Veritas Veritatis
José Chamizo
Somos humanos
Comentando el comportamiento de los vecinos de Adamuz, Alberto Herrera (COPE) se refirió a ese impulso de espontánea bondad que hace arriesgar la vida para salvar a un niño desconocido de caer por un precipicio. No sé si conocía o no lo que Buda dijo sobre la innata bondad del ser humano, pero coincidió con él: es lo que hace que un extranjero de paso por un pueblo arriesgue su vida para salvar de caer en un pozo a un niño que no conoce. Buda lo llamó la bondad afectuosa que todo ser humano lleva en sí, aún sin saberlo. Por eso recomendaba “recuerda la bondad que hay en ti” quien, para Karl Jaspers, conforma con Confucio, Sócrates y Jesús el cuarteto de los hombres que transformaron la conciencia del mundo (Los grandes filósofos. Los hombres decisivos, Tecnos).
Este impulso de bondad que guio a los vecinos de Adamuz para ayudar a los desconocidos, como sucedió tras los atentados del 11 de marzo en Madrid o la tragedia de la dana, es el que Gabriele Nissim estudió en La bondad insensata (Siruela), exacta forma de calificarla cuando llega al extremo de arriesgar la propia vida para salvar a un desconocido. “El justo –escribe basándose en la acepción judía del concepto– es ese que, en determinadas circunstancias, es capaz de convertirse en amigo de alguien desconocido... Lleva a cabo así una auténtica acción mágica: transforma en amigo a un extraño y lo toma a su cuidado… La parábola del buen samaritano es quizá el ejemplo más evidente en la tradición cristiana”. Borges lo expresó de forma sucinta al rematar así su tan hermoso, famoso y muy citado poema Los justos: “Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo”.
Lo más hermoso de este impulso es su insensatez, en los casos en que se pone en peligro la propia vida, y su carácter espontáneo, irrefrenable e irreflexivo que desmiente a Plauto y a Hobbes –cuando una persona te es desconocida, te resulta más próxima a un lobo que a un hombre– demostrando la bondad innata del ser humano. Como hicieron los vecinos de Adamuz en durísimas condiciones y quienes acudieron y acuden masivamente a donar sangre, recordándonos la bondad que hay en nosotros. No nombro a los bomberos, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la UME y el 061 porque el servicio heroico a los desconocidos es su vocación y su vida.
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