Enciclopedia de La Línea Personajes ilustres, famosos y populares (XX)

  • El tercer volumen de la Enciclopedia de La Línea recoge biografías de personajes ilustres, famosos y populares de la ciudad

El sociólogo linense Salustiano del Campo El sociólogo linense Salustiano del Campo

El sociólogo linense Salustiano del Campo / Jesús Marín Bernet

La Enciclopedia de La Línea recoge en el tomo III las biografías de 329 personajes linenses o muy vinculados a la ciudad. Están representados casi todos los estamentos y profesionales. Contiene historias de literatos, pintores, docentes, sacerdotes, médicos, cantaores, cantantes, bailaores, compositores, músicos y toreros, además de psicológicos, locutores, deportistas y actores.

Salustiano del Campo (Sociólogo)

Salustiano del Campo Urbano nació el 18 de febrero de 1931 en La Línea de la Concepción y desarrolló en Madrid buena parte de su carrera académica. Se licenció en Derecho en 1954. Obtuvo en 1955 una beca del Population Council Inc. que le permitió ampliar estudios en la Universidad de Chicago, donde permaneció hasta 1957. Mereció el premio Free Press en el examen general y de especialidad del Doctorado de Sociología de dicha Universidad.

A su regreso a España, en 1959, obtuvo el premio extraordinario en el Doctorado de Ciencias Políticas con la tesis La familia española en transición, y fue nombrado en 1960 encargado de la Cátedra de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid. Su carrera académica se consolidó en 1962 al ganar la oposición a la Cátedra de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales de la Universidad de Barcelona.

En la Universidad de Barcelona desempeñó una activa tarea en pro del asentamiento y el desarrollo de la enseñanza de la Sociología, dejando varios discípulos y una influencia apreciable en muchos estudiantes de económicas, en los que despertó el interés por las cuestiones sociales y los enfoques sociológicos.

En el año 1967 ganó por oposición la Cátedra de Sociología en Madrid, en la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales, desde la que contribuyó activamente al desarrollo de la actual Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la que fue Decano entre los años 1977 y 1980, y Director del Departamento de Estructura Social desde 1971 hasta 1999. Su labor docente presentó facetas innovadoras respecto a lo que solían ser las prácticas habituales de la Universidad española de los años sesenta y setenta.

Realizaba seminarios con estudiantes destacados de varios cursos, a lo que iniciaba en la práctica de la investigación empírica, especialmente en las técnicas de encuestas, que ulteriormente se hicieron tan populares. Muchos profesores actuales de la disciplina encontraron en estos seminarios un estímulo para su vocación sociológica y recibieron las primeras invitaciones para publicar comentarios bibliográficos o artículos en las revistas de Ciencias Sociales.

En 1979 fue elegido Académico Numerario en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en la que ingresó en 1980 con un discurso sobre El ciclo vital de la familia española, siendo el tercer Catedrático de Sociología incorporado a dicha Academia –después de Manuel Sales y Ferré y Severino Aznar–. En 1984 fue elegido tesorero de esta institución y secretario en 1985 (luego reelegido). Igualmente en 1994 fue nombrado vicepresidente segundo del Instituto de España y en 1997 vicepresidente primero para luego ser presidente.

Una de las principales facetas en la trayectoria intelectual y social de Salustiano del Campo es su labor como promotor y director de publicaciones de contenido social y económico. Secretario técnico de la Revista de Estudios Políticos en 1957, director de la colección Estudios de Sociología del Instituto de Estudios Políticos en 1961. Miembro del consejo de redacción de la revista Economía Política, de la revista de Estudios Sociales y de la Revista Internacional de Sociología. Director de la Revista Española de la Opinión Pública y fundador y director de la Revista Anales de Sociología en Barcelona. Esta labor tuvo proyección ulteriormente como director de la revista El Europeo (desde 1983 a 1984) y como presidente-editor de Imagen Semanal (desde 1986 hasta 1988).

Un segundo aspecto a resaltar en su trayectoria intelectual ha sido su actividad investigadora. Ha sido el principal impulsor y fundador de una institución pionera en la realización de estudios de opinión pública en España, como el Instituto Español de la Opinión Pública (IOP) –hoy CIS–, del que fue nombrado consejero delegado en 1963 y director desde 1967 hasta 1971.

Un tercer aspecto de su labor ha sido la edición de obras de carácter general de Sociología y Ciencias Sociales, entre las que destacan la dirección del Diccionario de Ciencias Sociales de la Unesco, una magna obra publicada en dos volúmenes y que ha tenido especial relieve en los ámbitos de la Sociología en todos los países de habla castellana, así como el Tratado de Sociología –también en dos volúmenes– que, desde 1985, ha conocido varias ediciones.

En cuarto lugar hay que destacar su colaboración en Naciones Unidas, especialmente en asuntos relacionados con los estudios de población. En 1960 fue Asociate Social Affairs Officer en la Oficina de Asuntos Sociales de la Secretaría de Naciones Unidas de Nueva York. De 1969 a 1973 fue representante de España en la Comisión de Población de las Naciones Unidas. Desde 1974 a 1982 fue miembro del Comité Ejecutivo de la Comisión Nacional Española de Cooperación con la Unesco. En 1976 fue elegido representante de España por un segundo período de cuatro años en la Comisión de Población de las Naciones Unidas.

La producción científica de Salustiano del Campo ha sido muy amplia. Ha publicado veinticuatro libros propios, otros diecisiete como editor o coautor, y cerca de dos centenares de monografías y trabajos científicos. Sus obras fundamentales se pueden situar en cinco grandes áreas temáticas. En primer lugar están los estudios de la familia, iniciados con su tesis doctoral publicada en 1960 con el título de La familia española en transición, así como otras obras posteriores como El desarrollo de la familia española en el siglo XX (Alianza Editorial, 1982); Análisis sociológico de la familia española (Ariel, 1985); La nueva familia española (Eudema, 1991); Familias: Sociología y Política (Universidad Complutense, 1995), etc.

Un segundo tema es la población y la política demográfica, asunto sobre el que ha publicado varios de sus libros más destacados: Análisis de la población española, Ariel, 1972; La política demográfica de España, Edicusa, 1974; La explosión demográfica y la regulación de la natalidad, Síntesis, 1997, etc.

Un tercer aspecto son los indicadores sociales, con obras como Los indicadores sociales a debate (FOESSA, 1972). Un cuarto tema es el de los cambios sociales y especialmente, en la última etapa, las tendencias sociales, asuntos de los que se ha ocupado en su libro La Sociedad, de 1972, dentro de la trilogía de La España de los años 70; La Sociedad de clases medias, (Austral, 1989) y los Estudios sobre Tendencias sociales en España (1960-1990) (Fundación BBV, 1993). Finalmente, una quinta área de referencia son sus obras académicas sobre la Sociología, entre las que se encuentra su primer manual sobre La Sociología científica moderna, cuya primera edición es de 1962.

A partir de una tarea tan amplia y tan rica en contenidos, no es exagerado decir que la figura de Salustiano del Campo ocupa un lugar especialmente destacado en una de las etapas decisivas del desarrollo e institucionalización de la Sociología en España, etapa que no hubiera sido posible sin su labor pionera, sin su trabajo investigador, sin las muchas tesis doctorales que dirigió (62), sin su capacidad, en suma, para animar y orientar a muchos sociólogos, que actualmente realizan sus actividades en diferentes campos de esta disciplina.

En el aspecto humano y profesional,en los departamentos universitarios que ha dirigido y en las tareas sociológicas que ha emprendido ha sabido incorporar a personas con diferentes orientaciones y trayectorias. El talante integrador que mostró durante el último período del franquismo fue un ejemplo de vocación universitaria y universalista. Durante aquellos años fueron muchas las personas de diferente ideología que colaboraron con él, evidenciando hasta qué punto valoraba, por encima de cualquier otra consideración extraacadémica, la capacidad de trabajo, el afán investigador y la seriedad, el rigor y la responsabilidad a la hora de emprender una tarea académica o investigadora.

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