Peces grandes

15 de enero 2026 - 03:05

La paz mundial parece que está pendiente de un hilo. Todo se cuestiona, todo se critica, lo políticamente correcto invade las mentes pretendiendo arreglar las cosas o de arrimar el ascua a su sardina.

Trump, Venezuela, Maduro, Delcy Rodríguez y Rodríguez Zapatero. La inestabilidad parece crecer en Venezuela. Rusia sigue atacando Ucrania. El sufrimiento no deja a los gazatíes. Somalia crece en detrimento de los derechos humanos. Nigeria es un polvorín donde se mata a los cristianos. Y como no hay punto geográfico sin conflicto, en Irán el levantamiento popular deja centenares de muertos. Cuba se ve amenazada. Groenlandia, bajo soberanía danesa, siente inseguridad, no en vano Estados Unidos ya anexionó territorios por medio de compra directa a otros estados. La ira y el desencanto parece haberse apoderado de una población descontenta que celebra la era de la técnica y la razón frente a cualquier ápice de sensibilidad.

En España y en buena parte de Europa los agricultores y ganaderos piden un comercio justo de la Unión Europea frente a países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Países que compiten en productos con unas normas de producción distintas a las europeas, o más bien sin normativas. Todo ello acarrea una perdida para el campo y en consecuencia para nuestra sociedad. El paro con tractores en carreteras nacionales ocasiona que se vea cortado el tráfico de camiones y, con ello, las pérdidas irían en aumento para el sector del transporte.

Es como una espiral de cosas funestas que se dan la mano para poner dificultades añadidas a una sociedad que ya de por sí está soliviantada.

Aquello de que el pez grande se come al pequeño se ha convertido en la realidad de todos los días. Es más, se podría decir que un equipo competitivo de grandes peces se ha puesto de acuerdo para repartirse el mundo a su imagen y semejanza. Nosotros, pobres mortales, nos vemos envueltos en este circo de vanidades sin poder hacer nada. Sólo pedir al cielo que las cosas se arreglen y que una luz divina ilumine a las cabezas pensantes para que no acaben destruyendo este mundo que, aunque caduco y lleno de defectos, es nuestro mundo y el que debemos dejar a nuestra descendencia en el mejor estado que nos sea posible, llamando a la conciencia, de todos, pretendiendo que los interés materiales no primen por encima de los valores humanos.

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