Mueren dos ceutíes en una colisión con una patrullera de Gibraltar

Incidente en alta mar

Los otros dos ocupantes de la embarcación resultan heridos y están detenidos

La embarcación semineumática, detrás de la patrullera 'Sir John Chapple'
La embarcación semineumática, detrás de la patrullera 'Sir John Chapple' / Johnny Bugeja /Gibraltar Chronicle
Redacción

08 de marzo 2020 - 20:45

Gibraltar/Dos de los cuatro ocupantes de una embarcación semirrígida de 14 metros de eslora fallecieron a primeras horas de este domingo en una colisión con una patrullera de la Policía de Gibraltar tras una persecución a gran velocidad en el mar. Los dos fallecidos son naturales de Ceuta. Hay otro tripulante también ceutí y un cuarto, de nacionalidad portuguesa, que resultaron heridos. Las autoridades gibraltareñas han iniciado una investigación para aclarar las circunstancias del suceso.

La Policía de Gibraltar explicó que la persecución a alta velocidad se originó después de que los agentes detectaran la embarcación sospechosa, que apoyaba una actividad de tráfico de drogas. La unidad marítima de la Policía de Gibraltar prestaba apoyo a las fuerzas del orden españolas en esta intervención en alta mar.

Los tripulantes heridos recibieron tratamiento por sus lesiones en el hospital de San Bernardo y permanecen bajo custodia policial tras su arresto por los presuntos delitos de navegación peligrosa, la importación de un bien prohibido en Gibraltar (la embarcación) y la obstrucción de la labor policial.

La embarcación en cuestión es un casco semirrígido inflable de 14 metros del tipo que se suele usar en las actividades relacionadas con el tráfico de drogas. La embarcación cuenta con cuatro motores fueraborda de 300 caballos y está equipada con un radar.

La Policía de Gibraltar ha nombrado a un oficial superior de investigación y ha puesto en marcha los protocolos pertinentes tras el incidente. El forense ha sido informado y se entablaron los primeros contactos con las familias de los fallecidos.

La repatriación de los cuerpos se hará esperar, ya que el protocolo que se aplica en Gibraltrar para este tipo de casos conlleva la llegada al Peñón de forenses enviados desde Reino Unido por parte de las autoridades británicas, como pasó el pasado mes de octubre cuando el linense Alfredo Morodo falleció en una persecución en el mar, en este caso por parte de una patrullera del Servicio de Aduanas de la Roca. En ese caso el accidente tuvo lugar el martes 1 de octubre y hasta el domingo siguiente el cuerpo no fue trasladado al tanatorio de La Línea para proceder al acto de sepelio.

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