Cultura

Miguel Abellán corta dos orejas en la Corrida del Toro de la Feria de Cali

  • El colombiano Bolívar pasea un trofeo en un festejo en el que Ferrera falla con la espada y Uceda y Castella son silenciados

Se llenó la plaza de Cañaveralejo en la penúltima corrida de la feria en la que seis matadores se las entendieron con un disparejo encierro de Fuentelapeña en la llamada Corrida del Toro, sacando el mejor provecho Miguel Abellán y Luis Bolívar quienes cortaron dos y una oreja respectivamente. Como preámbulo el desfile de la Virgen de La Macarena llevada por los toreros con las luces de la plaza apagadas, mientras quince mil farolillos se encendían en las manos de los aficionados.

Los toros de Fuentelapeña, con encaste de Samuel Flores, mostraron presencia y variado juego, pues tres de ellos, primero, segundo y cuarto, fueron bravos, codiciosos y con raza. Los otros sueltos con la cara arriba, y uno séptimo de regalo manso con peligro.

Abrió el festejo Antonio Ferrera quien ejecutó un emocionante tercio de banderillas y una interesante faena con pases variados que ovacionaron con calor. Se le escaparon las orejas al fallar con la espada en tres ocasiones. Fue silenciado.

Volvió a la feria Miguel Abellán, un diestro muy querido por la afición y quien no falla a la cita en Cali desde hace diez años cuando por primera vez, recién alternativado, vino a Colombia. Se encontró a un buen toro al que le bordó preciosas verónicas de salida. Magnífica fue la faena al buen toro de Fuentelapeña. Pases largos, templados y circulares con ambas manos al compás del pasodoble que no dejó de sonar hasta cuando se volcó en soberbio volapié que hizo rodar al toro sin intervención del puntillero. Dos orejas a sus manos para la triunfal vuelta al ruedo y al final salir a hombros por la puerta del Señor de los Cristales.

Mala suerte con sus oponentes tuvo Sebastián Castella, su primero sin raza y muy suelto le impidió lucimiento alguno. Obsequió, tras pedirlo al ganadero el toro sobrero en séptimo lugar, y salió aún peor que el titular: manso, huidizo y peligroso.

Gran toro el cuarto para Luis Bolívar quien lo entendió a la perfección con una faena completa llena de torería y de buen manejo de las distancias. Fueron series de mano muy baja, quebrando la cintura y fajándose en redondo. Dejó una estocada arriba que solo fue premiada con una oreja por lo que se originó bronca a la presidencia, la más sonora de la feria.

Sin suerte la participación mexicana en la feria. Esta vez fue Arturo Macías que también se fue de vacío. Toreó primorosamente con el capote por verónicas y apretadas gaoneras en un quite ovacionado, pero a pesar de iniciar muy bien su faena con dos series de derecha con gran factura, el toro cambió, se tornó caminador y distraído. Con el sexto, el joven Ricardo Rivera hizo renacer esperanzas al ligar dos series por bajo de gran calidad y muy lentas, pero muy pronto se acabaron toro y torero.

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