UD Los Barrios - UB Lebrijana | La crónica Unión, San Isidro quiere liguilla (2-0)

  • Los barreños se encomiendan a su patrón para vencer a la Lebrijana en plena romería y se aúpa a la cuarta plaza con sólo tres jornadas por delante

  • Bonaque y Forján, goleadores

El gualdiverde Álex Vázquez celebra puño en alto el tanto de Bonaque.

El gualdiverde Álex Vázquez celebra puño en alto el tanto de Bonaque. / Rafael Cerpa

La Unión Deportiva Los Barrios rozó este domingo el plano astral en plenas fiestas locales. Los barreños, encomendados a San Isidro –patrón de la Villa–, se colocaron cuartos en el grupo X de Tercera división tras vencer a la Balompédica Lebrijana gracias a los tantos de Bonaque y Forján antes de los veinte minutos. Los gualdiverdes poseen una renta de dos puntos sobre el Xerez DFC –el quinto y próximo rival–, que cedió su puesto en Cádiz en favor de los de la Villa.

La Unión mantiene vivo el sueño de la liguilla. El triunfo sobre el conjunto celeste no fue uno más, pese a que el partido tampoco fuese uno de lo más lúcidos que se han visto este curso en el San Rafael. De hecho, si hubiese sido por lo visto sobre el césped, pocos puntos habría que repartir, pero esto es así y alguien se tiene llevar la buchaca. Los de casa tiraron de pegada, sobre todo, en el primer tiempo, algo que les bastó para hacerse acreedores de la victoria ante un rival que parecía desorientado y que sólo recuperó la compostura cuando ya campeaba el 2-0 en el marcador.

Dudas, muchas dudas y un silencio atípico a causa de la llamada de la romería. Fue un choque sin condimentar, aunque no hay nada como los goles para encontrarse a sí mismo y aderezar lo que podría haberse quedado en chasco. Al minuto doce, prácticamente en la primera ocasión manifiesta del encuentro, Bonaque recogió un balón suelto dentro del área de castigo, precisamente para eso, para castigar la permisiva defensa rival con el primer tanto de la mañana. 1-0.

La Unión se animó y merodeó la meta visitante. Cinco minutos más tarde, Forján ya corría camino de la banda para no festejar, en este caso por respeto a su antiguo club, el segundo gol de la contienda. El ariete cazó un pase entre líneas en el borde del área y luego cruzar un disparo raso, imposible para Manu López. Los visitantes se borraron del mapa, al menos hasta el descanso, y los barreños comenzaron a manejarse en el otro fútbol, para dejar correr el crono y con más que perder que ganar, vista la situación. Y más de una hora por delante. Forján avisó en el 22’ con un golpeo rozó el travesaño, en una de las pocas acciones claras.

El propio pichichi del grupo volvió a probar fortuna con un trallazo al larguero cerca de la media hora. Fue en un libre indirecto que el trencilla indicó tras una inocente como inapelable cesión al portero foráneo.

El segundo tiempo tomó otro cariz. Los lebrijanos se envalentonaron a su paso por la caseta y a la Unión le aparecieron por momentos algunos fantasmas del pasado, que acabaron por disiparse finalmente con un rival negado de cara a portería.

Algún que otro aviso barreño, pero lo cierto es que en el segundo tiempo lo más interesante que sucedió fue una rebullasca que se formó fruto de lo que había en juego. Porque sí, la Lebrijana se jugaba certificar la permanencia, aunque no diese esa impresión. En el 93’, el colegiado dijo basta y el San Rafael respiró tranquilo. Y porque estos días valen tanto como los mejores...

El siguiente objetivo, el Xerez DFC –el rival más directo de los barreños actualmente– y en un escenario como Chapín. Lo dicho, San Isidro quiere liguilla.

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