Día Mundial contra el Cáncer Llamar al cáncer por su nombre

  • La Asociación Española contra el Cáncer impulsa una campaña para luchar contra el tabú de la enfermedad y normalizar la relación de la sociedad con ella

Laura Córdoba y Atanasia Jódar, de la AECC, en la Plaza Alta Laura Córdoba y Atanasia Jódar, de la AECC, en la Plaza Alta

Laura Córdoba y Atanasia Jódar, de la AECC, en la Plaza Alta / Erasmo Fenoy

Bicho, larga enfermedad, tumor. Los eufemismos son habituales cuando se trata de hablar de una enfermedad, el cáncer, que afecta a alrededor de 1,5 millones de personas en nuestro país pero en torno a la que hay un tabú: se evita llamarla por su nombre, hablar claramente de sus efectos, de sus dificultades. Por eso en este Día Mundial la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) impulsa una campaña por la normalización, que bajo el lema Llámalo cáncer. La realidad detrás de la palabra quiere dar visibilidad a todas esas realidades que a menudo la sociedad ignora, como que llevar peluca pica, que a veces el sexo deja de apetecer o que hay quien prefiere no contarlo por no ser mirado con pena. Porque “solo así, muchos dejarán de sentirse solos”.

El impacto de la noticia, la quimioterapia y radioterapia, el cambio en tus condiciones de vida. Todo eso pesa, explica Atanasia Jódar. Pero una de las cuestiones que más duras se le hicieron cuando le diagnosticaron cáncer de mama hace un par de años fue el impacto en su entorno. “A veces quienes necesitan más ayuda son los que están a tu alrededor, que quieren saber cómo cuidarte, qué hacer”. Y ese tabú en torno a la enfermedad, el que la relaciona con la muerte, hace que la palabra cáncer “se convierta en una barrera. De repente te tratan como si no fueses tú, todo cambia”. Hay quien mira al enfermo con lástima, otro con distancia. “Incluso hay quien te evita porque no sabe cómo hablar de ello”, añade Laura Córdoba, psicóloga de la AECC en Algeciras.

Todo ello lleva a que los enfermos se sientan solos y ahí entra en juego la labor de la AECC, de apoyo y acompañamiento a los pacientes y sus familias. La AECC tiene voluntarios (entre ellos Atanasia) en los hospitales para acercarse a los enfermos, ofrecerles ayuda, especialmente de personas que han pasado la enfermedad, “porque reconforta encontrar a alguien que te entiende”. En ese sentido va también esta campaña para visibilizar con todos sus perfiles una enfermedad que, según un estudio de la Sociedad Española de Oncología Médica afectará a uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres.

Primero, coinciden las dos, hay que acabar con esa vinculación directa con la muerte para convertirla en “una enfermedad seria, importante, pero enfermedad”, apunta Atanasia, que cuando fue diagnosticada “lo primero que pregunté al doctor fue ‘y ahora qué hacemos”. “La actitud es muy importante, forma parte del tratamiento”, destaca. Al final, “es una experiencia de vida”, remarca la psicóloga. “Y te vuelve más filosófico, más sabio: aprendes a concentrarte en lo que realmente importa”, añade la voluntaria.

A continuación hay que dar a conocer realidades que llegan con ella, como el hecho de que puede obligarte a dejar de trabajar, causar problemas económicos o, incluso, algún despido. “Ya he tenido varios casos de pacientes que han sido despedidos o no se le ha renovado el contrato tras contar en sus empresas que tienen cáncer”. La Asociación tiene para ello un fondo de ayuda económica y un programa de orientación sociolaboral.

Aunque pudiera parecer que lo peor se da durante el tratamiento, también hay que prestar la atención a la fase posterior a este, cuando la persona se sobrepone a la enfermedad pero no es la misma. “Hay gente que se autolimita después de haber pasado por un cáncer. Puede ser por la familia o porque la autoestima le queda por los suelos después de tiempo de machaque físico y también emocional. Es importante no estigmatizar a estos pacientes”. Hay que volver a una vida normal, remarca la voluntaria, que se decidió a colaborar con la asociación en cuanto supo que había superado su cáncer.

Pero además, el mayor conocimiento de la enfermedad y sus repercusiones, remarcan Córdoba y Jódar, debe servir para fomentar la prevención, que es clave. Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 30% y el 50% de los casos de cáncer se podrían evitar con estilos de vida saludables y con la implementación de los programas de cribado. Así, eliminar el consumo de tabaco evitaría el 30% de los casos de cáncer; dejar de consumir alcohol, el 7%, y eliminar la obesidad evitaría casi el 4% de los casos de cáncer.

Actualmente se realizan en España tres programas de cribado para la prevención de cánceres de mama, colon y cérvix. Desde la AECC animan a aumentarlos para mejorar el pronóstico de supervivencia. Atanasia destaca la importancia de participar en esos programas: “A mí me detectaron el cáncer de mama en un programa de prevención, al hacerme una mamografía. Tenemos que prestarnos atención y cuidarnos, acudir a las citas”, recomienda antes de finalizar.

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