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¿Por qué tosemos más por la noche cuando estamos resfriados y cómo podemos evitarlo?

Mujer acostada en la cama tosiendo.

Mujer acostada en la cama tosiendo.

Tosemos porque el cuerpo se defiende de los agentes nocivos que expulsamos de las vías respiratorias en forma de tos. Es una cuestión fisiológica propia del sistema nervioso que controla el mecanismo defensivo. Esto suele suceder más por la noche que es cuando se rompe el equilibrio que hay entre el sistema simpático y el parasimpático los cuales tienen efectos opuestos. 

Cuando llega la noche y ese equilibrio que hay entre ambos se rompe, uno de los dos domina al otro, por lo que se activa el mecanismo de la tos. Esto explicaría por qué tosemos más por la noche que por el día. Si además, se junta con factores ambientales tales como estar en un ambiente seco por tener la calefacción encendida por el frío, que la garganta y las vías respiratorias se irritan por la sequedad del ambiente o que en las habitaciones se acumulan agentes alérgenos en la ropa de la cama o en las cortinas, las probabilidades de que aparezca la tos son más altas. 

Por la noche, también es frecuente que tosan las personas enfermas de gripe y que tienen congestión nasal, imposibilitando la respiración cuando están tumbadas en posición horizontal debido a la acumulación de mocos en las vías respiratorias y al final no les queda más remedio que toser, si no quieren asfixiarse.  

Cómo podemos toser menos por la noche

Es difícil de controlar la tos porque es un acto involuntario que recorre desde el diafragma hasta las vías centrales del cerebro, pero tampoco es imposible ya que hay algunas prácticas que pueden ayudarte a aliviar la tos por la noche:

  • Ventila bien el dormitorio para tenerlo lo más libre posible de alérgenos. Lava regularmente la ropa de cama y las cortinas y usa purificadores de aire.
  • El reflujo gastroesofágico produce acidez estomacal y provoca tos. Evita comer alimentos picantes o grasos antes de dormir y eleva la cabecera de tu cama para reducir el riesgo de reflujo.
  • Bebe líquidos calientes, como té con miel o caldos y utiliza un humidificador para mantener el aire húmedo en tu habitación.
  • Procura acostarte con la cabecera un poco incorporada ya que la posición horizontal dificulta la respiración por el exceso de mucosa.
  • Evita fumar y exponerte a entornos donde puedas respirar el humo de manera pasiva porque empeorará la tos. 

Si los episodios de tos no mejoran pasados 10 días como mucho, es recomendable ir al médico para que te haga una evaluación y te trate de manera más específica.

Cuándo debes preocuparte de verdad

Hay ocasiones en las que se debe prestar atención a la tos, sobre todo si va acompañada de los siguientes síntomas: 

  • Dificultad en la respiración
  • Dolor en el tórax
  • Presencia de sangre
  • Vómitos
  • Dificultad para alimentarse
  • En el caso de si es un niño y tiene menos de tres meses
  • Si el esputo es amarillo intenso, verde, marrón, rojizo o sanguinolento o directamente existe sangrado con la tos. 

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