Cultura

Sergio Aguilar muestra su concepto y sale a hombros en Barcelona

GANADERÍA: Toros de El Sierro, bien presentados y manejables, aunque justos de raza y fuerza en conjunto. TOREROS: Alfonso Romero, saludos y silencio tras aviso. Paulita, vuelta y saludos con petición tras aviso. Sergio Aguilar, oreja y oreja. Incidencias: Plaza de toros Monumental de Barcelona. Un cuarto de entrada.

El diestro Sergio Aguilar cuajó una importante tarde en Barcelona, donde demostró su buen concepto del toreo, se dio un respiro y llegó a torear al ralentí, en una de sus mejores actuaciones en la presente temporada. El madrileño cortó una oreja a cada toro y logró poner al público en pie en su segunda faena, dando un golpe a la mesa y logrando torear al ralentí y a cámara lenta. Aguilar entendió a la perfección a su primer oponente, que tenía las fuerzas muy justas y que tenía querencia a chiqueros. El madrileño, a pesar de eso, dejó pasajes de mano baja y mucho temple, con muletazos muy profundos, tapándole los defectos a su oponente. Con la estocada fue un cañón, paseando una oreja de ley. Su otra faena tuvo cotas altísimas. Y eso que nadie más que Aguilar parecía que apostaba por el sobrero de El Sierro. Templó una barbaridad, sacando unos derechazos extraordinarios, a cámara lenta y emocionantes. A pesar de que el toro quiso rajarse, Sergio también estuvo firme.

Paulita, con un toro de pastueña embestida, estuvo digno. La faena no llegó a romper. Con el otro, de mal juego, faena de mucho tesón y entrega.

Alfonso Romero hubiera cortado una oreja del buen primero si no falla con la espada. Con el cuarto, inválido, intentó justificarse, se pasó de faena y le costó matar.

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