Los Barrios

El restaurante Al Ándalus echa el cierre en Los Barrios tras 43 años abierto

  • Jesús Acosta, su propietario, anuncia su jubilación a los 72 años 

Jesús Acosta, en la cocina de su restaurante. Jesús Acosta, en la cocina de su restaurante.

Jesús Acosta, en la cocina de su restaurante. / E. S.

El Campo de Gibraltar pierde uno de sus restaurantes de referencia de los últimos años, el restaurante Al Ándalus de Los Barrios, que tras 43 años abierto cerrará por la jubilación de su propietario, Jesús Acosta, a los 72 años tras 47 trabajando en la hostelería. 

El restaurante Al Ándalus lleva unos años funcionando en el salón de celebraciones El Campanario, en el acceso sur a Los Barrios, pero antes, durante muchos años, estuvo en la avenida Doña Rosa García López-Cepero, frente al polideportivo San Rafael, donde cosechó una importante clientela de toda la comarca gracias a la calidad de su cocina y un trato amable y cercano. 

Acosta se ha dirigido a sus clientes este miércoles en las redes sociales del restaurante Al Ándalus y El Campanario: "Por el tema del Covid-19, de la edad y de cosas que no vienen al caso cerramos por jubilación. Voy a cumplir 72 años. Lo siento mucho y agradezco a los clientes que han pasado durante los últimos 47 años por el Al Ándalus. Gracias por el apoyo que he tenido siempre de todo el mundo. Lo siento, pero llega la hora de jubilarme y ya no puedo hacer más", ha indicado. 

Jesús Acosta también ha publicado una carta de despedida: 

"Decía Antonio Machado que “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Y ahora que llega el momento de cerrar una larga etapa de mi vida, puedo decir con orgullo que el camino recorrido me ha llenado de satisfacción. Y lo ha hecho especialmente por los compañeros que han estado a mi lado durante este caminar: mi familia, a la que tanto le debo; quienes han compartido trabajando junto a mí la pasión por la hostelería, y los clientes, a los que siempre he preferido llamar mis amigos.

Desde los nueve años no he hecho otra cosa que trabajar, trabajar y trabajar, y eso me ha permitido conocer situaciones de todo tipo. De todas y cada una de ellas he aprendido para intentar mejorar, tanto en el plano personal como en el profesional, aunque a veces no ha sido fácil, pero siempre he intentado poner en todo lo que he hecho el máximo de entrega.

Ahora llega el momento de cerrar una etapa, que ha sido tan larga como fructífera. Desde los tiempos del restaurante Al-andalus, hasta la época más reciente de El Campanario han pasado más de cuatro décadas en las que además de alimentar los cuerpos, he querido también cultivar la amistad. Y que conste que hubiese querido seguir hasta que el cuerpo aguante, pero ni la edad ni la actual situación derivada de la maldita pandemia que nos sigue azotando con extrema crueldad lo han permitido.

Hasta aquí hemos llegado. Toca ahora hacer balance, cerrando los ojos y echando la mirada atrás, y en esa revisión de mi vida solo puedo decir que si a alguien he molestado o hecho daño, le pido mis más sinceras disculpas, y a quienes siempre me han animado y alentado a seguir adelante, decirles que jamás podré vivir lo suficiente para darles las gracias, porque se han convertido en mi mejor activo.

Uno de los mejores cocineros de España, Joan Roca, dijo en su día que los cocineros hemos convertido nuestra pasión en nuestra profesión. Una verdad como un templo, porque a todos los platos que han pasado por mis manos le he puesto, además de pasión, el otro gran ingrediente con el que hemos de trabajar a diario: el amor.

Que nadie entienda esto como un adiós, sino como un hasta siempre.

Gracias, gracias y mil veces gracias. Un fortísimo abrazo para todos".

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