EDITORIAL
Los patinetes y la seguridad
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En los últimos años, los patinetes eléctricos –denominados en los textos normativos vehículos de movilidad personal (VMP)– se han convertido en una pieza clave de la movilidad en las ciudades de España. Este crecimiento acelerado ha puesto de manifiesto las limitaciones del marco regulatorio que durante mucho tiempo ha sido insuficiente para garantizar la seguridad vial y la convivencia ordenada con los peatones y con el resto de los vehículos. Como resultado, los patinetes han alterado de forma significativa el normal funcionamiento del espacio público. Aunque en la actualidad existe ya un marco estatal que regula este tipo de vehículos, son los ayuntamientos los encargados de plasmar en ordenanzas locales las normas a aplicar. La Dirección General de Tráfico define a los VMP como vehículos de una única plaza, eléctricos y con velocidad máxima de entre 6 y 25 kilómetros a la hora. Además, prohíbe su circulación por aceras, zonas peatonales, vías interurbanas, autopistas y túneles. Todos los demás detalles, y sobre todo la vigilancia para garantizar la seguridad, quedan en manos municipales. La mayoría de las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga tienen ya en marcha ordenanzas específicas que incluyen un régimen de sanciones para los incumplidores. En Sevilla se ha hecho esperar y no entrará en vigor hasta esta semana. Establece, como han hecho otras capitales, limitaciones a la circulación y otras circunstancias como la obligatoriedad del casco homologado o el seguro de responsabilidad civil. El patinete eléctrico soluciona un problema de movilidad en ciudades que soportan un tráfico de coches muy saturado y escasez de aparcamientos y se ha convertido en pocos años en un elemento habitual del paisaje urbano. Es lógico su éxito, pero es necesaria una regulación estricta para que sea una solución a las necesidades de muchas personas sin convertirse en un problema de seguridad para el resto de los usuarios de la vía pública, en especial los peatones, que son los más indefensos.
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