Día frenético y realmente incierto

Ronda Contactos Formación Gobierno

La abstención conjunta condicional de PP y Cs que ha propuesto Rivera no cuaja de momento

El Rey baraja aplazar su decisión sobre si convoca investidura o disuelve las Cortes

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, en la investidura fallida que protagonizó el pasado mes de julio.
El presidente en funciones, Pedro Sánchez, en la investidura fallida que protagonizó el pasado mes de julio. / J. J. Guillén (Efe)
Roberto Pareja

17 de septiembre 2019 - 13:06

Ha llegado la hora de la verdad, el rey Felipe VI culmina esta tarde con Pedro Sánchez la ronda de contactos con las fuerzas políticas que completan el Parlamento y deberá tomar la gran decisión: encargar al presidente en funciones (no hay alternativa a la candidatura del líder socialista, puesto que la derecha no suma por sí sola) la formación de Gobierno o disolver las Cortes para convocar unas nuevas elecciones generales, que se celebrarian el 10 de noviembre.

¿O no es éste el día D? La incertidumbre podría prolongarse. Está todo tan abierto que Felipe VI se está planteando tomarse unos días para posicionarse ante las conversaciones de última hora entre los diferentes partidos , según han asegurado a Efe fuentes conocedoras del contenido de la maratoniana ronda del Monarca. Pero las maniobras in extremis van por mal camino.

Es un día frenético. El golpe de efecto que dio Albert Rivera el lunes al levantar su veto a Sánchez y presentar su propuesta de abstención conjunta con el PP con tres premisas fundamentales (romper el Gobierno que lidera el PSE en Navarra con la aquiescencia de Bildu, no indultar a los "golpistas" catalanes y no subir los impuestos a la clase trabajadora) ha puesto en marcha un vertiginoso baile de contactos de última hora.

La que hasta el domingo pasado parecía destinada a ser una jornada de pura resignación, en la que Felipe VI iba a verse abocado a volver a convocar a los españoles a unas elecciones generales por quinta vez los en cuatro últimos años, se ha convertido en un día convulso y de incierto epílogo.

Rivera comentaba a primera hora de la mañana en una entrevista en Telecinco que había remitido una carta "urgente" a Sánchez para reunirse antes de sus respectivas citas vespertinas con Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela. El dirigente naranja se entrevistó el lunes con Pablo Casado durante dos horas y el máximo dirigente popular no le garantizó su respaldo a esa abstención conjunta -"solución de Estado" la llama Rivera- en una eventual investidura del presidente en funciones desde el 28 de abril. Las tres condiciones de Rivera tienen las bendiciones de Génova, aunque Casado ha trasladado esta mañana al presidente en funciones que su partido sigue rechazando la investidura del líder socialista, según han confirmado fuentes del PSOE a Efe.

Telefonazos a todo trapo

Es que Sánchez ha contactado esta convulsa mañana por teléfono con Iglesias, Casado y Rivera para tomar la temperatura de una eventual investidura.

De momento, el secretario general de Unidas Podemos le ha certificado que sus 42 diputados -con los que, por cierto, tampoco sumaría Sánchez una mayoría suficiente para salir airoso de la investidura, aunque ERC (9 escaños) y PNV (6) se la garantizan horrorizados ante la alternativa a la diestra- se abstendrían si no hay acuerdo de gobierno en coalición. Y que incluso, le ha dicho esta mañana Iglesias a Sánchez, podrían votar en contra ante un hipotético acuerdo con Ciudadanos (57). Un rechazo morado que sería papel mojado, puesto que la abstención naranja le garantizaría una mayoría al presidente en funciones aunque el resto del hemiciclo en bloque secundara a Iglesias.

Unidas Podemos cree que el PSOE ha estado haciendo el "paripé" estos últimos cinco meses de tira porque porque estaba a la espera de que Ciudadanos moviera finalmente ficha, como ha ocurrido. "Los últimos acontecimientos hacen evidente que el PSOE estaba esperando a Rivera, nunca tuvo ganas de negociar", ha declarado este trémulo martes la portavoz adjunta morada, Ione Belarra.

El dirigente socialista afirmó el lunes ante el volantazo de Rivera (al que hasta hace unos días le parecía "de chiste" otra cosa que no fuera un no a la investidura de Sánchez, tal como repicó durante la campaña electoral) que no hay ningún "obstáculo real" para ser investido con la abstención de Cs, ya que sus tres exigencias están virtualmente cumplidas: en Navarra no hay ningún trato con los heredereros de ETA, aunque permitan el Gobierno en minioría de la socialista María Chivite con Geroa Bai (PNV), entre otros. Ni el Gobierno va a consentir, según Sánchez, otra cosa que el acatamiento del Govern a la inminente sentencia del procés. Ni piensa aumentar la carga fiscal de la clase trabajadora.

La conversación entre Sánchez y Rivera tampoco parece fructífera. El líder de Ciudadanos ha censurado la respuesta que le ha dado el presidente en funciones a su oferta para facilitar la investidura, que ha calificado como "una colección de mentiras", y le ha advertido de que si no rectifica, la formación naranja votará no. Es más, ha afirmado que la contestación de Sánchez a la "solución de Estado" que le ofrecen desde "la oposición" ("no hay un obstáculo real para que Cs y PP se abstengan", dice el único presunto candidato a la investidura) "es una tomadura de pelo a los españoles".

El golpe de efecto de Rivera, la necesidad de no ir a elecciones pasando por la virtud de sacrificar su veto a todo lo que huela a sanchismo en aras de la estabilidad, llega tras varios meses de atonía, de un tira y afloja entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, de vetos (al líder morado), de propuestas estrafalarias (un Gobierno de cooperación), de ofertas declinadas y luego ansiadas (Podemos rechazó una vicepresidencia y tres carteras en julio, justo lo que ahora exige para salir del bucle), de ofertas de última hora (el Gobierno de coalición a prueba un año con garantía de estabilidad para el resto de la legislatura que se sacó de la manga Iglesias) y de invocaciones de Sánchez a la estabilidad para reclamar a PP y Ciudadanos una "abstención técnica" ante las discordias con su otrora "socio preferente", todo parecía dispuesto para volver a las urnas y mantener al país en la parálisis:no hay Presupuestos, seguimos con los de Montoro, las comunidades autónomas tienen recursos bloqueados, inversores desconfiados, ayudas sociales en el barro...

Fractura en Ciudadanos

El golpe de efecto de Rivera llega con Ciudadanos fracturado por su negativa a buscar una salida al laberinto de la investidura alfombrando al PSOE con la nariz tapada. En el camino se han quedado pesos pesados como el responsable de Economía, Toni Roldán; fundadores del partido como Francesç Carreras; Xavier Pericay, líder de la formación en las Islas Baleares; diputados como Francisco de la Torre; el eurodiputado Javier Nart, que mantiene un litigio con Rivera al negarse a soltar el escaño...

No parece que Rivera esté muy interesado en unas elecciones con la casa sin barrer tras su espectacular registro en las generales del pasado 28 de abril, en las que estuvo a punto de desbancar al PP como segunda fuerza, otro que no parece muy interesado en una nueva reválida ante las urnas... Una posibilidad que resurge tras el tsunami naranja del lunes. Adriana Lastra ha infravalorado la propuesta de Cs, que considera "poca seria", para resituarse y "ponerse el foco encima tras cinco meses desaparecido", ha dicho la portavoz del PSOE en el Congresio.

Resumen: un día de locos el de hoy, con llamadas, reuniones, cerrazones, admoniciones, prisas, muchas prisas, todo al galope, en el que Felipe VI no sabe si comunicará esta misma tarde, como estaba previsto, si hay investidura o elecciones. Todo se está haciendo y dejando para última hora, como los malos estudiantes, abonados al do de pecho en el descuento. Vístete despacio, que tengo prisa, que diría el Soberano.

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