Año nuevo, ¿mundo nuevo?

14 de enero 2026 - 03:05

Parece que no. Tenemos un año nuevo, pero continuamos en un mundo viejo como el que dejamos en diciembre. A pesar de los problemas que tiene, sin embargo, continuamos avanzando.

Los paneles solares se van convirtiendo en un paisaje habitual. Por esta razón, en Australia ofrecen tres horas diarias de electricidad gratuita pero en nuestra España tenemos a muchas familias viviendo en la pobreza energética.

En Etiopía este año pasado, en una campaña de concienciación, se plantaron en un solo día setecientos millones de árboles; sin embargo, en España ardieron 400.000 hectáreas, según datos del programa Copernicus (EFFIS). ¡Qué envidia me da Noruega que desea en 2027 llegar a la tasa de deforestación casi nula! ¿Servirá para algo la ley aprobada por la Unión Europea que obliga a restaurar la naturaleza?

Los avances médicos es raro el día que no nos dan una gran alegría, como es el caso de Australia, cuya meta es el eliminar este año el cáncer de cuello de útero. Aunque en nuestra Seguridad Social tengamos que esperar meses para que nos atienda un especialista. Tenemos una Ley de defensa animal que deja fuera a muchos de ellos. Es una mala ley, pero nos alegramos cuando nos llegan noticias de que en las reservas de Kenia la matanza de la fauna silvestre están casi eliminadas, y que Portugal ha creado su primer santuario para elefantes rescatados.

Nos felicitamos porque oficialmente los pandas han abandonado la lista de especies amenazadas. Y en Nepal, la población de leopardos de las nieves se ha estabilizado en casi 400 ejemplares. Sin embargo, en nuestra España le echamos a los lobos la culpa de todos los problemas de los ganaderos, e incluso algunos pretenden su extinción. La Polinesia francesa continúa aumentando su área marina protegida, lo mismo ocurre en Brasil que ha crecido con 10 nuevas áreas indígenas en las que se protegerá más de 100 millones de hectáreas, aunque en nuestro Parque de Los Alcornocales, lentamente, los alcornoques van dejando paso a los aguacates.

Podemos soportar muchas cosas, ser optimistas, pensar que son dos pasitos para adelante y uno para atrás; aunque lo de Trump, su política neoimperialista y sus agentes federales de inmigración, con sus asesinatos televisivos, nos destrozan el alma.

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