La tribuna

El reto del paracetamol y otros peligros

El reto del paracetamol y otros peligros
Rosell
Joaquín Ortiz Tardío
- Pediatra

Existen numerosos juegos de “reto” cuya práctica se ha ido incrementando entre los niños y adolescentes en relación con la expansión del uso de redes sociales. Muchos de ellos entrañan serios peligros para la salud. El fenómeno de los retos y su grabación tiene una extraordinaria popularidad entre los adolescentes, constituyendo uno de los mayores peligros para niños y adolescentes en internet.

La OMS publicó en 2024 una alerta epidemiológica por un importante aumento de intoxicaciones principalmente en adolescentes, debido a la ingestión o inhalación de sustancias químicas, relacionadas con retos en redes sociales.

La prensa regional y nacional ha publicado recientemente la impactante información de niños de 11 a 14 años ingresados en el Hospital Materno-Infantil de Málaga con graves intoxicaciones por paracetamol que estaban producidas por el reto viral así denominado y difundido en redes. El reto consistía en consumir la máxima cantidad posible del fármaco, al menos 10 gramos, con grabación de los afectados y posterior difusión de sus imágenes en redes, mostrando los efectos y complicaciones de la intoxicación e incluso la duración de la hospitalización cuando ésta se producía. La sintomatología se acompaña de vómitos, dolor abdominal e insuficiencia hepática grave que puede necesitar trasplante o fallecimiento.

Estos retos con medicamentos no son novedosos. En la publicación de mi discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina de Cádiz sobre la Infancia y Adolescencia en los Medios de Comunicación y Tecnologías Digitales se expone el reto del antihistamínico Benadryl (difenhidramina), fármaco utilizado en alergias y que tras su ingestión progresiva la cámara capta y difunde en redes el tipo de alucinaciones y otros efectos neurológicos producidos en los participantes.

Otro reto publicitado en redes es con Clonazepam, benzodiacepina de acción prolongada actuando como ansiolítico, anticonvulsivo y generando profunda sedación. La competición consiste en resistir el mayor tiempo posible sin dormirse.

El Reto Pollo Dormido consiste en cocinar pechugas de pollo sumergidas en jarabe para la tos y la gripe conteniendo acetaminofeno (analgésico y antipirético), dextrometorfano (supresor de la tos) y doxilamina (antihistamínico). Su objetivo es la inhalación de los vapores generados durante la cocción, provocando somnolencia. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU alertaba ya en 2020 de lo extremadamente peligroso de este reto que puede dañar gravemente los pulmones, producir daño hepático, depresión del sistema nervioso central e incluso la muerte.

Uno de los retos más recientes, el reto de tomar el medicamento más fuerte que tengas en casa, se ha popularizado en Tik Tok o Instagram, como fue el caso de una joven ingresada en Valencia en coma por intoxicación de carbamacepina, medicamento que utilizaba la madre para tratamiento de su epilepsia. El desafío consistía en demostrar valentía ingiriendo la mayor cantidad posible del medicamento más potente que tuvieran sus padres.

Otros retos incitan a los jóvenes a tomar productos cosméticos, pinturas, solventes y productos como acetona, alcohol isopropílico o etanol, amoniaco, aguarrás, éter de petróleo o limpiadores cítricos. Estas prácticas buscan generar euforia o validación social a través del interés y aceptación de seguidores.

Según un estudio con datos del Sistema Nacional de Toxicología de EEUU, de los 2.169 casos incluidos en el análisis, el 45% presentó efectos moderados en la salud y un 6,4% efectos graves. Según el análisis, el grupo de edad de 10 a 12 años registró el mayor incremento de intoxicaciones.

La OMS recomienda a los Estados implementar mecanismos de detección de intoxicaciones por sustancias relacionadas con retos en redes y promover estrategias de prevención y concienciación para reducir los riesgos de estas prácticas

Cada vez más los servicios de urgencias se enfrentan a niños y adolescentes con la sintomatología anteriormente expuesta y a que los chicos suelen omitir la causa real de la exposición, ya sea por vergüenza, miedo al juicio social o desconocimiento de la gravedad médica del reto.

Padres, educadores, sanitarios y toda la sociedad están necesitados de una permanente y actualizada información de los graves efectos de estas prácticas.

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