La Línea

El Circo Alaska, una ciudad ambulante

  • Los artistas de este espectáculo viven en un pequeño pueblo en movimiento que tiene incluso colegio. El nutrido equipo de personas que lo integran recorre España llevando magia y espectáculo a cada rincón

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La Línea podrá disfrutar por quinto año consecutivo de la visita del famoso Gran Circo Alaska, que hace las veces de ciudad para los artistas y trabajadores que organizan el espectáculo.

El circo cuenta con aulas donde los niños criados en él cursan sus estudios en invierno como cualquiera de los demás críos, y luego, cuando tienen la edad suficiente, dediden si continuar sus estudios o quedarse en el circo y formar parte del espectáculo. Por otra parte, también tienen casas y, cómo no, veterinarios. Estas personas son de las pocas que han tenido y tienen el privilegio de crecer viendo todos los rincones de España por su trabajo.

Este es, además, uno de los circos más antiguos aún existentes en España, pues el 12 de octubre cumple 82 años desde su fundación por la familia Segura, que aún se ocupa de él. "El circo tiene cuatro generaciones de existencia", revela Alberto Segura, el actual director del Gran Alaska, y añade que aunque es uno de los más antiguos, "también es muy moderno, porque cada año vamos renovando y adaptándonos a las modas, de modo que es un circo muy modernizado, con muchas innovaciones".

El circo, que ha instalado su carpa en el recinto ferial, abrió el día 10 sus puertas al público, y los espectáculos continuarán hasta el día 22. Comienzan a las 21:30 horas todos los días, y los domingos también se organiza un espectáculo matinal a las 12:00 horas.

Los espectáculos los preparan 65 personas que viajan con el circo, de las cuales 25 componen la plantilla de técnicos, como los iluminadores, los coordinadores de pista, los técnicos y jefes de sonido, las personas encargadas de la refrigeración, (ya que el espectáculo está climatizado), los decoradores, etc.

Las demás personas son todos artistas, los que actúan en las representaciones. "Tenemos equilibristas, malabaristas, magos, acróbatas, antipodistas, domadores de bestias, payasos, trapecistas volantes, el grupo Festival Atlanta, que actúa en el nuevo musical de Cantajuegos, y luego también tenemos a otros artistas igualmente importantes: los caballos, los camellos, las llamas del Perú, los dromedarios, los ponys y los feroces tigres de Bengala", explica Segura.

Todos los años se renuevan las actuaciones que disfrutan tanto niños pequeños como personas ya mayores, y este año no iba a ser menos, según el director circense, que asegura que este año "hay muchas actuaciones, aparte de las típicas de los payasos y los malabares, que son novedosas de este año, por ejemplo, los Cantajuegos tienen un musical nuevo. Tampoco habíamos tenido nunca a los tigres de Bengala ni a los antipodistas, y ahora tenemos también el espectáculo de los trapecistas volantes, que obtuvieron la Medalla de Oro en el Festival Mundial del Circo de Montecarlo hace dos años, en el 2010", añade.

Por otro lado, los artistas circenses "también nos resentimos por la crisis, como todos los sectores de la población, al fin y al cabo -afirmó Alberto Segura-, por eso hemos reducido los precios para que sea más asequible para el público, y nos esforzamos al máximo para que las representaciones sean más espectaculares y que acuda más público".

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