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La protección de la Cueva de las Orcas permitirá que sea visitable en el futuro

  • La inmobiliaria Atlanterra sufraga los 5.000 euros de la instalación de una reja, tutelada por la delegación de Cultura

La Cueva de las Orcas, conocida popularmente como cueva de Atlanterra, será protagonista hoy de un acto simbólico con el que se da por concluido el proyecto de instalación de una reja destinada a proteger este abrigo, que alberga en su interior una de las más importantes representaciones artísticas del arte prehistórico.

La empresa Yamur Arquitectura y Arqueología ha sido la encargada en los dos últimos meses de llevar a cabo este trabajo de protección de uno de los enclaves del arte sureño que más agresiones ha sufrido en los últimos años por la acción del hombre.

La reja no está anclada a la roca y al abrirse no supone obstáculo visual alguno al abrigo"

El proyecto ha sido sufragado por la Inmobiliaria Atlanterra en cuya propiedad se sitúa la cueva, y tutelado por la delegación provincial de Cultura. El presupuesto alcanzó los 5.000 euros y los expertos en la materia y defensores del patrimonio han destacado la importancia de la implicación de la inmobiliaria, junto con la administración pública, en la preservación del mismo.

Una colaboración que irá más allá en el futuro puesto que ya se piensa en habilitar un acceso para que el abrigo pueda ser visitado de forma controlada.

La iniciativa de proteger la Cueva de las Orcas se puso en marcha después de que el pasado mes de mayo sufriese una nueva agresión, recogida también en algunos medios de cáracter nacional.

Los autores del ataque marcaron con una piedra afilada parte de las representaciones de pinturas neolíticas, lo que provocó la alarma de los colectivos defensores del patrimonio histórico.

La delegación territorial de Cultura conminó entonces a la propiedad a que ejecutara una obra para poder preservarla de la acción de quienes solo le producen graves perjuicios. El proyecto fue supervisado por los responsables de Cultura para que cumpliese con las exigencias propias del abrigo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC). "Le hemos dado muchas vueltas a la obra hasta que hemos conseguido lo que se pretendía. Una de las principales peticiones que nos hicieron fue que la reja no estuviera anclada a la boca del abrigo, sino a la roca de alrededor, y que al abrirse la reja la cueva no tuviera ningún obstáculo visual", explica Pedro Gurriarán, arquitecto de la empresa encargada de llevar a cabo la actuación.

Esta cueva llama la atención de turistas y visitantes en general por estar ubicada en una zona privilegiada desde la que se ve la puesta de sol sobre la costa de municipios como Barbate o Zahara. Además, tiene una historia muy particular que la ha convertido, a ojos de quienes la visitan, en un lugar místico.

"Parte de las representaciones que pueden verse allí hacen referencia a la pesca e incluso hay motivos que se interpretan como orcas detrás de los atunes ya que éste era un lugar desde donde se controlaba la pesca", añadió Pedro Gurriarán.

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