cd el ejido 2012 - real balompédica linense

En modo pardilla (2-2)

  • La Balona, que ganaba 0-2 en el 83', echa por tierra un soberbio partido con dos errores defensivos insólitos en el tramo final

  • Stoichkov y Gato marcan para los linenses y los locales empatan en el 95' de panalti

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La Balona olvidó ayer el tópico de los tópicos. Ése que recuerda que hasta el rabo todo es toro, que algún sabio tradujo en aquello de que hasta que no pasa el último gato no hay que dejar de decir zape. Los albinegros tenían literalmente ganado el partido en El Ejido como compensación a 80 minutos notables, muy notables. De equipo serio. De aspirante a casi todo. Vencían 0-2 en el 83' y todo parecía estar visto para sentencia. Sin embargo y por algún motivo inexplicable después hicieron todo lo que estaba a su alcance para ceder un empate, para regalar dos puntos que le impiden estar a estas horas disfrutando de una placentera quinta posición. Con todo lo que ello supone.

Dos errores defensivos propios del duelo en la cumbre entre dos clases de parvulitos de primer año de colegio de pueblo pequeño privaron a la Balompédica de un triunfo al que se había hecho acreedor con trabajo, orden y alguna genialidad ofensiva. Por no hablar de un tercer fallo atrás en el que el árbitro Mohamed Massat se mostró, como poco, generoso, porque si hubiese pitado penalti tampoco hubiese pasado nada.

Lo triste de este empate -que igual antes del partido se hubiese dado hasta por bueno, pero que ahora da rabia, mucha rabia- es que la Balona hizo muchas cosas bien en el Santo Domingo. La escuadra albinegra volvió a dar muestras -hasta el minuto 83- de ser un conjunto solidario, ordenado, capaz de controlar el tempo de juego. Un buen equipo, por mucho que a veces no sea precisamente agradable al paladar.

Lo de después resulta incomprensible. Es verdad que el miércoles le pasó algo parecido a un conjunto del presupuesto del PSG y que el sábado estuvo a punto de sucederle lo mismo al Sevilla en Las Palmas. Porque al fin y al cabo el fútbol sobrevive por los errores. Pero ese razonamiento solo hace poner en valor lo del "consuelo de muchos". Sobre todo en un día en el que los puntos hubiesen supuesto tanto siquiera en el plano moral.

En los primeros compases mandó El Ejido. Mandó territorialmente, porque su mayor intensidad no se veía reflejada en casi nada. Apenas una salida en falso de Javi Montoya, en la que Velasco cabeceó fuera por poco. Pero poco más.

Los de Julio Cobos no pasaban apuros, pero les costaba salir de la cueva. Hasta que en el 24' Gato se fue por banda y mandó al corazón del área para que Stoichkov, que definitivamente está en estado de gracia, desviase fuera del alcance de Gianfranco.

El equipo de La Línea ya había llevado el partido donde quería. Así que acumuló hombres detrás del balón y esperó para lanzar esa contra que debía ser definitiva. El juego se volvió espeso y El Ejido apenas tuvo un acercamiento de auténtico peligro, entre otras cosas porque parecía que la Balona jugaba con doce, porque Sana aparecía por todas partes, como si tuviese el don de la ubicuidad

Fue en el 38' cuando el exbalono Javilillo envió un pase envenenado al segundo palo, donde Carralero se encontró con Javi Montoya, que esta vez sí estuvo acertado.

Tras el descanso y a pesar de un cambio ofensivo de los ejidenses, el partido no cambió de guión. La Balompédica, como ya sucedió en Almendralejo o en Écija en sus últimos desplazamientos, era un equipo rocoso, sin fisuras, muy disciplinado. Y paciente. Lo suficiente como para esperar al minuto 58' cuando Gato recibió en el área, burló a los dos rivales que le salieron al paso también de manera un tanto inocente e hizo el 0-2 con una tranquilidad exquisita.

A raíz del gol los visitantes se distrajeron un poco y llegaron un par de sustitos, que quedaron en eso, en sustitos. Y pronto el agua se amansó. Tanto que en el 69' pudo y debió llegar la sentencia. Stoichkov envió un balón que se paseó por la línea de meta y justo cuando en el segundo palo Juampe se disponía a empalar, apareció Emilio Cubo como de la nada y evitó el tanto.

Ahí empezó a fraguarse el empate del CD El Ejido. A partir de ese momento el juego entró en punto muerto. Daba la sensación de que ya era cuestión solo de esperar para ir recogiendo los bártulos y festejar otro éxito. El problema es que también lo pensaron los que estaban dentro del césped y a ellos no les está permitido.

Así que llegó el 83', momento en el que Cobos releva a Luis Madrigal, que ya tenía una tarjeta, para protegerle de la expulsión y dio entrada a Juanmi Carrión. Una decisión que acabaría por volverse macabramente en su contra.

Un instante después Velasco entró en el área y primero Mario Gómez y después Olmo le entraron como de mentirijillas. El atacante acertó a mandar el balón al marco y Javi Montoya, que igual no se esperaba tanta generosidad por parte de sus compañeros, ni reaccionó. Entre los tres habían vuelto a meter al rival en el partido.

El duelo dejaba de estar en punto muerto y El Ejido buscaba el empate con balonazos largos, a la desesperada. A la Balona, y no es la primera vez que le sucede cuando el rival juega con dos arriba y busca el Hail Mary, le temblaron las piernas. Y le faltó ese aplomo del que había estado haciendo gala toda la tarde. No puede ser una casualidad que casi cada vez que Joe no juega fuera de casa a la Balona le hagan más de un gol.

Todo lo bien que había hecho las cosas hasta entonces, empezaron a suceder al contrario. En el 86' Carralero cayó dando vueltas dentro del área pero el árbitro entendió que el contacto se había producido fuera. Las imágenes de la televisión dejan abierta la puerta a la duda, pero lo más probable es que la acción mereciese el máximo castigo.

Seis minutos después y en pleno añadido la Balona -que justo antes había malogrado una contra que parecía letal- debió pensar que si a la primera no lo había conseguido había que perseverar. Y Juanmi Carrión entró en el área como un elefante en un laboratorio y se llevó puesto a Pino. Imprudencia temeraria con resultado de penalti. Pero si hubiese quedado alguna duda, al árbitro ya le pesaba no haber pitado el de antes. Lolo González transformó en el 2-2 y, sin tiempo ni para celebraciones, Mohamed Massat decretó el final de la contienda. Y a la Balona se le quedó una cara de tonta que tira de espaldas. Es lo que tiene olvidarse de que los partidos acaban cuando pita el árbitro.

Gianfranco H

Emilio Cubo H

Fermín H

(Alfonso, 67') s.c.

Jean Calvé H

(Samu, 46') H

Javi Hernández H

Lolo González HH

Javilillo H

(Paquito, 67') s.c.

David Fdez. H

Pino H

Carralero H

Velasco H

Javi Montoya H

Sergio Rodríguez H

Olmo H

Mario Gómez H

Luis Madrigal H

(Carrión, 83') l

Juampe H

(José Ramón, 74') s.c.

Elías Pérez HH

Sana HHH

Gato HH

Sergio Molina H

(Maurí, 69') s.c.

Stoichkov HH

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