Algeciras CF

El Algeciras sufre su particular sequía

Zequi, con el Algeciras ante el Intercity.

Zequi, con el Algeciras ante el Intercity. / CF Intercity

El Algeciras CF atraviesa un momento de sequía, un bache de juego que se ve reflejado en el césped, especialmente a la hora de intentar generar ocasiones para marcar gol. Esta carencia se evidenció el pasado sábado en la derrota ante el Incercity de Alicante, pero el equipo de Lolo Escobar la viene arrastrando prácticamente desde el cambio de año. 

Los del Nuevo Mirador han ido tirando, sacando partidos adelante y puntos en buena medida gracias a un entramado defensivo muy trabajado y al compromiso del vestuario. Nadie cuestiona la actitud colectiva de un grupo de jugadores que, en muchos casos, están compitiendo por encima de las expectativas. 

No obstante, hay una realidad que se ha acentuado en las últimas semanas, en los dos últimos meses, que tiene que ver con las dificultades de este Algeciras para generar oportunidades. Lolo Escobar acepta que a su equipo le cuesta de medio campo hacia arriba, de hecho el de Don Benito entiende que este déficit lo llevan consigo desde el principio de la temporada. Lo que sucede es que el Algeciras tuvo una gran eficacia durante el primer tercio de campeonato y en varios encuentros logró sacar petróleo de sus oportunidades.

¿Por qué motivos genera tan poco el Algeciras? Seguramente cada aficionado tenga su propia tesis y sea capaz de defenderla a capa y espada. Un factor incuestionable es que el esquema de Escobar prioriza y ha priorizado desde el comienzo dotar de solidez a su equipo, algo que el algecirismo ha entendido y visto con buenos ojos, sobre todo tras las calamidades defensivas de los dos últimos años. El técnico ha intentado buscar ese equilibrio entre defensa y ataque, algo que consiguió en cierta medida en una manera de jugar peculiar en la que son protagonistas los centrocampistas en un dibujo de falso nueve. La fórmula, no hay que olvidarlo, es la que ha hecho que el Algeciras sume 32 puntos a estas alturas.

La falta de desborde es una de las carencias más claras del Algeciras. Por eso uno de los refuerzos de invierno ha sido Javi López-Pinto, del que se vieron destellos en su debut contra el Alcoyano y que causó baja por sanción en Alicante. De la plantilla confeccionada en verano, Zequi se antoja el único futbolista con esa capacidad desbordante. El sanluqueño lo demostró en el arranque de curso, pero se ha ido diluyendo hasta perder esa frescura, ese atrevimiento, y se pierde a menudo en el regate. Con todo, continúa siendo una de las pocas amenazas para las defensas rivales aunque el contador de goles se ha atascado.

El Algeciras cuenta con jugadores de ataque en la zona de creación como Diego Esteban, Sardinero o David Martín, pero se tratan de futbolistas más predispuestos a asociarse con balón, no a romper. La lesión de Esteban ha hecho daño a un Algeciras que lo tenía como indispensable por su capacidad por jugar por dentro y por fuera, además de un golpe al que ha sacado poco partido más allá del golazo el día del Ceuta.

Escobar tiene a dos delanteros puros como Javi Cueto y Milosevic, dos hombres de área, de remate. Cueto ha mostrado olfato que ha tenido cierta regularidad y el balcánico apenas ha gozado de minutos de calidad para demostrar de qué pasta está hecho y si la inversión -muy costosa- ha merecido la pena. Para colmo se ha lesionado casi para dos meses.

El gol ha recaído en centrocampistas tan llegadores como trabajadores como Iván Turrillo, Eric Montes -a balón parado-, Borja Fernández y Mario García. Esta guardia pretoriana es la que ha sustentado el buen hacer de los algeciristas la mayor parte de la temporada.

Entre la afición del Algeciras existe debate dentro de un cierto consenso de conformidad por la tranquila posición deportiva del equipo. Son muchos los que se empiezan a preguntar -visto los últimos encuentros- si será suficiente para salvarse con holgura con lo que los albirrojos están mostrando. Los más exigentes demandan mayor espectáculo más allá de que el objetivo se cumpla antes o después. En el Mirador nunca llueve a gusto de todos y menos con más de cuatro mil abonados.

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