Un ‘motor invisible’ frente a la obesidad
El psiquiatra Luis Gutiérrez Rojas subraya la importancia de la salud mental en el abordaje de la obesidad
La motivación puede ser una palanca de transformación
La obesidad en España crece y se prevé aumento significativo durante esta década, alcanzando cifras epidémicas hacia el año 2035. Actualmente, se estima que un 16% de los adultos padecen obesidad. En un contexto clínico de efervescencia, la historia que acompaña a cada paciente suele ser compleja, con frustración acumulada, ansiedad, tristeza, estigma social y un círculo de hábitos que se refuerzan entre sí. La salud mental es un elemento central del abordaje y ha sido uno de los temas a tratar en el encuentro AP Talks, una jornada que ha reunido en Córdoba a los principales referentes andaluces en el abordaje de la obesidad y la diabetes Tipo 2.
El psiquiatra del Hospital Clínico San Cecilio de Granada, Luis Gutiérrez Rojas, sitúa ahí el valor de la entrevista motivacional, una herramienta clínica que considera tan eficaz como discreta. “Normalmente no le decimos al paciente ‘vamos a hacer entrevista motivacional’. Simplemente la aplicamos”. Por eso la define como una “intervención invisible”. “No es una técnica llamativa, pero puede cambiar el rumbo de una consulta si el profesional sabe identificar el momento en el que está el paciente y cómo acompañarlo hacia el siguiente paso”, añade.
“Mucha gente quiere adelgazar, pero lo pospone o lo vive como algo demasiado difícil”
Uno de los puntos de partida, señala, es entender que el cambio no ocurre de golpe. Se apoya en el modelo de Prochaska y DiClemente, que describe fases por las que las personas transitan antes de modificar un hábito. “Mucha gente quiere adelgazar, pero a veces está en una fase precontemplativa: sabe que ‘debería’ cambiar, pero no se decide, lo pospone o lo vive como algo demasiado difícil”, resume. No es un fenómeno exclusivo de la obesidad; se repite al intentar dejar de fumar o empezar a hacer ejercicio.
En ese bloqueo aparece la indefensión aprendida. “Personas que lo han intentado muchas veces, no lo han conseguido y terminan creyendo que nunca podrán hacerlo”. El resultado es una sensación de derrota anticipada que desactiva cualquier plan antes incluso de comenzar. La entrevista motivacional, sostiene, sirve precisamente para romper ese guion y devolver al paciente la idea de agencia: que el cambio puede ser posible si se plantea de forma realista y progresiva.
“Un error es plantear metas enormes, hay que empezar por algo realista: el primer kilo”
Una de las trampas más frecuentes es poner el objetivo demasiado lejos. “Un error es plantear metas enormes: ‘me sobran 30 kilos’. Con 30 kilos, mal vamos. Empecemos por algo realista: el primer kilo”, afirma. El cambio, insiste, es “un plano inclinado”, se construye paso a paso, con metas pequeñas que refuercen la confianza y permitan comprobar avances concretos.
Para ello, propone escuchar y detectar resistencias específicas. No es lo mismo un paciente que come por ansiedad que alguien que no tiene tiempo para cocinar o que vive un estrés crónico que desordena sueño y alimentación. “Eso exige un abordaje individualizado”, subraya. Y también revisar creencias limitantes y distorsiones cognitivas: hay personas que asumen que “hacer ejercicio” significa ir a un gimnasio que nunca han pisado. En esos casos, puede ser más eficaz empezar por caminar media hora.
La entrevista motivacional también introduce una idea que a menudo se infravalora: el cambio se sostiene mejor cuando no se hace en soledad. “La motivación aumenta cuando el cambio se hace en compañía”, defiende Gutiérrez Rojas. Los grupos -de caminar, de pádel, de actividad física adaptada- funcionan como refuerzo y como red. No solo ayudan a mantener rutinas; también reducen el sentimiento de aislamiento que, en muchos pacientes, alimenta la ansiedad y el desánimo.
En el plano asistencial, el experto aboga por una formación transversa y un enfoque multidisciplinar del problema. Con una prevalencia tan alta, no es viable “derivar sistemáticamente” a todos los pacientes a un tercer nivel para trabajar la motivación. El enfoque, sostiene, pasa por incorporar estas herramientas en Atención Primaria, Endocrinología, Medicina Interna, Psiquiatría y, de forma muy destacada, Enfermería.
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