Groenlandia en el Estrecho

20 de enero 2026 - 03:06

Trump exige Groenlandia porque geográficamente es una isla americana, porque lo considera una cuestión de seguridad nacional y porque el cambio climático, que según él es una falacia, está abriendo cada vez más la brecha GIUK, un paso marítimo entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido que conecta el Atlántico y el Ártico. Y no por los minerales, según declaró el mes pasado, para quien quiera creérselo. El nuevo orden mundial que está impulsando el imprevisible y megalómano dirigente republicano se basa en ese tipo de premisas:

La primera, en el plano puramente geoestratégico, consiste en desempolvar la doctrina Monroe, lo que, extrapolado a otras zonas del planeta, justifica la invasión de Ucrania por Rusia, a la que seguirá la de Moldavia y ya veremos si las de Estonia, Letonia y Lituania si la OTAN se desintegra, a la par que volvería perfectamente lícita la anexión china del Tíbet de 1951 y la previsible de Taiwán.

La segunda, la cuestión de seguridad nacional, es perfectamente aplicable a cualquiera de las ocurrencias trumpistas: criminalizar a las minorías que no encajen en su modelo excluyente de cristianos, blancos y muy conservadores, cazar su ICE a inmigrantes indocumentados como presuntos criminales, cuestionar cualquier elección que no ganen él y sus chicos MAGA o declarar estados de excepción en territorios demócratas.

La tercera, su negacionismo climático, forma parte del ambicioso Project 2025, el plan ultraconservador de la Heritage Foundation dedicado a desregular el sector energético, abandonar el Acuerdo de París, eliminar restricciones a la extracción de hidrocarburos y liquidar la Agencia de Protección Ambiental.

Apliquemos, ahora, las mismas premisas a España. La primera, Ceuta, Melilla, los peñones de soberanía española y Canarias son, geográficamente, africanos. Segunda, para la seguridad nacional yanqui sería preferible deshacerse del incómodo aliado que es el Reino de España y sustituirlo por el de Marruecos: autocracia más fiable/manejable, traslado de la base de utilización conjunta de Rota a Tánger, cambio de orilla de los destructores de la clase Arleigh Burke. Y tercera, lo del negacionismo, que, para este caso, lo mismo da.

A ver si no se le ocurre cualquier mañana de esas suyas de levantarse con el pie izquierdo.

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