Semana Santa

El Cristo de la Caña despierta un torrente de emociones en el casco viejo

  • El desfile junto con la Virgen de la Esperanza deja una noche de bellas estampas cofrades

La Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Esperanza hizo gala anoche de la solemnidad que aportan más de 300 años de historia cofrade. La también conocida como la hermandad de Los Estudiantes despertó una oleada de sentimientos a su paso por el casco histórico de San Roque en uno de los desfiles más esperados de la Semana Santa sanroqueña.

Momentos antes de la salida, en el interior del templo, la hermandad aprovechó para recordar que este año se han cumplido diez desde la primera salida procesional de la Virgen, veinte desde la salida en Martes Santo y treinta desde la reorganización de la histórica hermandad.

El también conocido como Cristo de La Caña, procedente de Gibraltar (donde allí se le conocía como el Cristo de La Columna y al que también se le llama popularmente como El Moreno), partió puntual desde el templo de La Coronada tras salvar la cuadrilla de cargadores con sobrada maestría la bajada del atrio. Sobre un sencillo manto de flores moradas, la cuadrilla de cargadores demostró maestría.

Minutos después se le unió su Madre, la bella talla de Nuestra Señora de La Esperanza que cada Martes Santo procesiona sin Palio, elemento que sí incorpora en la Magna del Viernes Santo. Sobre los adoquines de la plaza, ambos titulares emprendieron el desfile hacia Rubín de Celis en medio de un ambiente muy cofrade, con un profundo olor a incienso que llegaba a todos los rincones.

Además, en la Estación de San Roque se celebró la procesión del Crucificado, también conocida como la del Silencio. Tras la celebración de la eucaristía (a las siete de la tarde), la procesión del Crucificado partió desde la parroquia de San Bernardo y recorrió las principales calles de la barriada.

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