El arsénico en el agua o los alimentos puede provocar un cáncer de próstata más agresivo

Un estudio reciente vincula la exposición al metaloide con formas más agresivas de la enfermedad

Varias personas junto a un pozo ilegal en el entorno de Doñana.
Varias personas junto a un pozo ilegal en el entorno de Doñana. / M. G.
Á. B.

24 de febrero 2026 - 19:19

El problema no es reciente. Sabios griegos como Plinio el Viejo y Galeno ya conocieron al comienzo de nuestra era los efectos perniciosos del arsénico y la ciencia contemporánea sigue investigando los detalles de sus efectos sobre los seres vivos. El hallazgo es nuevo: los hombres que están expuestos al arsénico tienen casi el doble de riesgo de desarrollar un cáncer de próstata, especialmente en sus formas más avanzadas y agresivas. La investigación la ha liderado el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III.

El arsénico es un metaloide tóxico que puede encontrarse de forma natural en el medio ambiente: el agua potable, algunos alimentos y algunas actividades industriales son responsables. Su ingesta, a determinados niveles de exposición, puede ser perjudicial para la salud y aumentar el riesgo de este cáncer propiamente masculino.

Para determinar el papel del arsénico en el cáncer de próstata, las autoras del estudio han analizado los datos de más de 800 hombres, incluidos 345 pacientes con cáncer de próstata recientemente diagnosticado y 468 personas sanas que han conformado lo que los investigadores denominan el grupo de control.

Las personas que tenían unos mayores niveles de arsénico (medido en las uñas de los pies) presentaron casi el doble de riesgo de desarrollar el cáncer de próstata en comparación con quienes tenían los niveles más bajos, particularmente en los tumores más agresivos, con mayor diseminación local o en estados clínicos muy avanzados. Para las autoras, los resultados refuerzan la hipótesis de que la exposición crónica al arsénico no sólo influye en la aparición del cáncer de próstata sino también en su progresión hacia formas más graves.

Implicaciones para la salud pública

Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para la salud pública, ya que refuerzan la necesidad de mantener y fortalecer la vigilancia y el control del arsénico en el agua potable, en los alimentos y en el entorno ambiental para reducir en lo posible la exposición crónica de la población al metaloide.

Si el arsénico no sólo aumenta el riesgo de desarrollar el cáncer de próstata, sino también de presentar formas más agresivas, reducir la exposición podría contribuir a disminuir la incidencia y la gravedad de la enfermedad.

Las autoras recuerdan que, al actuar como factor de riesgo independiente de la predisposición genética, estos resultados subrayan la importancia de las estrategias de prevención primaria basadas en la protección ambiental y la equidad en salud. Las conclusiones del estudio, informa Efe, se han publicado en la revista Environmental Research.

El hombre tiene varias vías habituales para ingerir arsénico de un modo no intencionado y crónico. Un grupo de científicos han identificado la presencia de arsénico en el agua de pozo no sometida a los habituales controles químicos, en el arroz regado con agua procedente de pozos contaminados o en la carne y pescado que previamente han ingerido el tóxico y que están igualmente ajenos a los exámenes preceptivos de la administración.

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