado Diente de la Vieja, próximo al Cortijo descrito [...] se abren diligencias con el Sr. España Rojas para la cesión de un pedazo de tierra con el expresado objeto, el cual le fué cedido gratuitamente por su referido Señor quién desde luego se habría ofrecido á ello espontáneamente y sin retribución alguna por tratarse de un servicio del Estado. Y queriendo que el terreno cedido y pozo de agua que en el mismo se ha construido por el Cuerpo de Carabineros se pueda inscribir se practica la siguiente [...] y otorgan 1º.- Don Francisco España Rojas cede en calidad de perpetuidad y gratuitamente al Cuerpo de Carabineros, del Cortijo de su propiedad en la Dehesa de Ceuta un pedazo de tierra que ha sido segregado del mismo en el sitio que nombran Dientes de la Vieja, que linda por sus vientos con tierras del Cortijo del que se segrega y dentro del cual existe un pozo de agua que es del exclusivo uso de este pedazo de tierra para que pueda tomar el agua de dicho pozo la fuerza de Carabineros de la caseta próxima al terreno que se cede; estableciéndose una servidumbre o vereda de 1 m de ancho que partiría en línea recta por el camino más corto desde dicho pozo á la expresada caseta de Carabineros. 2º.- Tanto el terreno cedido como la vereda que se establece para el uso del pozo deberán marcarse con señales propias para ello. 3º.- El Sr. España desiste y renuncia de cuantos derechos de dominio le correspondan en el terreno que cede, los cuales transfiere á su favor al Cuerpo de Carabineros para su posesión y disfrute del mismo. 4º.- El valor del terreno cedido es de 125 pesetas. 5º.- Y por último Don Adolfo Rubia Tomico (47 años, casado, primer Teniente de Carabineros con destino en la Comandancia de Algeciras), en nombre del Ynstituto que representa, acepta en todas sus partes esta cesión y se dá por tomada la posesión del terreno que el mismo adquiere”.

Aquel rasgo de ciudadanía por parte del propietario de los terrenos sería reconocido en documento oficial: “Según Orden recibida por el representante del Jefe de la Comandancia de esta plaza. Cuerpo de Carabineros Comandancia de Algeciras= Número 1.104= El Excmo. Sr. Director General del Cuerpo y en oficio 398 de fecha 11 de actual me dice: En vista de cuanto me manifiesta V.S. En escrito número 583 del 5 del anterior, puede proceder desde luego á la extensión de la escritura de cesión del terreno en que se ha construido el lavadero y pozo de Dientes de la Vieja, omitiendo las dos condiciones que no han sido aceptadas por el propietario D. Francisco España Rojas, el cual se servirá V.S. Reiterar mi agradecimiento por sus ofrecimientos significándole que aunque no se consigne en la escritura obligación alguna se permitirá saquen agua del pozo de la caseta los arrendatarios del Cortijo cuando la precisen y el personal de aquella haya cubierto las necesidades de ese elemento; en justa reciprocidad, ha lo que el referido Señor ha venido verificando con la fuerza del Cuerpo y se ofrece a efectuar en lo sucesivo. Lo que traslado a Vd. al objeto de que entrevistándose con el aludido Don Francisco España proceda de común acuerdo á la extensión de la siguiente escritura bajo las bases establecidas. Dios guarde á Vd. muchos años. Algeciras á 13 de Agosto de 1906. El Teniente Coronel Primer Jefe = P.M. Y O. El Comandante Jefe del Detalle. Rogelio Varo.= Señor Primer Teniente Don Adolfo Rubia Tomico.”. Es decir, el gesto de solidaridad de Francisco España fue ampliado a los arrendatarios – y sus familias-, de las distintas suertes que conformaban el cortijo, aunque con las salvedades expuestas. D. Francisco España Rojas, viene a sumarse en cuanto al rasgo de patriotismo a sus coetáneos los hermanos Santacana (TAPIA LEDESMA, M. Historias de Algeciras I: “El patriotismo de los Santacana”. Ed. Imagenta, 2015).

Una vez construido el patriótico y solidario pozo en el terreno cedido por Francisco España, éste proseguiría su importante actividad como propietario en nuestra ciudad. Desarrollando posteriormente una prestigiosa actividad social que le llevó a formar parte de los más importantes círculos empresariales y sociales de Algeciras, tales como la presidencia del Casino en 1915 o su destacada participación como socio de la Junta Directiva de la Sociedad regidora de la plaza de toros La Perseverancia, que en aquel momento presidía el abogado y notario José Jiménez Prieto. Pero esa es otra historia.

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