XXVI Trofeo Virgen de la palma

El trofeo viaja a La Línea

  • La Balompédica se alza con el XXVI Virgen de la Palma al vencer al Algeciras con un gol de Ahmed en el último minuto

  • Los algeciristas demuestran una considerable mejoría

Jugadores y técnicos de la Balompédica posan con el trofeo que les acredita como campeones, ayer en el Nuevo Mirador. Jugadores y técnicos de la Balompédica posan con el trofeo que les acredita como campeones, ayer en el Nuevo Mirador.

Jugadores y técnicos de la Balompédica posan con el trofeo que les acredita como campeones, ayer en el Nuevo Mirador. / fotos;: jorge del águila

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La Real Balompédica Linense (Segunda B) se impuso ayer por la mínima en la XXVI edición del Trofeo Virgen de la Palma al Algeciras Club de Fútbol (Tercera división). Un gol de Ahmed Belhadji en el último minuto de partido concedió por primera vez la copa algecireña a los albinegros. El encuentro se caracterizó por la vuelta de una sana rivalidad entre ambos conjuntos sobre el césped y por realizar un partido muy competitivo por los dos bandos.

Ayer dio igual la categoría de uno y otro equipo. El derbi entre Algeciras y Balona fue harina de otro costal. El elenco anfitrión se olvidó de todo, desplegó su mejor fútbol en lo que va de verano para plantarle cara a una Balona con más rodaje y que también supo competir como merece un partido de este calado. Quizá el resultado fue lo de menos para ambos entrenadores, pero este era un partido de esos que hay que ganar.

El partido pudo habérselo llevado cualquiera, pues dieron un buen trato al balón en todo momento. Hubo ocasiones muy claras por las dos partes, pero sobresalieron los dos remates a la madera de la Balompédica mediación de Ahmed en el primer tiempo y Kibamba en la recta final de contienda. El Algeciras demostró que sigue en una línea ascendente, mientras que la Balompédica tiró de sobriedad, dejando ver que es un conjunto serio, pero que al mismo tiempo tiene pegada. La nota a destacar por los linenses, el debut con nota del congoleño sub-23 Baron Kibamba.

El Algeciras jugó su mejor partido de pretemporada. El encuentro fue limpio para la magnitud de la cita, en el que solo hubo rivalidad en el campo. Los albirrojos no se quedaron para nada cortos en juego, pero les faltó ese último pase para finalizar jugada. Pese a ello gustó y mucho a la afición algecirista.

El envite comarcal comenzó con unos primeros minutos de tanteo. Los dos elencos se estaban empezando a probar. Jesús Romero, que ayer estuvo un tanto desacertado con dos entregas en zona delicada (una en cada parte), erró en una salida de balón y entregó la pelota a Juan Delgado al borde del área para que finalizase Ahmed. El hispano argelino marró el mano a mano inexplicablemente. Algo volvió a hacer con un remate sin ángulo que estrelló en el palo a los veinte minutos, tras una buena profundización por banda.

La réplica del Algeciras no se hizo esperar. Un minuto más tarde el capitán Iván Turrillo recogió un balón muerto en la frontal para colocar un disparo en plena escuadra. Tuvo que aparecer Javi Montoya, con una gran estirada, para despejar el golpeo a bocajarro del atacante algecireño. Otra oportunidad de gol tuvo el elenco albirrojo, mediación de Zafra y Ale Pipo, que ayer hizo gala de su extenso repertorio de pases. Esa jugada fue de escándalo, si bien la pelota que golpeó Pipo acabó saliendo muy cerca del palo.

En el primer tiempo la Balompédica se caracterizó por ser desarrollar un fútbol sin alardes, aunque eso sí, cuando penetró a campo contrario lo hizo con mucha profundidad. La sensación era de que en cualquier momento iba a estrenar el marcador el equipo que entrena Jordi Roger. El Algeciras completó una primera parte contundente en todos los aspectos, salvo algunas imprecisiones en defensa que pudieron costarle caro. Javi Zafra y Antoñito arrancaron los primeros aplausos de verdadera fe algecirista ante el eterno rival. Los albirrojos pelearon hasta desgastarse, quizá en demasía, pero su gente lo agradeció. Los de Viso ayer sacaron a relucir el ADN algecirista.

De otra forma pintó el segundo tiempo, en el que los dos técnicos, como es común a estas alturas verano, tiraron de fondo de armario para dar minutos al mayor número posible de futbolistas. En este periodo, en la Balona debutó el defensor congoleño Kibamba, que despuntó. El partido siguió estando muy competido y empezó a entrar en un dinámica de ida y vuelta, en la que Algeciras y Balompédica pudieron adelantarse. Cuando todo el mundo creía que el trofeo se decidiría desde los once metros, David Moreno penetró por banda y cedió un pase atrás a Ahmed, en una falta de concentración de los locales. El mediapunta no falló frente a Romero para dar la primera victoria en el Trofeo de la Palma a la Real Balompédica Linense.

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