El hombre que le robó una calle a Dios

01 de marzo 2026 - 03:07

Sabemos de memoria, prácticamente desde la cuna, aquello de que nuestra Algeciras es mala madre para el talento local y buena madrastra para el arte foráneo. Como en todo, hay excepciones, por fortuna es algo que no ocurrió con el bueno de José Román, nuestro particular hombre del renacimiento: escritor, dibujante, escultor, fotógrafo, humorista, caricaturista y hasta torero.

Largo es el legado que dejó en nuestra ciudad e incluso en su tiempo, tuvo reconocimiento por ello, fue nombrado Hijo Predilecto en 1921, siendo el cuarto históricamente en recibir tal distinción. Por cierto, dato que pude comprobar, este nombramiento y todos, gracias al reciente libro publicado por Manuel Gil González y Francisco García García, en el que se recogen todos los títulos de Hijos Predilectos, Hijos Adoptivos, Medallas de la Ciudad de Algeciras y Medallas de la Palma concedidas a lo largo de la historia. Una vez más, el ciudadano de a pie, al servicio y rescate de nuestra historia y patrimonio.

En el pequeño universo cofrade, también guarda José Román un especial protagonismo en nuestro patrimonio devocional y artístico. Nada menos que dos de las devociones más significativas, como Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna y el Santísimo Cristo Yacente del Santo Entierro, salieron de su gubia. Dos obras de hondo calado y que arrastran alguna que otra leyenda sobre furtivos envíos y traslados de Cristos a través del ferrocarril. Por cierto, en la Parroquia de San García también puede venerarse al Cristo de la Providencia, obra del mismo autor.

Otra leyenda que se le atribuye, propia a su genialidad, es la curiosa frase de que el Ayuntamiento “le había quitado una calle a Dios” para dársela a él, cuando en 1913 se renombró el entonces callejón de Jesús por la actual calle José Román, la cual se mantiene en la actualidad y vertebra el barrio de San Isidro.

Por ello, más allá de premios y exposiciones [o una placa en la calle ancha] ¿por qué no pensar en algo que perdure en el tiempo? De altura y prestancia. Quizás una escultura homenaje en ese espacio que conecta la Capilla de Europa y La Palma, sedes de sus ilustres obras. ¿Qué harían en otros lugares si un artista local hubiera tallado dos de sus devociones más importantes? Ojo, que quizás también lo merezca aquí Bravo Nogales pero, qué les digo. José Román Cornázego, el hombre que le robó una calle a Dios, era algecireño.

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