En tránsito
Eduardo Jordá
Vivienda
Como es de general conocimiento, el diseño ferroviario en España se caracteriza por una estructura radial-troncal con centro en Madrid, que surgió en el siglo XIX y que se ha potenciado con la alta velocidad desde 1992. Esta configuración del transporte ferroviario, bajo el que subyacen los demonios centralistas que han caracterizado la política española desde las Cortes de Cádiz hasta el presente, prioriza las conexiones periféricas hacia la capital (los ejes de Madrid con Galicia, Andalucía, Levante o Cataluña), ha generado un déficit de inversión en la red convencional y conexiones transversales.
De ahí que el anuncio del proyecto del tren litoral desde la Axarquía al Campo de Gibraltar, a través de toda la Costa del Sol, sea una noticia tan buena como insólita. El ferrocarril es, sin duda, uno de los más eficaces sistemas de vertebración de un territorio. Al parecer, será para este verano cuando se tendrá el primer avance del estudio de viabilidad de este proyecto, por lo que habrá que estar muy pendiente de sus detalles. Y es que resulta de vital importancia para La Línea que en el siglo XXI no nos vaya a pasar lo mismo que en el XIX y en el XX: que volvamos a perder el tren.
El área de prosperidad compartida a la que pretendemos aspirar en este territorio que va de El Toril a Punta Europa, y en el que ya habitan unas 100.000 personas, necesita de manera imprescindible para su desarrollo de esta conexión ferroviaria que nos comunicaría con el resto de Andalucía, España y Europa. Y el momento de estar ojo avizor es justo ahora, antes de que vengan a poner la primera traviesa. Porque la experiencia ya nos enseñó, tristemente, que si esa conexión se deja para un momento posterior, lo único que seguramente íbamos a tener es un viaducto abandonado, como ese que, para nuestro bochorno, pervive desde los años 70, cual vergonzoso monumento a la incapacidad, junto a la refinería.
Ahora es el momento en que todas la fuerzas políticas, sociales y económicas de La Línea presionen tanto a través de la Diputación como de la Junta de Andalucía para que el Gobierno de España no vuelva, como los del último siglo y medio, a olvidarse de este rincón del Campo de Gibraltar.
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