Maersk centraliza la retirada de flexitanks en Algeciras, Valencia y Barcelona con un recargo de 695 euros
La medida busca agilizar la operativa portuaria y reducir la huella ambiental, pero incrementa los costes para importadores
Maersk ha activado desde este miércoles, 18 de febrero, un profundo cambio en la logística portuaria de los puertos de Algeciras, Valencia y Barcelona al asumir la retirada, destrucción y reciclaje de los flexitanks en contenedores de importación. La medida, que conlleva un recargo fijo de 695 euros por unidad, promete agilizar las operaciones y reducir la huella ambiental, pero también eleva los costes para los importadores.
La naviera señala que la medida busca agilizar la cadena logística, mejorar la trazabilidad y reducir el impacto ambiental. La decisión, comunicada oficialmente por la propia Maersk, entra en vigor este 18 de febrero de 2026 para los países no regulados, mientras que para Vietnam se aplicará desde el 5 de marzo y para los países regulados desde el 21 de marzo. Con este nuevo modelo, la naviera asume por completo un proceso que hasta ahora recaía en los clientes, simplificando los trámites y reduciendo los tiempos de estancia de los contenedores en puerto.
¿Qué es un flexitank y por qué es clave para el tráfico portuario?
El flexitank es un gran saco flexible de material plástico que se instala dentro de un contenedor marítimo estándar de 20 pies para transportar líquidos no peligrosos a granel, como aceites comestibles, zumos, vinos, mostos, productos químicos o farmacéuticos. Su principal ventaja es que multiplica la capacidad de carga frente a los bidones tradicionales, reduce costes logísticos y evita el uso de cisternas especializadas.
Este sistema es ampliamente utilizado en importaciones procedentes de Asia y América, siendo habitual en el tráfico que llega al Puerto de Algeciras, especialmente en sectores estratégicos como el agroalimentario y el químico.
Hasta ahora, la gestión del flexitank era responsabilidad directa del importador, que debía coordinar la descarga del líquido, la retirada manual del saco, su transporte y posterior destrucción o reciclaje mediante operadores especializados, lo que implicaba mayores tiempos de espera, costes variables y una elevada carga administrativa.
Centralización del servicio y nuevo coste fijo
Con el nuevo sistema, Maersk se hace cargo de todo el proceso, desde la retirada del flexitank hasta su destrucción y reciclaje conforme a la normativa ambiental y de seguridad. La naviera defiende que esta medida permitirá mejorar la eficiencia operativa, reducir la congestión portuaria, optimizar los flujos de transporte y disminuir la huella de carbono asociada a estas operaciones.
El cambio, sin embargo, llega acompañado de un recargo fijo de 695 euros por contenedor, un coste adicional que repercutirá directamente en los importadores. Para grandes operadores, este importe puede integrarse con mayor facilidad en la estructura de costes, pero para las pymes supone un impacto económico relevante, especialmente en operaciones de menor volumen.
Maersk justifica la medida como parte de su estrategia global de integración total de la cadena logística y transición ecológica, con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2040. La naviera apuesta por un modelo más centralizado, estandarizado y sostenible, aunque a costa de un mayor control sobre los procesos y los costes.
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