El bailaor algecireño David Lozano mostrará su evolución flamenca en la Casa de Paco
Seguidor de la escuela sevillana, considera a los Andrades como su familia artística
David Lozano, bailaor algecireño, abrirá el próximo 16 de enero la programación en 2026 de actuaciones de artistas locales en el Centro de Interpretación Paco de Lucía. Su propósito es mostrar la evolución de su baile flamenco a lo largo de los años, marcada por el gusto por la escuela sevillana y arropada por la familia Andrades, "la familia artística por naturaleza a la que le debo tanto, tanto a Salvador como a las hermanas".
Lozano no tuvo a quien mirar en su familia a la hora de aprender, no pertenece a una estirpe flamenca. Es un bailaor hecho a sí mismo, que empezó a observar y a educarse con apenas seis años en clases de Pepe Heredia, en el barrio de San Isidro. Allí le llevaba su madre, que vio en él la gracia y el desparpajo a la hora de arrancarse a bailar. "Este niño no para", dice su hijo que pensó. "Estaba en parvulito. Me recogía dos días en semana y me llevaba a San Isidro y bailaba allí, me dejaba allá con un bocadillo. Yo me imagino que seguiría a este hombre o a las que tenía por allí, y es lo que yo recuerdo. Además, mucha gente que me habla de él, incluso se acuerda de mí de pequeño haber estado allí", rememora.
Luego, con algunos años más, aprendió con el tío de Noelia Sabarea, en La Granja, junto a la bailaora, que también tendrá oportunidad de mostrarse en solitario, en febrero, sobre el escenario de la Casa de Paco. Su formación culminó en Sevilla. Junto a la también bailaora algecireña Carmen Moncada pasó un verano en la capital hispalense. Lo que experimentó le impulsó a continuar por la senda del aprendizaje. Compatibilizó estudios universitarios, trabajo y clases de baile.
Para mí está sobrevalorado tanto tecnicismo con el pie
"Trabajaba en los tablaos del Arenal, en Los Gallos, en la Casa de la Memoria, y de forma paralela me fui formando con grandes bailaores de allí de Sevilla. Tengo gratos recuerdos de Manolo Marín, en Triana, y con Rafael Campallo y Adela, la hermana. Son para mí los bailaores de referencia al estilo sevillano", confiesa. Luego fue perfeccionando con otras enseñanzas en cursos con Antonio Canales, La Lupi, Juan de Juan y con Rafael de Carmen, entre otros.
David Lozano concibe el baile flamenco como una expresión total del cuerpo. "Para mí está sobrevalorado tanto tecnicismo de pie, que es verdad que es necesario, es básico, pero tú ves bailando muchos bailaores y de cintura para abajo son prácticamente idénticos. Entiendo que hay que tener una técnica, que es necesaria, pero de cintura para arriba también el hombre necesita una transmisión de sensibilidad, de movimientos, de poses, cuidado de los brazos, de las colocaciones", afirma.
El bailaor algecireño se mira en el baile añejo, en "esas colocaciones antiguas de bailadores como puede ser, no sé, Soler o Miguel Maya. Hay muchos bailaores que me gustan por esas colocaciones antiguas, o incluso por el vestuario, que también me aporta. A mí me gusta esa pose de un baile flamenco tanto en lo que es la estética como en la técnica de pie. Intento nivelar esas dos bases, lo que es la técnica con lo que es la transmisión estética del cuerpo".
Desearía contar con más horas disponibles para el estudio, pero en su día decidió compatibilizar su pasión por el arte por una vida laboral que no dependiera del flamenco.
En el espectáculo que ofrecerá en el Centro de Interpretación Paco de Lucía se plantea transmitir cómo siente el flamenco: "Quiero hacer un paralelismo con mi vida artística, desde mis inicios, con connotaciones de Algeciras, de Paco, de mi evolución, pasando principalmente tres palos, desde la seguiriya o el martinete, pasando por un poquito por soleá o soleá por bulería, y terminando por el baile que a mí me gratifica más y que más utilizo, que son las alegrías de Cádiz". Incluirá también un guiño a sus padres, extremeños, que fueron los primeros en ver en él su expresión artística.
Con la perspectiva que le da su edad y su experiencia acumulada, Lozano considera que el flamenco algecireño está estabilizado después de una etapa de crecimiento. "De un tiempo para atrás, es verdad que hubo gran impulso, más interés, pero creo que Algeciras se ha vuelto un poco a estabilizar. Se hacen las cosas un poco a contratiempo. La demanda de los propios artistas es mucho mayor de las ocasiones que existen para ejecutarla", opina.
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