Teherán trata de recuperar la normalidad después de días con las mayores protestas en años
Una ONG elevó el lunes a 648 el número de manifestantes fallecidos y alertó de que algunos de los casi 10.000 detenidos están en peligro de ser ejecutados
El ministro de Exteriores iraní señala que la situación en el país está bajo control y que internet volverá "pronto"
Las calles de Teherán amanecieron este martes con tráfico, negocios abiertos y ya las líneas de teléfono paulatinamente reconectando con el exterior tras cinco días en los que la tensión, los enfrentamientos y las protestas colocaron a Irán ante los mayores disturbios y pulso al poder en años.
A pesar de que en la ciudad rige una suerte de toque de queda tácito por el que los comercios empiezan a cerrar en cuanto llegan las horas de la tarde, los destacamentos de fuerzas de seguridad que han inundado desde el jueves las calles de la capital iraní empezaron a reducirse en la tarde del lunes.
En la calle Valiasr, una de las principales arterias de la ciudad, el tráfico era el habitual un martes, con gente caminando y los negocios abiertos, incluso los bancos.
Las entidades bancarias han sido uno de los principales objetivos de las protestas y habían permanecido cerrados desde el sábado. Este martes sus oficinas están abiertas, y aunque en algunas sucursales había trabajos de reparaciones por los destrozos sufridos operaban con menos público pero con normalidad.
En la plaza Tajrish, que acoge el segundo bazar de Teherán, se podía ver un pequeño destacamento de policías y antidisturbios junto a un cartel con la foto de un militar muerto junto a un niño, en el que se podía leer "el mártir Majid Rahimi".
Los comercios allí estaban abiertos pese a la menor afluencia de público.
Según medios iraníes, las autoridades han clausurado negocios que el jueves pasado anunciaron que cerrarían en solidaridad con las protestas, entre ellos, el café del ex futbolista internacional Voria Ghafuri.
Las protestas que comenzaron el día 28 llegaron a su momento álgido el jueves con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo el país, derivaron en actos de vandalismo contra organismos públicos, bancos que fueron arrasados, y el incendio de 53 mezquitas en todo el país, según fuentes oficiales.
Estas fuentes han sido lo único que han podido consultar los iraníes durante los últimos cinco días, ya que la intranet controlada por el Gobierno ha seguido funcionando en medio del apagón de internet al que las autoridades recurrieron para tratar de desarticular las protestas.
La desconexión de la población a internet ha sido la más larga hasta ahora. Incluso durante la guerra con Israel el año pasado, el corte de la señal de la red fue más corta.
Testigos han informado a Efe en Teherán de auténticas "zonas de guerra" y "batallas campales" en varios puntos de la ciudad, donde se han producido fuertes choques entre manifestantes y Policía, especialmente en las noches del jueves y el viernes.
A pesar de ello, las autoridades han tratado de mantener la sensación de normalidad. Puntos en los que Efe presenció vehículos destruidos durante las protestas en la tarde, aparecían limpios y sin rastro de los destrozos en la mañana.
Cada día, a las 20:00, los gritos con consignas contra el régimen se han venido repitiendo, una rutina que Reza Pahlavi, el hijo del último sah (Mohamed Reza Pahlavi), animó a repetir a las 18:00 también, con escaso éxito en las calles capitalinas.
Las violentas noches del jueves y el viernes, días en que a las 16:00 ya estaban todos los negocios cerrados y las actividades suspendidas, comenzaron a bajar el sábado.
La presencia militar en las calles se ha venido reduciendo desde el domingo, después de que destacamentos de policías y militares se desplegaran en grandes números desde el jueves.
El lunes miles de simpatizantes del régimen tomaron las calles en apoyo a las autoridades, algo que el líder supremo de Irán, Ali Jamenei, celebró como "una advertencia a los políticos estadounidenses".
"Estas grandes concentraciones, rebosantes de determinación, han frustrado el complot de enemigos extranjeros, que iba a ser llevado a cabo por mercenarios nacionales", dijo Jameneí en un mensaje a la nación.
Hasta el momento, las cifras de muertos salen de fuentes externas a la nación persa. La ONG Iran Human Rights (IHRNGO) elevó el lunes a 648 el número de manifestantes fallecidos durante las protestas, uno de varios balances no oficiales, y alertó de que algunos de los casi 10.000 detenidos están en peligro de ser ejecutados por las autoridades.
La organización ha podido verificar de forma directa o a través de al menos dos fuentes la muerte de 648 personas en 14 de las 31 provincias del país, entre las que se cree que hay nueve menores, cuyas edades están todavía siendo comprobadas, según un comunicado de IHRNGO.
En Teherán las referencias a muertos han venido relacionadas sólo con los miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos.
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