Cultura

El algecireño José Luis Lozano, un guerrero nato de la interpretación

  • Da sus primeros pasos en el Aula de Teatro de su tierra Ha trabajado en cuatro películas, dirigido dos cortos y es un habitual en musicales y teatro

El camino hacia el éxito no tiene atajos, sólo camino. En Algeciras no se conoce a todos los que están, pero no dejan de luchar todos los que son. José Luis Lozano es un ejemplo de trabajo, esfuerzo y superación. Ha sido en la ficción hermano de Camarón de la Isla a las órdenes de Jaime Chávarri; actor de teatro en la película El puente de San Luis Rey; figurante especial en La caja 507; o protagonista del largometraje R.O.L., en postproducción.

Su trabajo en el cine se completa con dos cortos, de guión y dirección propia, Miradas que pasan y Un día diferente, además de haber participado, en la mayoría como protagonista, en seis cortos más como Chanquete ha muerto, de Diego Arjona, o Un informe imperfecto, de Sergio Postigo. En series de televisión se le ha visto en algunos títulos como Los Serrano, Águila roja, Los hombres de Paco, Arrayán, e incluso en Aída.

Lozano posee un extenso currículum, la mayoría de su vida en el teatro. Siente que ese es su sitio. "Cuando me subo al escenario siento que juego en casa".

Sus primeros pasos los dio en el aula de la actual escuela algecireña Sánchez-Verdú con José Luis Muñoz "como maestro y mentor". La interpretación siempre la ha llevado dentro. "Mi familia siempre me contaba cómo cantaba y montaba shows con 4 ó 5 años". Este algecireño, de 30 años, estudió en Salesianos y Ventura Morón. En cuarto de Primaria tenía claro que quería ser "humorista o profesor", así contestaba en el colegio. "Me pareció curioso que tan pequeño pudiera tener humorista cómo opción".

El Aula de Teatro fue un impulso más. Alaba a Muñoz "no sólo por sus primeras enseñanzas, sino por la pasión y valores hacia este mágico mundo". El año que se presentó a las pruebas de Arte Dramático en Málaga eran 168 personas, del aula iban dos y estuvieron entre las tres mejores notas. "Creo que no sería del todo casualidad". Uno de sus mejores recuerdos como actor que guarda en Algeciras fue en una representación del Gigante de Botafuegos, de las que organizaba el aula, "recuerdo que estaba el teatro vacío, y miré el patio de butacas y pensé algún día volveré aquí profesionalmente. Y sí, volví".

Lozano siempre lo tuvo claro, dada la profesión elegida, tendría que salir de Algeciras para poder alcanzar ciertas metas. "Dejar a tu familia, amigos y ciudad nunca es fácil". El algecireño reconoce que no está en Madrid por la ciudad, aunque reconoce que le gusta, sino porque la mayor industria de cine, televisión y teatro está allí. "Siempre he dicho que si todas las productoras y teatros estuvieran en Algeciras, está claro que ahora mismo estaría con mi gente".

"Lo más importante es saber, antes de nada, que el triunfo está en ti. Nadie debería determinar si estás triunfando o no". Lozano entiende que cada camino es un mundo, hay quien logra las metas más altas con años de esfuerzo y otros "sin despeinarse, pero por si acaso, voy a seguir esforzándome".

En la actualidad está en continuo movimiento. Pertenece al musical Mil y un sueños, que después de incorporar caras nuevas están cerrando fechas para nueva gira por España; ha estrenado una obra cómica y crítica Gran Hibernación. Viaje sin retorno 4011, que estará en mayo en Madrid; además representa dos obras: Cuestiones con Ernesto Che Guevara y Mi padre, Sabina y yo, ésta última todos los sábados, y es uno de los trabajos que declara que "más me ilusionan no sólo por el papel protagonista sino por tener que interpretar canciones de Sabina en directo".

Hace poco abrió el telón de dos obras cortas escritas y dirigidas por él: La imperfección de la perfección y Gracias por querernos así. "Mi estreno en Madrid con estas obras como autor y director ha sido de las mejores experiencias que recuerdo y todo un reto." Además, en el mundo audiovisual forma parte de los spots de la campaña Yo me comprometo, como ayudante de dirección del algecireño Ángel Gómez. Y, a su vez, prepara su tercer cortometraje como guionista y director.

Sobre si es difícil vivir en este oficio, "pues si". "Espero que alguien recapacite y se de cuenta que la cultura no es un lujo, es una necesidad".

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