El guadiareño Juan Quirós se despide del golf internacional después de más de 40 años de carrera

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“Estoy contento y triste a la vez. Son más de 40 años viajando, compitiendo, viviendo por y para el golf y lo he pensado muchísimo", admite el icónico jugador

Niños de todas las escuelas de Málaga, en un un clinic impartido en Aloha Golf por Juan Quirós y Santi Luna
Niños de todas las escuelas de Málaga, en un un clinic impartido en Aloha Golf por Juan Quirós y Santi Luna / E.s.

El Staysure Marbella Legends, primer torneo de la temporada del Staysure Legends Tour que arranca este viernes en Aloha Golf, no solo marcará el inicio del calendario internacional, sino que será escenario de un momento especialmente emotivo para el golf español: tras más de cuatro décadas de trayectoria profesional, el guadiareño Juan Quirós disputará en Marbella el último torneo internacional de su carrera, poniendo el broche final a una vida dedicada a la competición al más alto nivel.

Con más de 40 años en el circuito y cuatro victorias en el Legends Tour —Bad Ragaz Seniors Open (2006), Open de France Senior (2007), Irish Seniors Open (2008) y Cannes Mougins Masters (2011)—, Quirós se despide del golf profesional internacional en un escenario muy especial: Andalucía, su tierra, rodeado de compañeros, familia, amigos y aficionados que han seguido su trayectoria durante décadas.

Carismático, competitivo y con un carácter que nunca ha dejado indiferente a nadie, Juan Quirós ha sido uno de los jugadores más emblemáticos del golf español en el circuito senior. Su despedida convertirá esta edición del Staysure Marbella Legends en un torneo cargado de simbolismo y emoción.

Juan Quirós afronta su despedida del circuito internacional con sentimientos encontrados. Contento por cerrar una carrera plena, pero triste por dejar atrás una vida dedicada al deporte que lo definió.

“Estoy contento y triste a la vez”, reconoce. “Son más de 40 años viajando, compitiendo, viviendo por y para el golf. Lo he pensado muchísimo. Me encuentro con fuerza, pero hablé con mi hijo y con mi familia y entendí que era el momento. Si podía despedirme en España, en mi tierra, mejor que mejor”.

Quirós deja claro que no se aleja del golf: seguirá jugando en España mientras el cuerpo y la ilusión respondan. Lo que termina es su etapa en el circuito internacional.

Los primeros viajes y el inicio de un sueño

Uno de sus primeros recuerdos importantes en el Tour se remonta a la Escuela de Clasificación en La Manga Club. Tenía apenas 18 o 19 años y llegó en autobús, sin carné de conducir y en una España sin autovías. “Aquello fue una odisea. Paradas infinitas, un viaje durísimo… pero saqué la carta y ahí empezó todo”, rememora.

Antes ya había vivido otra travesía épica para jugar el Sub-25 de España en Pedreña: tren desde Algeciras, noche en Madrid y llegada al día siguiente. “Aquello era otra época”.

Su vínculo con el golf empezó por necesidad. Con 11 años trabajaba como caddie en Real Club de Golf Sotogrande. “Éramos 11 hermanos. Nos daban 50 pesetas por llevar la bolsa. Si mi hermano y yo llevábamos 100 pesetas a casa, era una alegría enorme”, redcuerda. Estudiaba por las noches en el propio campo y por la tarde un maestro del pueblo le daba clases gratis. Nunca lo olvidó. Jugaba al fútbol hasta que una fractura de clavícula a los 12 años cambió su destino. Su padre fue claro: se acabó el fútbol. A los 13 entendió que no había un deporte como el golf. “Por un golpe no me clasifiqué para jugar el recorrido largo en un torneo de caddies; me dolió muchísimo, pero me dio más fuerza. Al año siguiente lo conseguí… y ya no paré”, relata.

Los años duros: soledad, idioma y aprendizaje

Los primeros años viajando por el mundo fueron difíciles: sin inglés, solo y con una alimentación complicada, especialmente en Inglaterra.

Recuerda con cariño una previa del Open Británico en Southport. Tras superar el corte, se encontró cenando con Seve Ballesteros.

“‘Juanito, ¿qué haces aquí?’ me dijo. ‘He pasado la previa’. ‘Pues vente conmigo’. Seve era un fenómeno. Toda la familia Ballesteros me trató siempre con muchísimo cariño”.

Los socios de Sotogrande fueron fundamentales en sus inicios. Más tarde, en Real Club Valderrama, Tony Jacklin apostó por él junto a Dan Brown, ayudándole a conseguir patrocinadores y estabilidad económica. En una exhibición con Jacklin, empataron en el último hoyo. “Tenía un putt para ganarle y pensé: ‘No puedo meterlo’. Y no lo metí. Se rió y me dijo: ‘No me engañas, lo has fallado aposta’. Tenía razón”, dice.

El golpe más duro fuera del campo

Entre los momentos más difíciles de su vida recuerda el nacimiento de su hijo. Todo parecía ir bien, pero poco después el bebé sufrió una grave crisis: era hemofílico. “Me iba semanas fuera a jugar torneos, pero mi cabeza estaba en casa. Muchas noches solo, pensando. Seguiste jugando, pero eso te marca”, narra.

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