José Ignacio Landaluce Calleja

Alcalde de Algeciras

Ramal Central: porque Europa comienza en Algeciras

Nosotros defendemos todos los ramales, pero sin permitir un menosprecio al central, porque no es más Mediterráneo el del litoral por ir por la costa

José Ignacio Landaluce, en la sesión constitutiva de la plataforma del Ramal Central. José Ignacio Landaluce, en la sesión constitutiva de la plataforma del Ramal Central.

José Ignacio Landaluce, en la sesión constitutiva de la plataforma del Ramal Central. / E.S.

Estos días son varias las veces que me han preguntado: “¿por qué el ramal central?, ¿por qué es tan importante el tren?”. La respuesta es sencilla. Imaginen una autopista. No, mejor, imaginen la autopista más transitada del mundo. Mi pueblo, cuyo horizonte es incierto y poco alentador, está junto a esa autopista. Lógicamente, todos querríamos un acceso directo a la autopista. Pondrían una gasolinera, el agricultor llevaría más rápido sus cosechas, posiblemente alguna nueva empresa se instalaría, luego un polígono industrial, quizá incluso pusieran un McDonald’s… Y la gente que antes se marchaba, hoy se quedaría, porque tendrían trabajo, buenas comunicaciones... en definitiva, bienestar.

Pues resulta que esa autopista es el tráfico marítimo mundial que tiene cuatro puntos clave en todo el mundo: los canales de Panamá y de Suez y los estrechos de Malaca y de Gibraltar. Y resulta también que mi pueblo, España, está justo junto a uno de ellos. ¿Cómo no vamos a potenciar los puertos andaluces y vamos a conectarlos de forma eficiente y competitiva con todo el país para que interaccionen con ese tráfico marítimo?

No hay que ser un erudito para entender que el ramal central de los Corredores Mediterráneo y Atlántico son la clave para el progreso de nuestro país. Solo el puerto de Algeciras mueve más de 100 millones de toneladas cada año y tiene más de 200 conexiones directas con todo el mundo. Si conseguimos que una empresa de Valladolid, Zaragoza o Linares pueda exportar e importar sus mercancías a través de él, estaremos generando riqueza no solo aquí, sino sobre todo allí.

El ramal central tiene doble prioridad al formar parte de los dos corredores españoles: el Mediterráneo y el Atlántico. Reclamamos que se ejecuten las inversiones entre los puertos andaluces de Huelva, Sevilla, Cádiz, Algeciras, Málaga, Motril y Almería con Córdoba para llegar hasta Madrid. Desde allí, a la frontera francesa cruzando Aragón por el Mediterráneo, y Castilla y León por el Atlántico.

Un pueblo manchego o un pueblo aragonés, de aquellos que ven sus calles vaciarse, tienen en estas infraestructuras y en los nodos logísticos que permitan su permeabilidad la llave de recuperar sus municipios. Es un proyecto de Estado porque vertebra España, porque es la solución más efectiva y real a la España vaciada.

Les hago otra reflexión necesaria. Nosotros estamos encantados con el desarrollo de todos los ramales, son todos necesarios. Sin embargo, los grandes barcos, los que dan la vuelta al mundo, no pueden ni van a desviarse hasta Valencia o Barcelona. Pasan por la costa andaluza y, o paran aquí, o lo harán en otro país.

Por eso, el valor añadido del ramal central sigue siendo el que defendió, el 21 de enero de 1919, el entonces ministro de Fomento, José Gómez Acebo, en el Senado cuando se aprobó el proyecto de construcción, por cuenta del Estado, de un ferrocarril directo entre la frontera francesa y el puerto de Algeciras con doble vía de ancho internacional y electrificado. La finalidad, dijo aquel ministro hace más de un siglo, es “la conexión de los puntos extremos, ya que España pasa de ser un extremo de Europa a constituir un centro de tránsito de un gran movimiento mundial, que el Gobierno estima debe fomentarse y de ningún modo entorpecerse”.

Por eso, no deberíamos dejarnos amilanar. A mí me parece genial que, tras 3.000 millones de euros invertidos, sea un éxito que 90 pasajeros disfruten del AVE Madrid-Elche-Orihuela. Nos sale a casi 17 millones de euros el billete. El retorno de esa inversión está al parecer claramente garantizado. Pero esa satisfacción es compatible con la reclamación de lo nuestro.

Como dijo Vygotski, "el lenguaje es pensamiento" y algunos han repetido tanto algunas mentiras que muchos otros han comenzado a pensar que son verdades. ¿Alguien sabe qué es o dónde viene recogido en las resoluciones europeas el "Corredor Central"? ¿Han oído ya que el ramal central es una "nueva" propuesta alternativa al ramal litoral? Algunos incluso dicen que hay que olvidar nuevas propuestas y ejecutar lo que está aprobado por la Unión Europea.  Yo no salgo de mi perplejidad. Ciertamente, hacía falta la Red de Ciudades "Ramal Central" para recordar que en 2013 la Unión Europea aprobó nueve corredores en la Red TransEuropea de Transportes. De ellos, dos pasan por España: el Mediterráneo y el Atlántico. Y ambos tienen varios ramales.

Nosotros defendemos todos, pero sin permitir un menosprecio al ramal central. Porque no es más Mediterráneo el ramal litoral por ir por la costa. ¿O acaso alguien ha visto el mar en Budapest o Lyon? Claro que no, pero también forman parte del Corredor Mediterráneo. ¿Y han visto el mar en París? Pues también forma parte del Corredor Atlántico.

Basta ya de localismos, basta ya de partidismos. Tenemos que conseguir unas vías que alcancen los estándares europeos para que el mismo tren pueda ir de Ámsterdam a Milán, desde allí hasta Atenas, de Atenas a Frankfurt y finalmente bajar hasta Algeciras. Porque el mundo está en marcha. Porque Europa está en marcha. Y España se tiene que subir al tren.

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