Mis croquetas
Paco Rebolo
Un mindundi irrelevante
Por más que consulto habitualmente las listas de los mayores defraudadores a Hacienda no consigo encontrar a ningún conocido, ni siquiera de esos con los que te topas en un semáforo y te haces un selfie así, como de soslayo, aunque creo que ellos no usan los semáforos habitualmente.
Me he puesto a mirar el elenco de quienes van apareciendo en la lista de Epstein y resulta que tampoco, aunque una vez me encontré de frente cerca del parque María Cristina a un expresidente español que dicen que aparece en ella (será tangencialmente, claro, es un ser de luz).
He consultado a ver si por si acaso alguno de los que conozco es de esas personas de bien a los que les gusta la cacería y practicaban con blancos móviles en una de esas inagotables guerras de los Balcanes. Lo curioso es que eran blancos móviles humanos, pero sin duda lo merecerían, porque quienes iban allí a cazar personas eran todos gente de bien, de la nobleza, empresaurios probos de los que pagan de más a sus empleados y narcisistas aficionados a la filantropía.
Ni siquiera, iluso de mí, aparezco en lista alguna de beneficiarios de viviendas de protección oficial de piscina y campo de golf en el retrete en plena costa mediterránea ni conozco personalmente a ninguna de esas personas merecidamente beneficiarias. O astutamente beneficiarias, que no nos vamos a poner ahora muy exquisitos, oiga.
Tampoco conozco a nadie a quien le aparezcan coches de lujo en el garaje, millones en el ático o cuadros de Patrimonio nacional en alguna pared que se despistó y se lió sola. Se ve que mis conocidos no saben buscar bien.
Vamos, es que tampoco sé de nadie que vaya a Andorra o a Gibraltar como no sea para sacar unos cartones de Güiston chachi, pero nada de evadir impuestos mientras pontifican sobre cómo el gobierno de turno les roba vía los impuestos que no pagan.
Lo sorprendente es cómo la perspectiva bascula hacia que los mindundis como yo, aparezcamos siempre en las listas de culpables de los males del mundo y seamos hasta insolidarios por querer cobrar una pensión de jubilación. Lo irónico es que alguno de estos mindundis asumen ese papel en la cadena alimenticia y se creen parte de la élite.
O sea que sí, que soy un mindundi y un tiquismiquis. Y además... irrelevante.
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