Somos humanos

21 de enero 2026 - 03:07

La provisionalidad que caracteriza a la existencia humana no es fácil de aceptar. Vivir en inseguridad permanente conduce a patologías mentales difíciles de tratar. Es vivir entre suspiros cargados de ansiedad. Sin embargo, situaciones como las acaecidas en Adamuz –por nombrar un lugar donde todos hemos estado de alguna manera– nos hacen presente la fragilidad de la vida. Afortunadamente, todavía se impone el instinto de supervivencia capaz de superar las adversidades más profundas.

A pesar de los pesares es bueno recordar nuestros límites. Situar los egos tan extendidos en un lugar adecuado; saber que las tecnologías no siempre evitan las desgracias; romper con actitudes petulantes y chulescas enemigas del bien común; aceptar de una vez para siempre que el individualismo que pregona el capital nos conduce hacia la nada, o como mucho, a la soledad más sola; aceptemos de una vez y para siempre que nos necesitamos unos a otros, que la fraternidad solidaria es el único camino para conseguir ser humanos cada día. Sí, ser humanos con nuestras ideologías diferentes, con nuestras maneras libres de existir, de ser personas.

Sé que estas palabras mías son una obviedad, tengo la impresión de que el ácido del tiempo corroe nuestros mejores sentimientos. Hacer, deshacer y destruir forman parte del día a día, así perdemos la conciencia de ser frágiles y limitados. La noche llega a nuestros corazones cuando se apaga la luz de nuestros mejores sentimientos. Me consta que la realidad es tozuda, dura, violenta, ante ella replegamos lo mejor de cada uno.

Alguien dijo: “Nada es todo cambia”. Cierto. Las cosas evolucionan, pero las grandes causas siguen ahí, esperando que el alba traiga la luz que venza definitivamente a las tinieblas. Recuperas de esa manera el significado intenso de ser humanos: vivir en ti, con otros, para otros.

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