Monumentos y edificios históricos de Algeciras

Arquitectura inglesa (II). Villa Smith y Villa del Águila

  • Capítulo 36. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la presencia en Algeciras de oriundos de las islas británicas dejó como legado varios edificios significativos en la ciudad, algunos todavía conservados

Villa Smith, en una fotografía realizada en torno a 1910 Villa Smith, en una fotografía realizada en torno a 1910

Villa Smith, en una fotografía realizada en torno a 1910 / E.S.

En este segundo capítulo sobre la Arquitectura Inglesa en Algeciras, analizaremos otros dos destacados ejemplos: Villa Smith y Villa del Águila.

Villa Smith

Una vez construido el Hotel Reina Cristina, entre 1898 y 1901, el resto del terreno que formaba la meseta de la Villa Vieja quedaba en manos de dos propietarios: Guillermo Jaime Smith, que disponía de una extensa parcela situada a continuación de los jardines del hotel en dirección norte, y los hermanos del Río Mateo. Éstos comenzaron a fragmentar su propiedad y a vender los trozos resultantes a muy buen precio a compradores gibraltareños.

Aunque la idea del señor Smith era construir una casa para residencia de su familia, en un principio se contentó con habilitar el extenso jardín, construir una pista de tenis y un camino que conducía a la cercana playa del Chorruelo. Según Ana María Aranda ―información que obtuvo de la nieta del señor Smith, Patricia― en el año 1904 levantó una tapia para separar su propiedad de las vecinas coincidiendo, probablemente, con la edificación de la mansión que ha llegado hasta nosotros.

Villa Smith, actualmente sede de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Fotografía de la fachada que mira a la Bahía tomada en 2012 Villa Smith, actualmente sede de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Fotografía de la fachada que mira a la Bahía tomada en 2012

Villa Smith, actualmente sede de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Fotografía de la fachada que mira a la Bahía tomada en 2012 / E.S.

Las obras de la casa estuvieron dirigidas por Guillermo Thompson, el mismo arquitecto que había dirigido las del Hotel Reina Cristina. La construcción sigue los esquemas de la arquitectura inglesa del período post-victoriano de Eduardo VII, con un pronunciado clasicismo y abandono de cualquier inclinación a lo decorativo. Se utilizaron materiales nobles, al margen de la mampostería, como el mármol y la madera en cubiertas y suelos de los salones.

El edificio presenta dos plantas en torno a un patio central cubierto con montera y con galerías sostenidas con columnas, escalera monumental y porche en la entrada constituido por dos arcos de medio punto. En la parte trasera se repite el mismo modelo, aunque con tres arcadas que sostienen una terraza desde la que se contempla la Bahía y Gibraltar. La mansión se cubre con tejados de tejas planas, muy del gusto inglés, vidriadas en verde, de los que sobresalen las esbeltas figuras de varias chimeneas.

Es digno de destacar el extenso y exuberante jardín que rodeaba la casa con plantas ornamentales traídas de diferentes partes del mundo, como un roble, un haya, tilos, palmeras, acacias, un drago y araucarias, entre otras especies, que, desde el año 1975, en que los jardines, la mansión y la Casa de los Guardeses ―que fue Museo Municipal― pasaron a propiedad municipal, se convirtió en el llamado Parque de las Acacias.

El edificio fue habitado por el señor Smith hasta el año de su fallecimiento que fue en 1920. A partir de entonces sería uno de sus hijos quien residiría en la casa hasta el año 1936 cuando, iniciada la Guerra Civil, la familia se refugió en Gibraltar. Acabada la II Guerra Mundial retornaron a su residencia de la Villa Vieja ocupándola hasta el año 1966, fecha en la que vendieron la finca a una empresa que se proponía demoler el noble edificio y construir en su lugar viviendas.

El Ayuntamiento se opuso a ese proyecto adquiriendo la mayor parte de la parcela, incluida la mansión y la Casa de los Guardeses, mediante un ventajoso convenio urbanístico. A finales de los años setenta la mansión fue restaurada y convertida en sede de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Una última remodelación del edificio, con el desafortunado añadido de un cuerpo lateral, se ha realizado entre 2007 y 2010, reinaugurándose el 5 de febrero de 2011.

Villa del Águila

Entre los años 1906 y 1910 se construyó otra vivienda de estilo muy similar a la del señor Smith, en esta ocasión en una parcela situada al suroeste del Hotel Reina Cristina sobre los restos de un tramo de la muralla medieval de la ciudad, cuyas obras también estuvieron dirigidas por el arquitecto Thompson.

A diferencia de Villa Smith, que ha llegado en perfecto estado de conservación a nuestros días, esta casa, que estaba también rodeada de un exuberante jardín, como puede observarse en algunas fotografías conservadas, fue demolida en agosto del año 1993 y en su lugar se erigió una promoción de viviendas adosadas. Sin embargo, la Villa del Águila encerraba tras sus muros una apasionante historia que, de manera sucinta, pasaremos a relatar.

El propietario del solar que había encargado la construcción de la casa se llamaba William Willoughby Cole Verner y era un coronel británico, jubilado desde el año 1904, que había participado en las guerras del Sudán de 1884-1885 y que, a lo largo de su vida profesional, recaló en varias ocasiones en Gibraltar y en Algeciras viviendo de alquiler en la finca “El Recreo”, propiedad de Luis Antonio Lombard, hasta que se construyó su propia mansión. Gran aficionado a la ornitología (quizás por ese motivo puso a la villa el nombre “del Águila” y colocó sobre la puerta de entrada una escultura de hierro fundido de un águila pintada de verde) desde su casa de Algeciras realizaba frecuentes excursiones para estudiar las aves que anidaban en los entornos de la Bahía y en la Laguna de la Janda.

La casa del Águila rodeada de exuberante vegetación vista desde el Este. Fotografía tomada en la segunda década el siglo XX (Cedida por Roberto Godino) La casa del Águila rodeada de exuberante vegetación vista desde el Este. Fotografía tomada en la segunda década el siglo XX (Cedida por Roberto Godino)

La casa del Águila rodeada de exuberante vegetación vista desde el Este. Fotografía tomada en la segunda década el siglo XX (Cedida por Roberto Godino) / E.S.

En una de esas expediciones, realizada en el año 1907 a Jimera de Líbar, supo de la existencia de una cueva en el término de Benaoján con pinturas rupestres que había sido descubierta dos años antes por un campesino de nombre José Bullón Lobato. En los años 1909, 1910 y 1911, Verner visitó la cueva en compañía de algunos amigos ingleses. En ese último año publicó un artículo en el periódico londinense “The Saturday Rewiew” en el que daba a conocer el hallazgo de la cueva de la Pileta. Esta noticia hizo que el famoso prehistoriador francés Henri Breuil tuviera conocimiento de la existencia de las pinturas y viajara a Algeciras, donde estuvo residiendo en la Villa del Águila largas temporadas en los años 1912 y 1914.

Desde la mansión de Verner, Breuil, acompañado del coronel inglés y de los prehistoriadores Obermaier y Juan Cabré, visitó en varias ocasiones esa y otras cuevas sacando calcos y estudiando las pinturas que contenían. William Willoughby Cole Verner murió en Algeciras, en su casa del Águila, el 25 de enero de 1922, siendo enterrado en Gibraltar. Sus herederos vendieron la finca a Alva Thompson, hijo del diseñador de la mansión y director del Hotel Reina Cristina hasta su muerte en 1933.

Los herederos de Thompson habitaron el Águila, excepto los años de la Guerra Civil y la Guerra Mundial en los que residieron en Londres. En ese período la casa estuvo alquilada a la familia Larios. El edificio, de similares trazas a Villa Smith, hay que situarlo también dentro del estilo eduardiano. Se trataba de una vivienda de dos plantas más un sótano, facilitado por las características del terreno consistente en un terraplén con una pronunciada diferencia de nivel. La construcción se articulaba en torno a un hall en el que arrancaban las escaleras de acceso a la segunda planta. El suelo estaba protegido con madera.

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