PLANES EN EL CAMPO DE GIBRALTAR

El Café del Mar, donde siempre reina la paz, sin chunda-chunda y con vistas al Atlántico en Tarifa

Una mujer trabaja con su ordenador en el interior del Café del Mar, con la playa al fondo.

Una mujer trabaja con su ordenador en el interior del Café del Mar, con la playa al fondo. / Vanessa Pérez

El Café del Mar es uno de los lugares más relajantes de Tarifa gracias, en buena medida, a sus impresionantes vistas a la playa de Los Lances, pues está ubicado en un lugar privilegiado del paseo marítimo. Pero no solo el paisaje de azules y turquesas crea su habitual buen ambiente, sino también la simpática colonia de gorriones que vive sobre el cañizo de la terraza y que, cada dos por tres, baja hasta las mesas para picotear las migas que abandonan los clientes.

Durante el día, suelen tener "música pacífica", versiones chill out de canciones conocidas: With or without you, Every breath you take, Forever young, Losing my religion, Wonderwall, Sultans of swing o Sound of silence, por poner algunos ejemplos, pueden sonar con facilidad mientras se enfría el café. Por la noche, aumenta algo más el ritmo, pero jamás chunda-chunda ni reguetón. No en el Café del Mar. A veces también tienen música en vivo, especialmente en verano.

La terraza del Café del Mar, el paraíso de los gorriones. La terraza del Café del Mar, el paraíso de los gorriones.

La terraza del Café del Mar, el paraíso de los gorriones. / Vanessa Pérez

Abierto todo el año

A diferencia de otros bares de temporada estival, este establecimiento abre los 365 días del año, de lunes a domingo, desde las nueve de la mañana hasta las doce de la noche, incluso hasta las dos de la madrugada si es viernes o sábado. Por ello, la cocina siempre está operativa y ofrecen desayunos, almuerzos, meriendas, cenas y coctelería.

En el desayuno preparan tostadas, huevos con pan, crepes, cruasanes, sándwiches, bowls con yogur y frutas y tartas. Como ejemplo, una tostada con tomate, mozzarella fresca y aceite de albahaca cuesta 4,50 euros, unos huevos revueltos con bacon salen por 7 euros y un sándwich vegetal, 4,50 euros.

Para las comidas, la carta de platos mediterráneos se sustenta sobre productos locales, como el atún o la carne de retinto. También sirven una gran variedad de ensaladas, raciones diversas, postres caseros, zumos naturales y smoothies de frutas. Hay opciones vegetarianas y especiales para niños. Sobre todo, apuestan por la comida natural y de la zona. Como curiosidad, han bautizado cada smoothie con el nombre de alguna playa de los alrededores: Playa Chica, Valdevaqueros, Los Lances, Bolonia...  

"Con nosotros podrás disfrutar desde un desayuno para cargar las pilas para el resto del día, relajarte frente al mar tomándote unas copas, hasta aprovechar de un almuerzo o una fantástica cena donde tu banda sonora serán las olas", explican desde el Café del Mar. 

Una clienta del Café del Mar. Una clienta del Café del Mar.

Una clienta del Café del Mar. / Vanessa Pérez

Paraíso del windsurf y los animales

La terraza tiene sofás, mesas bajas y altas, además de sillones puff. Para los días de temporal, el interior es acogedor, con mobiliario de madera, mucha vegetación, tablas de surf y bicicletas colgando de las paredes y, de cuando en cuando, exponen cuadros o cartelería. Ofrecen wifi gratis para aquellos que quieran teletrabajar -que son muchos- y se admiten mascotas

Cuando sopla fuerte el viento, resulta curioso sentarse tras la cristalera para contemplar el desfile de windsurfistas con sus velas de colores.

Otro de los tesoros que ofrece la ubicación de este bar-restaurante es la inigualable puesta de sol sobre el Atlántico, con el Estrecho de Gibraltar y África a lo lejos. O quizá no tanto.

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