Picardo afirma en el Parlamento que el “imperfecto” tratado protegerá a Gibraltar de un Brexit "duro muy, muy catastrófico”

El ministro principal pide apoyo político para el tratado y subraya que la alternativa sería una crisis económica y social

El tratado permitirá a la Policía Nacional española pasar a Gibraltar cuando persiga o vigile a un delincuente

Fabian Picardo, durante la sesión del Parlamento de este martes.
Fabian Picardo, durante la sesión del Parlamento de este martes. / E. S.

El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, defendió este martes en el Parlamento que el tratado entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre Gibraltar es un acuerdo “seguro, beneficioso e imprescindible” para evitar el impacto “muy, muy catastrófico” que supondría un Brexit duro para el Peñón.

Picardo intervino durante el debate de una moción que insta al Gobierno británico a firmar el tratado en nombre de Gibraltar, paso que activará el proceso de ratificación en el Reino Unido. Según explicó, el acuerdo es “fruto de la necesidad, no de la elección”, recordando que Gibraltar votó mayoritariamente por permanecer en la UE en 2016, pero que el Brexit dejó al territorio “en una posición de desventaja”, como recoge el diario Gibraltar Chronicle.

El jefe del Ejecutivo gibraltareño subrayó que la alternativa al tratado no es el actual escenario de fluidez fronteriza -mantenido hasta ahora por la aplicación flexible de controles Schengen por parte de España-, sino la imposición de una frontera dura. “Por imperfecto que sea, el tratado es mejor que la alternativa”, afirmó.

Sin cesiones de soberanía

Picardo insistió en que el texto “no hace concesiones en materia de soberanía” y aseguró que no se trata de “una trampa” de la que Gibraltar no pueda salir en el futuro. Además, anunció que el Gobierno publicará tres dictámenes jurídicos independientes que respaldan esa tesis, elaborados por destacados juristas británicos y gibraltareños.

El ministro principal explicó además la importancia de un acuerdo paralelo entre Gibraltar y el Reino Unido -conocido como concordato- que garantizará que el Peñón pueda solicitar la terminación del tratado si considera que no responde a sus intereses o si se produce una aplicación abusiva por parte de la UE o España.

Según señaló, el Gobierno británico ha trasladado por escrito su compromiso político de no mantener el acuerdo en vigor si un Gobierno democráticamente elegido en Gibraltar o su ciudadanía consideran que deja de ser beneficioso.

Cooperación policial y seguridad reforzada

Durante su intervención, Picardo abordó también las dudas surgidas tras la publicación del texto la pasada semana, especialmente en materia de seguridad y cooperación policial.

El tratado contempla persecuciones transfronterizas en línea con las normas Schengen, operaciones conjuntas y un mayor intercambio de información, aunque el dirigente recalcó que solo los agentes gibraltareños podrán ejercer poderes ejecutivos en el territorio. “No habrá botas españolas sobre el terreno”, aseguró, aunque sí “una cooperación normal entre vecinos europeos”.

La eliminación de barreras físicas en la frontera irá acompañada, según detalló, de nuevas infraestructuras de seguridad, incluyendo iluminación con sensores de movimiento, cámaras de videovigilancia con reconocimiento facial y lectores automáticos de matrículas en tiempo real.

“Mi identidad británica no depende de una verja”, afirmó, defendiendo que la retirada de obstáculos físicos no pone en riesgo la soberanía ni el carácter británico del territorio.

Desarrollo económico y transición

Picardo defendió que el acuerdo garantizará la fluidez en el paso de personas y mercancías, elemento clave para el desarrollo socioeconómico del Peñón y para los miles de trabajadores transfronterizos.

En materia económica, explicó que el impuesto sobre transacciones se aplicará sobre el valor de importación y no sobre el precio de venta, lo que, a su juicio, ofrecerá oportunidades a los comerciantes locales al facilitar el acceso al mercado europeo.

El tratado establece además un límite de 90 días dentro de un periodo de 180 para la estancia en el espacio Schengen, si bien el ministro principal señaló que en la práctica no se activarán controles sistemáticos en la frontera terrestre.

Picardo pidió el respaldo de la oposición, subrayando que se trata de “un momento demasiado importante para el partidismo” y advirtió de que rechazar el acuerdo expondría a Gibraltar a un “escenario perfecto de tormenta económica y social”.

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